Las stablecoins siguen dando que hablar. Su mercado ha superado los 300.000 millones de capitalización pero la mayoría del valor está concentrado en dos activos, USDT de Tether y USDC de Circle. Los tokens denominados en dólares dominan este mercado, con un peso del 99%. Esta predominancia preocupa a los supervisores y la CNMV lo deja patente: en un informe sobre el estado de los activos digitales publicado este martes, reconoce que esta dolarización genera incertidumbres en materia de política financiera y que es necesario encontrar soluciones. Entre estas, destaca la necesidad de una mayor presencia de monedas estables vinculadas al euro y respaldadas por activos financieros europeos, como vía para dar mayor equilibrio al mercado y reforzar a la moneda comunitaria.
Ve en estos proyectos una alternativa a las monedas estables multiemisión y a los activos en dólares que dominan el mercado. BBVA busca lanzar este año su propia iniciativa, mientras CaixaBank lo hará con un consorcio
Las stablecoins siguen dando que hablar. Su mercado ha superado los 300.000 millones de capitalización pero la mayoría del valor está concentrado en dos activos, USDT de Tether y USDC de Circle. Los tokens denominados en dólares dominan este mercado, con un peso del 99%. Esta predominancia preocupa a los supervisores y la CNMV lo deja patente: en un informe sobre el estado de los activos digitales publicado este martes, reconoce que esta dolarización genera incertidumbres en materia de política financiera y que es necesario encontrar soluciones. Entre estas, destaca la necesidad de una mayor presencia de monedas estables vinculadas al euro y respaldadas por activos financieros europeos, como vía para dar mayor equilibrio al mercado y reforzar a la moneda comunitaria.
Pese a que en Europa USDT de Tether no puede comercializarse, al no cumplir con MiCA, su principal competidor sí opera en el Viejo Continente con USDC. Su presencia ha generado dudas sobre las llamadas stablecoins multiemisión, es decir, activos que están emitidos en dos jurisdicciones con diferentes marcos regulatorios, como EE UU y Europa. En varias ocasiones los reguladores han señalado los riesgos relacionados con estos activos, especialmente en caso de estrés de mercado: los emisores podrían enfrentarse a solicitudes de reembolso no solo de los usuarios de una región sino también de los tenedores de tokens emitidos en el extranjero. Si las reservas con sede en la UE resultan insuficientes, el esquema dependería de transferencias de reequilibrio desde el emisor de un tercer país, con el riesgo de que los supervisores extranjeros restrinjan o bloqueen transferencias, dejando a los inversores sin fondos.
El pasado octubre, la Junta Europea de Riesgo Sistémico (JUR), encargada de proteger el sistema financiero europeo, aprobó una recomendación no vinculante para prohibir estos activos, algo que generó mucho debate. Víctor Rodríguez, director general de política estratégica de la CNMV, ha explicado este martes en el evento sobre el primer año del reglamento MiCA, que estos activos suponen un riesgo que hay que atajar, pero cree que prohibirlos generaría otros peligros. “Nos preocupa que los inversores acaben yéndose fuera, a otro mercado”, ha insistido. Por ello el supervisor insta a buscar soluciones, que pasan por regular mejor estos activos y limitarlos, o a fomentar las stablecoins en euro. “Son interesantes algunos proyectos que se están desarrollando en Europa y en España de monedas estables impulsadas por bancos, que muestran que el sector busca consolidarse con productos regulados y seguros, abriendo oportunidades para la economía real”, señala la CNMV en su informe.
Los bancos centrales también ven con buen ojo estas iniciativas, al considerarlas como una vía para limitar la influencia de los actores estadounidenses, cuyo dominio refuerza el valor del dólar. Una de las preocupaciones, de hecho, es que la difusión de estos activos provoque un desplazamiento de los ahorros de los consumidores, mermando la capacidad de crédito y limitando los efectos de la política monetaria, o provocando incluso una sustitución de la moneda en el escenario más extremo.
En Europa hay múltiples proyectos de este tipo. Société Génerale Forge emitió en abril de 2023 EUR CoinVertible (EURCV), vinculada al euro, mientras otras están a punto de hacerlo. En España, BBVA busca lanzar este año en solitario su stablecoin ligada a la moneda común, mientras CaixaBank ha constituido un consorcio, llamado Qivalis, con otras entidades financieras como ING, Unicredit, Banca Sella o Raiffeisen Bank International, que pretende lanzar su stablecoin en euro en la segunda mitad de 2026. En un estudio publicado este martes, S&P Global Ratings estima que la emisión y el uso de stablecoins europeas crecerán rápidamente, y para 2030 prevé que su valor total estará entre 25.000 millones y 1,1 billones de euros, frente a los 650 millones actuales.
Estas stablecoins se sumarían a un mercado de activos ligados al euro que también es muy concentrado: EURC, de Circle, domina ampliamente el espacio, con más de la mitad del total emitido. Le siguen EURCV y AEUR, que superan el 10%, mientras el resto tienen participaciones inferiores al 6%. En este sentido, el supervisor español alerta también de los peligros de la concentración de este mercado. Ya que el dinero fiat que respalda estos activos se deposita en una pluralidad de bancos o se invierte en deuda a corto plazo, existen riesgos de contraparte vinculados a la solvencia de dichas entidades y los inherentes a la propia deuda. Además, en situaciones de estrés del mercado, los reembolsos simultáneos de los inversores podrían no solo impactar en las monedas estables sino extenderse a los mercados tradicionales a través de la venta forzada de reservas.
El rol de la ESMA
Si bien la entrada de los bancos en el mundo cripto y especialmente en el mercado de monedas estables es bien vista por los reguladores, por la confianza y la solidez de estas entidades, los supervisores avanzan con cautela en la industria de activos digitales. En toda Europa se han concedido ya más de 140 autorizaciones MiCA; en España, la CNMV ha otorgado la licencia a tres empresas cripto y cuatro a bancos, aunque tiene todavía 28 expedientes sobre la mesa, tal y como ha recordado este martes Carmen Corsín, subdirectora de autorizaciones del supervisor español. El periodo transitorio acaba a finales de junio de este año, y las entidades podrán seguir operando solo si obtienen la autorización, algo que preocupa tanto a la industria como al regulador.
De hecho, Carlos San Basilio, presidente de la CNMV, ha reconocido este martes que aunque MiCA ha sido un hito importante para la industria, al incorporar más transparencia en un sector tradicionalmente opaco, su aplicación y la supervisión siguen siendo un reto. “Está siendo complicado, por el tema tecnológico, que es cambiante, por la complejidad de los productos, por las nuevas vías que se emplean para comercializarlos. Aquí hace falta más claridad y MiCA solo está parcialmente preparada”, ha dicho.
En este sentido, ha afirmado que el supervisor está de acuerdo con centralizar el control de los proveedores cripto en manos de la ESMA, para evitar cualquier tipo de arbitraje regulatorio y riesgo para los inversores. Aunque hay consenso en ceder la supervisión de los proveedores sistémicos, reconoce que sigue habiendo dudas sobre la vigilancia de los operadores “domésticos”, es decir, aquellas empresas que aunque operan en varias regiones, enfocan su negocio en su país. “Tenemos dudas de que hasta qué punto la centralización de esta supervisión va a ser efectiva”, ha avisado San Basilio, quien ha incidido en que se trata de un aspecto que todavía se está negociando.
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