El cambio de CEO de Toyota Motor está enturbiando sus credenciales de gobernanza. El próximo jefe, Kenta Kon, fue el artífice de un controvertido plan para comprar la entidad relacionada Toyota Industries. Su predecesor pasará a un cargo de nueva creación, en el que responderá ante el miembro fundador de la familia y presidente Akio Toyoda. La confusa reorganización resulta extraña en medio del impulso japonés al valor.
La firma ha logrado avances en este frente, pero el confuso cambio de CEO puede socavarlos
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
La firma ha logrado avances en este frente, pero el confuso cambio de CEO puede socavarlos

El cambio de CEO de Toyota Motor está enturbiando sus credenciales de gobernanza. El próximo jefe, Kenta Kon, fue el artífice de un controvertido plan para comprar la entidad relacionada Toyota Industries. Su predecesor pasará a un cargo de nueva creación, en el que responderá ante el miembro fundador de la familia y presidente Akio Toyoda. La confusa reorganización resulta extraña en medio del impulso japonés al valor.
Kon destacó entre los principales candidatos que dirigen los negocios de la extensa red de compañías y filiales de Toyota. Ahora es el director financiero de la propia Toyota Motor. También es director de Woven, la unidad centrada en el software, y de la inmobiliaria Toyota Fudosan. Esta última ha sido objeto de atención como posible compradora en una controvertida adquisición de Toyota Industries.
Estar en ambos lados de la operación, que es objeto de gran atención, resulta incómodo, aunque Kon afirma que no participó en el proceso de toma de decisiones de Toyota Motor. Pero sus actos en Toyota Fudosan no reflejan precisamente una buena imagen de Kon. El precio de 36.000 millones de dólares de Industries, que incluye las participaciones del grupo Toyota y un lucrativo negocio de carretillas elevadoras, infravalora la entidad en un 40%, calculamos, y ha suscitado críticas por parte de inversores como Elliott.
El nuevo acuerdo también tiene otras desventajas. Aunque Sato deja su cargo y sacrifica su puesto en el consejo, asume una nueva función como “director industrial”. Mientras, otro antiguo CEO, Toyoda, sigue siendo presidente. Es bisnieto de Sakichi Toyoda, a quien se le atribuye la fundación del grupo y de la industria automovilística japonesa moderna. El mandato del joven Toyoda como CEO duró 14 años. Este tipo de arreglos son habituales en el país, y los cambios tienen por objeto acelerar la toma de decisiones durante un período convulso para el sector. Pero tener tantos jefes también podría complicar la gestión.
La sucesión se produce en un momento en el que Japón continúa su campaña de años para mejorar la gobernanza. Toyota ha logrado avances en este frente, como el inicio del desmantelamiento de las participaciones cruzadas. Pero el paladín nacional de facto tiene mucho por hacer y el peligro es que esta nueva confusión socave algunos de sus logros.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías
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