Indra sigue moviéndose para posicionarse como “la empresa tractora” de la industria militar terrestre nacional. La tecnológica celebra este martes su tercer Encuentro del Ecosistema de la Industria Nacional de Defensa, en este caso en la fábrica de armas de La Vega (Oviedo), donde se han dado cita más de 330 empresas del norte del país. El objetivo de la compañía es encontrar aliados para cumplir con los milmillonarios contratos que el Gobierno le asignó el año pasado, más los que están por venir en el corto y medio plazo.
Un 30% de ellas ya son proveedores de la compañía, que apuesta por mostrarse como “la tractora” de la industria militar terrestre
Un 30% de ellas ya son proveedores de la compañía, que apuesta por mostrarse como “la tractora” de la industria militar terrestre

FERNANDO VILLAR (EFE)

Indra sigue moviéndose para posicionarse como “la empresa tractora” de la industria militar terrestre nacional. La tecnológica celebra este martes su tercer Encuentro del Ecosistema de la Industria Nacional de Defensa, en este caso en la fábrica de armas de La Vega (Oviedo), donde se han dado cita más de 330 empresas del norte del país. El objetivo de la compañía es encontrar aliados para cumplir con los milmillonarios contratos que el Gobierno le asignó el año pasado, más los que están por venir en el corto y medio plazo.
Entre los contratos del año pasado, destacan los de artillería móvil sobre ruedas y cadenas, que en conjunto suponen más de 7.240 millones de euros y llevan aparejada una ayuda pública en forma de préstamos al 0% de interés de 3.002 millones en varios años. El 30% de esas 330 empresas que se han reunido este martes ya son proveedores de Indra. La compañía presidida por Ángel Escribano, además de aliados, quiere mostrarse como una compañía capaz de tirar del resto del sector.
“Indra asume su responsabilidad como empresa tractora de los PEM con la meta de reindustrializar el corredor norte, crear empleo de alto valor y desarrollar capacidades tecnológicas españolas de la mano de todo el tejido empresarial y productivo de la zona. Todos juntos, porque juntos somos más fuertes y podemos llegar donde queramos. A liderar el sector en Europa e internacionalmente”, ha dicho Escribano.
El consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, ha indicado por su parte que el sector tiene que aprovechar “la oportunidad extraordinaria” que suponen los PEM: “Tenemos que rentabilizar la inversión, adquiriendo capacidades y conocimiento, y desarrollando tecnología que podamos exportar a Europa. Además, nuestra transformación industrial tiene que ser sostenible en el tiempo y tener una visión dual, para que otros sectores se puedan beneficiar de los nuevos desarrollos”.
En la disputa industrial por ver quién tira más del resto del sector de la defensa, Santa Bárbara sacó pecho la semana pasada al anunciar la entrega del primero de los 84 vehículos blindados Hunter hechos en Trubia (Oviedo), que se le han vendido a Letonia, un proyecto que en conjunto es de casi 1.000 millones de euros hasta 2037 (incluyendo el mantenimiento, que se hará en la planta sevillana de Alcalá de Guadaíra). La rivalidad con Indra ha pasado al plano judicial, donde Santa Bárbara ha presentado un recurso contencioso-administrativo contra las ayudas públicas para los proyectos de la nueva artillería y amenaza con judicializar también los contratos en sí mismos.
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