Pascual se aleja de su negocio histórico, el lácteo, y apuesta por las nuevas categorías para impulsar sus ventas y sus beneficios a medio plazo. Algo que, en paralelo, incluirá una mayor actividad en adquisiciones y en la búsqueda de socios en cada una de las cinco divisiones en las que ahora segmenta su negocio: lácteos, café, hidratación, distribución e internacional.
La compañía, que facturó 929 millones en 2025, dice estar absorbiendo los primeros impactos inflacionarios ligados al conflicto en Oriente Próximo
Pascual se aleja de su negocio histórico, el lácteo, y apuesta por las nuevas categorías para impulsar sus ventas y sus beneficios a medio plazo. Algo que, en paralelo, incluirá una mayor actividad en adquisiciones y en la búsqueda de socios en cada una de las cinco divisiones en las que ahora segmenta su negocio: lácteos, café, hidratación, distribución e internacional.
El grupo burgalés finalizó 2025 con unas ventas de 929 millones de euros, un 4% más, lo que le permite encadenar cuatro ejercicios consecutivos al alza. Pascual mantiene el objetivo de llegar a los 1.000 millones en 2027, aunque su consejero delegado, César Vargas, ha reconocido que alcanzar esa barrera “está ahora complicado”. Sus cifras de rentabilidad también mejoraron: el ebitda (beneficio bruto de explotación) fue de casi 69 millones, también un 4% más; y el beneficio antes de impuestos alcanzó los 20 millones, un 30% superior al del año anterior.
Una rentabilidad generada, principalmente, por los negocios alternativos al lácteo, como ha reconocido el propio Vargas, en un encuentro con medios. “Es el negocio menos rentable que tenemos. Hemos tenido números muy rojos en años anteriores. Las apuestas por el café, el agua, el negocio internacional y la distribución explican los buenos números de 2025″, ha explicado, añadiendo que Pascual está inmersa en una “fase de diversificación de la leche”.
Aun así, esta sigue siendo la categoría que más aporta a la cifra de negocios, cerca de la mitad de la misma. Vargas reconoce que ese peso porcentual bajará en los próximos años en favor, sobre todo, del café, que genera ahora unos 70 millones, así como las bebidas de hidratación (160 millones, principalmente con la marca Bezoya) y la de distribución a hostelería (250 millones).
Pascual da por perdida la batalla contra las marcas de distribución en el apartado lácteo, también por la caída de la natalidad, que está reduciendo el consumo de leche en España. Las marcas blancas suponen ya cerca del 70% de las ventas del sector. “Defender los márgenes está siendo muy difícil. Ahora los distribuidores luchan por su cuota, y eso está provocando cambios en el mercado. Se ha acostumbrado al consumidor que el precio es la única palanca de valor y eso afecta a toda la cadena”, ha analizado el consejero delegado de Pascual, quien ha reconocido que la empresa va a ampliar la producción de leche a terceras empresas, también marcas blancas.
“Fabricamos para otro para mejorar la eficiencia de las fábricas. La escala es fundamental ahora mismo. Hemos empezado a fabricar para Lidl o Dia, con volúmenes que no son enormes pero ayudan a eficientar”, ha dicho Vargas. El volumen de producción para terceros está por debajo del 20% del total, ha añadido.
A principios de este año, Pascual anunció una nueva estructura corporativa en la que cada una de las cinco líneas de negocio cuenta con su propia filial, independiente en la toma de decisiones que afecten a su negocio.
Algunas de esas decisiones estará relacionada con adquisiciones y búsqueda de socios. “En algunas categorías vamos a ser ambiciosos en el crecimiento inorgánico”, ha dicho Vargas, quien ha puesto el foco de las compras en el negocio cafetero, donde ya ha destinado 40 millones en los últimos tres años. “Es ahí donde tenemos el foco de las adquisiciones, aunque en hidratación y en internacional también planteamos posibilidades”, ha añadido. Lo que no contempla el plan de negocio de Pascual, bautizado como Aura, son ventas, pero sí la entrada de socios “comerciales, logísticos, inversores o industriales” en alguna de las divisiones en las que segmenta.
La compañía ya genera casi el 60% de las ventas en el canal hostelero, aunque este retrocedió un 5% el año pasado por “la inflación y la pérdida de poder adquisitivo”.
Unos temores inflacionarios que se agudizan en 2026 por el conflicto en Oriente Próximo. Pascual calcula, en estos momentos, que los impactos ligados con los bombardeos sobre Irán y la subida de los precios del petróleo están en un “doble dígito de millones” para todo este año.
Por el momento, la compañía dice estar absorbiendo esos mayores costes sobre las materias primas ligadas al petróleo. “Las primeras oleadas de inflación las absorbemos a costa de la rentabilidad a corto plazo. No podemos subir precios si después van a bajar los costes”.
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