
La euforia da paso a la calma. Tras el alivio que vivieron ayer los mercados, los inversores vuelven a optar por la prudencia. La fragilidad del alto el fuego confirma las advertencias de los analistas: la tregua es solo temporal y las amenazas siguen latentes. En este contexto de incertidumbre, el Tesoro continúa ejecutando su programa de financiación. Hoy le ha tocado el turno a la deuda a medio y largo plazo. En bonos y obligaciones a tres, cinco y diez años, el organismo que dirige Paula Conthe ha vendido 6.453,5 millones de euros.
La renta fija pone en cuarentena el acuerdo y corrige parte del rally, aunque el interés por la deuda española se mantiene
La euforia da paso a la calma. Tras el alivio que vivieron ayer los mercados, los inversores vuelven a optar por la prudencia. La fragilidad del alto el fuego confirma las advertencias de los analistas: la tregua es solo temporal y las amenazas siguen latentes. En este contexto de incertidumbre, el Tesoro continúa ejecutando su programa de financiación. Hoy le ha tocado el turno a la deuda a medio y largo plazo. En bonos y obligaciones a tres, cinco y diez años, el organismo que dirige Paula Conthe ha vendido 6.453,5 millones de euros.
Pese a que la renta fija tampoco ha sido inmune a las sacudidas provocadas por la guerra en Oriente Próximo, los inversores siguen mostrando interés por la deuda española. La solidez de la economía española se refleja tanto en los indicadores macroeconómicos —como los datos de empleo, con 211.510 puestos de trabajo creados en marzo, el mejor registro para ese mes desde que hay datos— como en el apetito del mercado. Las órdenes de compra superaron los 12.500 millones de euros, casi el doble del importe adjudicado, lo que confirma que el Tesoro sigue disfrutando de un sólido acceso al mercado.
Aunque la moderación de los precios del crudo en la jornada del miércoles fue bien recibida por los inversores —que vieron en ese movimiento una posible vía de alivio para las presiones inflacionistas—, el mercado es consciente de que los precios energéticos tardarán en regresar a los niveles previos al estallido del conflicto. Con el estrecho de Ormuz prácticamente paralizado y las relaciones entre Estados Unidos e Irán pendiendo de un hilo, la inflación sigue figurando entre las principales amenazas para la economía y los mercados financieros. En este contexto, vuelven a ganar peso las expectativas de nuevas subidas de tipos de interés.
Los operadores continúan descontando alzas de las tasas por parte del BCE en 2026, aunque han rebajado a dos, una menos de las que se anticipaban hace menos de 48 horas, reflejo del rápido ajuste de las expectativas en un entorno marcado por la incertidumbre geopolítica y macroeconómica. El impacto de este escenario se deja sentir con mayor intensidad en los tramos más cortos de la curva, los más sensibles a los cambios en la política monetaria.
En la subasta, el Tesoro ha colocado 2.083,72 millones de euros en bonos a cinco años a una rentabilidad del 2,923%, inferior al 2,943% de la anterior emisión. Por su parte, en obligaciones del Estado a diez años se han adjudicado 1.761,13 millones al 3,44%, también por debajo del 3,48% previo. La operación se ha completado con 676,06 millones en obligaciones indexadas a la inflación. En un contexto de mayores expectativas de inflación, ya visibles en los datos de marzo, estos títulos han sentido el aumento de las rentabilidades: el interés marginal de la referencia vinculada al IPC ha subido del 1,301% al 1,328%.
Al igual que ocurre en la renta variable y en el mercado energético, la renta fija descuenta este jueves las dudas que rodean a las relaciones entre Washington y Teherán. Un día después de que las rentabilidades de la deuda en la zona euro registraran el mayor descenso en tres años, los rendimientos corrigen parte del camino andado. La rentabilidad del bono español a diez años repunta siete puntos básicos, hasta el 3,45%, mientras que la referencia alemana al mismo plazo avanza cinco puntos y vuelve a acercarse a la barrera del 3%. Con estos ascensos, la prima de riesgo española aguanta por debajo de la barrera de los 50 puntos básicos.
Este ajuste refleja el clima de incertidumbre que sigue dominando los mercados. El riesgo geopolítico se ha desactivado de forma momentánea, pero el recrudecimiento de los ataques de Israel sobre Líbano y el persistente bloqueo del estrecho de Ormuz evidencian las dificultades para alcanzar un entendimiento duradero. A ello se suma la imprevisibilidad del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuyos frecuentes cambios de tono añaden ruido al escenario internacional. En sus últimas declaraciones, el republicano ha vuelto a amenazar con una ofensiva “aún mayor” si fracasan las negociaciones con Irán, advertencias que llegan a las puertas del inicio, este fin de semana, de un nuevo intento de diálogo entre Washington y Teherán.
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