Demasiado pronto para actuar, pero con el gatillo listo para una muy probable subida de tipos en junio. Esa fue la postura que adoptó el BCE la semana pasada cuando acordó no dejarse llevar por la impaciencia y mantener sin cambios los tipos por séptima vez consecutiva. La cautela, sin embargo, no implica complacencia. La institución reconoce que los riesgos inflacionistas se han intensificado y que el escenario es cada vez más exigente. El mercado ya da por descontado que el organismo moverá ficha dentro de cinco semanas, por primera vez primera en dos años y medio.
España inaugura mayo con la venta de 6.463 millones en deuda a seis y 12 meses
Demasiado pronto para actuar, pero con el gatillo listo para una muy probable subida de tipos en junio. Esa fue la postura que adoptó el BCE la semana pasada cuando acordó no dejarse llevar por la impaciencia y mantener sin cambios los tipos por séptima vez consecutiva. La cautela, sin embargo, no implica complacencia. La institución reconoce que los riesgos inflacionistas se han intensificado y que el escenario es cada vez más exigente. El mercado ya da por descontado que el organismo moverá ficha dentro de cinco semanas, por primera vez primera en dos años y medio.
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