Hijos de Rivera, el grupo familiar gallego de bebidas productor de Estrella Galicia, estuvo a punto de rozar los 1.000 millones de facturación en 2025, el gran objetivo de su presidente, Ignacio Rivera. “Tuve la suerte de entrar en los 90 cuando facturábamos unos 30 millones y apenas vendíamos en el norte de Galicia. Seguimos planteándonos doblar, doblar y doblar”, explicó durante la presentación de resultados celebrada este jueves en su nueva fábrica, situada en Morás (en el municipio de Arteixo, A Coruña) a pocos quilómetros de su sede en A Grela.
La segunda fábrica del grupo gallego, abierta hace un año, alcanza una producción de 100 millones de litros tras una inversión de 280 millones
Hijos de Rivera, el grupo familiar gallego de bebidas productor de Estrella Galicia, estuvo a punto de rozar los 1.000 millones de facturación en 2025, el gran objetivo de su presidente, Ignacio Rivera. “Tuve la suerte de entrar en los 90 cuando facturábamos unos 30 millones y apenas vendíamos en el norte de Galicia. Seguimos planteándonos doblar, doblar y doblar”, explicó durante la presentación de resultados celebrada este jueves en su nueva fábrica, situada en Morás (en el municipio de Arteixo, A Coruña) a pocos quilómetros de su sede en A Grela.
El grupo ingresó 945 millones, lo que supone un crecimiento del 6,7% tras distribuir 569 millones de litros de su bebida espumosa, junto a otros 253 millones de agua. El resultado de explotación avanzó el doble, pasando de 211 millones a 240 (un 13,7% más) y el beneficio después de impuestos terminó en 110 millones desde los 95 millones conseguidos en 2024. Con 2.168 personas contratadas, Hijos de Rivera ha transitado con buen paso un año de caída general del sector (que retrocedió un 1%) balanceando sus ventas hacia el canal de distribución (supermercados) frente a su clásica orientación hacia la restauración. La deuda se mantuvo contenida, en 0,7 veces el resultado de explotación.
Rivera calificó el ejercicio de intenso en un contexto de caída del consumo en los bares. “Hay una tendencia clarísima hacia el supermercado y la alimentación, el volumen de Horeca está bajando. Pero hemos crecido un 4,4% en cerveza, seguimos ganando cuota, y en agua hemos tenido un resultado muy bueno”, destacó. “La gente consume más en casa y menos fuera”, mencionó. Los nuevos estilos de vida han provocado esa caída de consumo -llegó a mencionar que los medicamentos contra la obesidad, como el Ozempic, se lo han puesto más difícil-, sobre todo entre los jóvenes. Eso lo han aprovechado para incrementar su oferta sin alcohol (una de cada siete cervezas que venden es “sin”) y han asumido que, si ahora el 80% de sus ventas proceden de la cerveza, en 2030 probablemente serán el 60%, “pero sin dejar de crecer”.
“Empezamos un plan estratégico en el 2025 que tendrá una segunda parte que terminará en 2030 para llegar a ese sueño de volver a doblar la compañía”. Su política, dijo, se basa en cuatro pilares: la diferenciación de sus productos (presumen de tener periodos de maduración de la cerveza más largos que la competencia), el desarrollo de acciones de impacto, por ejemplo con proyectos sociales y trabajando en la circularidad, y a través de la internacionalización.
“Esta fábrica es un ejemplo de sostenibilidad. El 100% de la energía es renovable y el 88% de los proveedores, locales”, destacó el presidente. En el plano internacional, acaban de abrir una sede en Italia y el 15% de su facturación ya procede del exterior. En Brasil, donde en el pasado se propusieron construir una fábrica, han aparcado el proyecto y se han asociado con los distribuidores de Coca-Cola en Sao Paulo, donde distribuyen su Estrella Galicia. Su foco también está puesto en Europa, donde quieren aprovechar el turismo que acude a España para expandir su marca en países como Francia o en el mercado alemán.
La presentación se realizó en las recién estrenadas instalaciones de la que es su segunda fábrica productiva, una factoría diseñada para crecer desde los actuales 100 millones de litros anuales hasta los 900 millones. Con 47 hectáreas, ya están ampliando la línea de envasado. De los 170 millones de inversión total del año pasado, 40 fueron destinados a la planta de Morás. Silvia Álvarez, su directora, destacó que el 20% de la energía que consume el centro procede de paneles solares y reutilizan toda la energía que se genera en el proceso de fabricación.
En cuanto al crecimiento inorgánico, después de tomar posiciones en la cervecera Basqueland del País Vasco y adquirir otra participación en Vanagandr, una empresa gallega productora de ginebra, el grupo sigue estudiando operaciones y espera anunciar alguna compra este 2026. A dividendos el grupo aplicará alrededor del 40% del resultado, una política que la inversión en la fábrica de Morás no ha cambiado.
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