Durante décadas, Liechtenstein ha ofrecido a las grandes fortunas un oasis financiero. Estabilidad política, entidades especializadas en banca privada y normas favorables para gestionar su patrimonio. Pero sobre todo, este pequeño país situado entre Suiza y Austria ofrecía la promesa de la discreción y la posibilidad de resguardar el dinero bajo una estructura jurídica sin que el nombre de su dueño quedara a la vista del público. Pero esa promesa se ha resquebrajado en los últimos días.
El país sufre un ataque informático en el que los delincuentes no buscaban dinero, sino datos guardados bajo llave: los titulares reales detrás de millonarias fundaciones
Durante décadas, Liechtenstein ha ofrecido a las grandes fortunas un oasis financiero. Estabilidad política, entidades especializadas en banca privada y normas favorables para gestionar su patrimonio. Pero sobre todo, este pequeño país situado entre Suiza y Austria ofrecía la promesa de la discreción y la posibilidad de resguardar el dinero bajo una estructura jurídica sin que el nombre de su dueño quedara a la vista del público. Pero esa promesa se ha resquebrajado en los últimos días.
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