Situado al suroeste de Países Bajos, el pueblo de Moerdijk alberga uno de los puertos más importantes del Estado. Está levantado a la orilla del Hollands Diep, un río y un estuario que actúa como la boca de la desembocadura del Rin y el Mosa. Moerdijk está ubicado además entre dos grandes potencias portuarias: Róterdam y Amberes (Bélgica), y el Gobierno neerlandés quiere ampliar el muelle y el actual polígono industrial. Necesita ese espacio para desarrollar nuevas infraestructuras eléctricas, y volcarse en la sostenibilidad con nuevas plantas de hidrógeno como sustituto del gas natural. Sobre el papel, es una cuestión de hectáreas. Sobre el terreno, la localidad puede desaparecer y sus 1.100 habitantes tendrían que mudarse a otros lugares.
Moerdijk corre el peligro de desaparecer para ubicar los nuevos proyectos de transición energética planeados por el Gobierno de Países Bajos
Moerdijk corre el peligro de desaparecer para ubicar los nuevos proyectos de transición energética planeados por el Gobierno de Países Bajos


Situado al suroeste de Países Bajos, el pueblo de Moerdijk alberga uno de los puertos más importantes del Estado. Está levantado a la orilla del Hollands Diep, un río y un estuario que actúa como la boca de la desembocadura del Rin y el Mosa. Moerdijk está ubicado además entre dos grandes potencias portuarias: Róterdam y Amberes (Bélgica), y el Gobierno neerlandés quiere ampliar el muelle y el actual polígono industrial. Necesita ese espacio para desarrollar nuevas infraestructuras eléctricas, y volcarse en la sostenibilidad con nuevas plantas de hidrógeno como sustituto del gas natural. Sobre el papel, es una cuestión de hectáreas. Sobre el terreno, la localidad puede desaparecer y sus 1.100 habitantes tendrían que mudarse a otros lugares.
El suelo necesario para desarrollar el polémico proyecto, denominado Powerport, es una cuestión de competencia nacional que incluye al Ayuntamiento, la provincia y el Estado, y se ha ido reduciendo en los últimos meses. A la vista de las objeciones vecinales y para que la transición energética no sea una realidad a cualquier precio, el Gobierno central y la región acordaron en junio de 2025 la cifra de 700 hectáreas. La suma inicial era todavía más elevada: 1.300 hectáreas, y Moerdijk desaparecería en ambos casos. En noviembre de ese mismo año, los planes se habían rebajado a 450 hectáreas de terrenos agrícolas adyacentes para las infraestructuras energéticas. Era menos superficie, pero el pueblo no se libraba del desalojo. El Consistorio tomó entonces la “difícil y dolorosa decisión” de anunciar que debían prepararse para lo peor. Es decir, para la “disolución” de Moerdijk. A mediados de 2026, sin embargo, nuevos análisis indicaron que tal vez bastarían entre 240 y 250 hectáreas. Cabía la posibilidad de que el pueblo siguiera en pie.
La decisión no se ha tomado aún, según dijo a principios de junio Jo-Annes de Bat, secretario de Estado de Clima y Crecimiento Verde. Dado que el Ejecutivo baraja una ampliación más moderada del complejo portuario e industrial, es necesario un estudio adicional. Se trata de encajar un gasoducto subterráneo destinado al transporte de hidrógeno desde Róterdam hasta Alemania, una subestación de alta tensión y un punto para la llegada a tierra de los cables eléctricos procedentes de los aerogeneradores marinos.
Una indemnización por fijar
Las obras de construcción del Powerport están previstas para 2028 y deben estar listas en 2033. Si al final los residentes tienen que marchar, recibirán una indemnización cuyo monto no se ha fijado. Necesitarán también perspectivas de futuro en lo que respecta a una nueva casa, dada la escasez actual. El Gobierno neerlandés quiere construir cerca de un millón de viviendas para 2030, y atribuye su falta, entre otras cosas, “al crecimiento de la población, los largos trámites para edificar y la escasez de terrenos edificables”. En Moerdijk puede haber expropiaciones en caso de negarse a partir, pero el Consistorio espera que el lugar siga siendo habitable hasta el final de las obras.
Cerca de la localidad ya existe una amplia zona dedicada a la industria química y petroquímica, con grandes multinacionales como Shell, que están obligadas a reutilizar todos sus residuos. Es también un centro logístico internacional conectado por vía fluvial, carretera y ferrocarril, y con redes de tuberías con los puertos de Róterdam y Amberes. Obligado a esperar una solución, Moerdijk ha experimentado muchos cambios en los últimos cien años. Debido a su ubicación estratégica, quedó casi destruido por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. En 1953, una tormenta del noroeste unida a una marea viva inundó amplias zonas del país. Los diques se rompieron, y hubo en total 1.836 muertos. Un centenar de estos, en el conjunto del término municipal de Moerdijk. Mucho más cerca en el tiempo, en 2013, una comisión creada por encargo de las administraciones locales y regionales, junto con la autoridad portuaria de Moerdijk, concluyó que no era realista seguir desarrollando la zona industrial y mantener al mismo tiempo la viabilidad del pueblo. Había que tomar una decisión al respecto.
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