China está inyectando 300.000 millones de yuanes (45.000 millones de dólares o 38.700 millones de euros) en sus principales bancos y aseguradoras, como parte de la mayor operación de recapitalización del país en casi dos décadas, con el fin de reforzar la solidez de su sistema financiero y mantener la concesión de créditos ante la desaceleración del crecimiento económico. El Ministerio de Hacienda emitirá bonos especiales para recapitalizar ocho entidades financieras, entre las que se incluyen el Banco Industrial y Comercial de China, el Banco Agrícola de China y la Compañía Popular de Seguros (Grupo) de China, según los comunicados oficiales del domingo.
Se trata de una iniciativa poco frecuente y que la prensa enmarca en los planes de Pekín de impulsar su sector financiero
Se trata de una iniciativa poco frecuente y que la prensa enmarca en los planes de Pekín de impulsar su sector financiero

Agencias
Madrid –
China está inyectando 300.000 millones de yuanes (45.000 millones de dólares o 38.700 millones de euros) en sus principales bancos y aseguradoras, como parte de la mayor operación de recapitalización del país en casi dos décadas, con el fin de reforzar la solidez de su sistema financiero y mantener la concesión de créditos ante la desaceleración del crecimiento económico. El Ministerio de Hacienda emitirá bonos especiales para recapitalizar ocho entidades financieras, entre las que se incluyen el Banco Industrial y Comercial de China, el Banco Agrícola de China y la Compañía Popular de Seguros (Grupo) de China, según los comunicados oficiales del domingo.
El diario hongkonés South China Morning Post cita a analistas que aseguran que el Ministerio de Hacienda, que encabeza la operación, no suele inyectar capitales de estas magnitudes a instituciones financieras, y apunta que el plan responde a la ambición de Pekín de convertir al país asiático en una “superpotencia financiera”.
No obstante, la calificadora S&P había estimado que los cuatro principales bancos del país (ICBC, CCB, ABC y Bank of China) sufrían un déficit equivalente a más de 551.000 millones de dólares (474.000 millones de euros) si querían cumplir con los requisitos de absorción de pérdidas que los reguladores internacionales fijan a las principales entidades del mundo para que no necesiten rescates públicos en caso de crisis.
“Las últimas reuniones de alto nivel (de las autoridades chinas) han avanzado una política fiscal más proactiva para contrarrestar las presiones contra el crecimiento, e inyectar capital a las instituciones financieras es parte de esa caja de herramientas fiscal”, explicó Shen Meng, de la firma de inversión pequinesa Chanson & Co. En su opinión, el plan anunciado este domingo “no solo reduce los riesgos operativos y de regulación para esas instituciones, sino que también estimula la inversión y el consumo a través del efecto multiplicador del sector financiero”.
Un experto citado por el diario oficial Global Times suscribió esa última tesis, al considerar que “las empresas, especialmente las privadas, necesitan apoyo urgente en forma de crédito”, una situación ante la que los bancos “desempeñan un papel líder”.
Shen subrayó que Hacienda había llevado a cabo inyecciones de capital en contadas ocasiones, y que en aquellos casos “el objetivo era principalmente corregir balances contables y reducir riesgos”.
Los seis principales bancos estatales de China registraron, en el primer trimestre, su primera subida simultánea tanto de ingresos como de beneficios desde 2022 gracias a la recuperación de los márgenes netos de interés.
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