
El tren AVE de Renfe que ha permanecido cinco días varado en la línea Madrid-Barcelona, tras sufrir un incendio el lunes 12 cuando circulaba a la altura de Ricla (Zaragoza) y con destino Figueres (Girona), ha sido totalmente retirado de las vías en una operación completada esta pasada madrugada. La presencia del convoy obligó al corte del servicio en plena vuelta del puente del Pilar durante más de cuatro horas, alterando el plan de viaje de miles de personas en esa jornada crítica para el transporte. Posteriormente, el obstáculo ha provocado demoras y restricciones en el número de circulaciones, alteraciones que podrían prolongarse hasta el próximo jueves. Las tres operadoras, Renfe, Iryo y Ouigo, esperan instrucciones del gestor de la infraestructura Adif sobre el restablecimiento del tramo en doble vía.

Las operadoras de alta velocidad mantienen restricciones en sus horarios hasta el próximo jueves mientras el administrador de la infraestructura no ordene lo contrario
Las operadoras de alta velocidad mantienen restricciones en sus horarios hasta el próximo jueves mientras el administrador de la infraestructura no ordene lo contrario


El tren AVE de Renfe que ha permanecido cinco días varado en la línea Madrid-Barcelona, tras sufrir un incendio el lunes 12 cuando circulaba a la altura de Ricla (Zaragoza) y con destino Figueres (Girona), ha sido totalmente retirado de las vías en una operación completada esta pasada madrugada. La presencia del convoy obligó al corte del servicio en plena vuelta del puente del Pilar durante más de cuatro horas, alterando el plan de viaje de miles de personas en esa jornada crítica para el transporte. Posteriormente, el obstáculo ha provocado demoras y restricciones en el número de circulaciones, alteraciones que podrían prolongarse hasta el próximo jueves. Las tres operadoras, Renfe, Iryo y Ouigo, esperan instrucciones del gestor de la infraestructura Adif sobre el restablecimiento del tramo en doble vía.
Tanto Renfe como Adif han aprovechado las franjas nocturnas reservadas para labores de mantenimiento, en las que no hay tráfico comercial, para la evacuación del convoy. Se ha conseguido completar el trabajo sin cortar de nuevo el tráfico, lo que ha ralentizado las tareas. La última pieza, la máquina trasera que resultó totalmente abrasada, se dejó para la madrugada del viernes al sábado. La conclusión en los trabajos de retirada permite que Adif pueda revisar el estado de la catenaria o línea eléctrica de contacto con los trenes, que pudo verse afectada por las llamas.

El incidente obliga a circular por vía única en ambos sentidos de la circulación en un segmento de 25 kilómetros entre Ricla y la también zaragozana Plasencia de Jalón, en el tramo Zaragoza-Calatayud. La velocidad de paso es de 80 kilómetros por hora, lo que redunda en un peor tiempo de viaje respecto al que ya se veía afectado por anteriores limitaciones de velocidad. La Madrid-Barcelona es la línea más transitada del país, con proyecto de remodelación integral para eliminar deficiencias y permitir que los trenes rueden a 350 kilómetros por hora, frente al límite actual de 300.
Renfe va a abrir una investigación para determinar las causas del siniestro en uno de sus trenes de la serie 100, fabricada por Alstom y bajo revisión y mantenimiento de Irvia, firma participada por el fabricante y la propia operadora. Esta flota rueda en España desde la apertura de la línea Madrid-Sevilla, en 1992, contando con los trenes de alta velocidad con mayor edad en propiedad de Renfe. Para finales de mes está prevista la adjudicación de un paquete de 30 nuevas unidades por el que compiten Hitachi y Siemens. El objetivo es retirar convoyes que rozan la obsolescencia y ampliar la flota.

La dirección de Renfe asegura que el AVE incendiado en Ricla tenía todas sus revisiones pasadas, la última en profundidad en el mes de mayo. De puertas adentro sorprende que el incendio se produjera en la máquina trasera, sin esfuerzo alguno de tracción. El incidente motivó la evacuación de 283 personas sin que hubiera que lamentar heridos. El siniestro reabre el debate político, también en la calle, sobre el desgaste de la infraestructura ferroviaria y la necesidad de mayores partidas destinadas al mantenimiento de trenes y vías.
Renfe ha tenido que concentrar desde el martes sus frecuencias en la línea Madrid-Barcelona para evitar la saturación de la infraestructura. Lo ha hecho mediante el uso de trenes acoplados o en doble composición. Iryo, por su parte, tiene suprimidos dos de sus servicios hasta el día 22, reubicando a los viajeros en otros trenes. Y Ouigo, con menor actividad en la línea, también se ha visto afectada por un mayor tiempo de viaje.
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