A Samy Chaar (Lyon, 1978) le gusta debatir y explicar de forma didáctica las fuerzas que hoy día mueven el mundo de la inversión. El economista jefe y director de inversiones de Lombard Odier no tiene duda en que estamos ante un ciclo económico dominado por el desarrollo de la inteligencia artificial y por un pulso entre EE UU y China por su dominio que va a durar décadas. Con esta perspectiva, cree que aún es muy pronto para distinguir entre ganadores y perdedores y sostiene que la única decisión posible es invertir en tecnología y los sectores que la acompañan estrechamente, como la energía y la defensa. No está inquieto por la situación de la deuda soberana francesa y cree que el próximo presidente del BCE será de un perfil pragmático, alguien “capaz de reaccionar, sin dejarse llevar por prejuicios”.
El economista jefe y director de inversiones de la firma suiza defiende que el auge de la IA tiene un largo recorrido en el que hay que estar presente. Cree que el relevo de Lagarde en el BCE será un perfil muy pragmático
A Samy Chaar (Lyon, 1978) le gusta debatir y explicar de forma didáctica las fuerzas que hoy día mueven el mundo de la inversión. El economista jefe y director de inversiones de Lombard Odier no tiene duda en que estamos ante un ciclo económico dominado por el desarrollo de la inteligencia artificial y por un pulso entre EE UU y China por su dominio que va a durar décadas. Con esta perspectiva, cree que aún es muy pronto para distinguir entre ganadores y perdedores y sostiene que la única decisión posible es invertir en tecnología y los sectores que la acompañan estrechamente, como la energía y la defensa. No está inquieto por la situación de la deuda soberana francesa y cree que el próximo presidente del BCE será de un perfil pragmático, alguien “capaz de reaccionar, sin dejarse llevar por prejuicios”.
Pregunta. En un momento de tanta incertidumbre, con dudas sobre la inteligencia artificial, tensión geopolítica y presión sobre la deuda soberana, ¿sería mejor plantarse y dar ya el año por hecho en cuanto a la inversión?
Respuesta. Nosotros hemos decidido invertir, y seguimos invirtiendo. Cuando hablamos con los clientes, la gente está muy centrada en los costes económicos actuales. Petróleo, tipos de interés, elecciones que suponen un coste porque generan incertidumbre…Pero estos costes hay que analizarlos no de forma absoluta, sino en relación con los beneficios económicos, es algo de lo que hablamos mucho menos. El sistema genera beneficios, hay crecimiento, las empresas ganan dinero, la gente tiene trabajo, y por eso es muy importante equilibrar los costes con los beneficios. Si se alcanza el punto de inflexión en el que los costes pasan a ser predominantes y los beneficios no bastan para cubrirlos, se producirá una crisis y se querrá salir de los mercados financieros.
P. ¿Y estamos cerca de ese punto de inflexión?
R. En mi opinión, seguimos en un entorno en el que los beneficios compensan los costes, por eso seguimos en los mercados financieros. Si miramos la inflación sin contar la energía, la situación es totalmente diferente a 2022. Y si analizamos los precios del petróleo de forma comparable, ajustándolo a la inflación —porque 100 dólares en los años 70 no equivalen a 100 dólares hoy en día—, el precio en realidad es bastante normal. Haciendo una evaluación honesta de los costes —la inflación, el petróleo, los tipos de interés— y de las ganancias, mi conclusión es que las ganancias cubren los costes para quienes quieren participar en los mercados. En Europa, estos beneficios no se aprecian tanto. Los beneficios no se producen en Europa, sino en Estados Unidos y en Asia. No se trata de un ciclo de beneficios económicos relacionado con los automóviles alemanes, ni con los artículos de lujo franceses. Se trata de un ciclo de seguridad económica, energía, tecnología, defensa… Tanto en EE UU como en Asia.
P. ¿No le interesan las compañías europeas? ¿No hay alguna excepción?
R. Sí, nos gustan las empresas europeas que son sensibles y están relacionadas con ese ciclo global de seguridad económica, de generar la propia energía, tecnología o defensa. Y estas empresas europeas en esos sectores tienen a EE UU o Asia como destino final de sus ventas, les va bien. Me encantaría que Europa formara parte de ese ciclo global, pero tenemos que hacer lo que sea mejor para nuestros clientes. Si Europa no ofrece seguridad económica ni inversión en activos fijos pues nos iremos a otro sitio.
P. ¿Y qué opina de las multimillonarias inversiones que requiere la inteligencia artificial? ¿No son excesivas? ¿Están justificadas?
R. Buena pregunta, quizá la más importante. El auge de la inversión en IA aún tiene recorrido y uno quiere acertar; así que, si se trata de una maratón, hay que saber si estamos al principio o al final de la misma en lo que respecta a la IA. Yo creo que estamos en la primera mitad de la maratón; el ciclo aún tiene recorrido y todavía queda mucho por ver en el ámbito de la IA. En los próximos años, seguiremos hablando de EE UU y China, y seguirán luchando por el dominio de la IA. Los estadounidenses intentarán crear los mejores modelos, los chinos intentarán mejorar su potencia de cálculo y sus microchips. Invertirán y lucharán. En esa competencia estratégica, creo que esto no es más que el principio.
P. Por el camino habrá ganadores y perdedores y quienes no lleguen a la meta, ¿no es momento ya de ser más selectivo con todo lo relacionado con la IA?
R. Aún es demasiado pronto para saberlo. No hace mucho, pensábamos que China iba muy por detrás en lo que respecta a la IA y sus modelos. Y de repente aparece DeepSeek y los estadounidenses sienten que los chinos les pisan los talones. Hace solo unos años, pensábamos que Nvidia era la única capaz de fabricar chips de gama alta. Y luego, en 2025, Google presentó un nuevo chip que se acercaba bastante a la capacidad de Nvidia. En cinco años, las cosas habrán vuelto a cambiar por completo. Así que creo que es un poco pronto para decir “la carrera ha terminado, salgamos de ella”. Además, nos olvidamos de que nos encontramos en un entorno demográfico muy desfavorable. La población activa se va a reducir en millones de personas en las próximas décadas. Y vamos a necesitar muchos robots y mucha inteligencia artificial. Así que, si tengo en cuenta el argumento demográfico y el de la competencia entre China y EE UU, no creo que estemos en el kilómetro 40 de la maratón. Más bien en el 20. Estamos en un ciclo tecnológico, hay que estar en el sector tecnológico, no hay otra opción.
P. El mercado está demasiado concentrado en la tecnología, ¿no cree en la importancia de la diversificación?
R. El mercado está muy concentrado, pero es una característica del ciclo. Un ciclo siempre se concentra mucho en una sola locomotora y si el motor se agota, el ciclo se acaba. Ahora bien, hay otros sectores vinculados al ciclo tecnológico que nos gustan, como los materiales y los servicios públicos. Estamos diversificados en cuanto a valores y en cuanto a asignación regional y sectorial. Hay otras dos cosas que podemos hacer para diversificarnos y que no teníamos hace cinco años. Ahora tenemos renta fija. Hace cinco o diez años, los bonos estaban a cero y ahora en Europa te dan un 4% o 5%. Prefiero el sector privado al público, prestar a una buena empresa que a un gobierno con unas finanzas públicas en mal estado. El otro elemento de la diversificación es, sin duda, el oro. Por eso tenemos algo de oro en las carteras.
P. ¿Qué perfil cree que debería tener el próximo presidente del BCE, ahora que la deuda soberana francesa está bajo presión?
R. Deberíamos tener cuidado con los sesgos. Lo más importante es tener un presidente pragmático, y estoy seguro de que así será. Se necesita a alguien que sea pragmático y que pueda adaptarse fácilmente a las condiciones cambiantes. Hay que ser capaz de reaccionar, sin dejarse llevar por prejuicios. Es importante que el BCE se centre en la estabilidad de precios, pero también tiene que pensar en la estabilidad financiera e incluso, aunque no forme parte totalmente de su mandato, en el crecimiento de Europa. Tengo buena opinión de Klaas Knot y de Pablo Hernández de Cos, pero se trata del equilibrio político de Europa. Con la alemana Ursula von der Leyen ya en la Comisión Europea, mi favorito probablemente sería un candidato español. Creo que tiene más sentido en el equilibrio general en Europa.
P. ¿Le preocupa el alza de la prima de riesgo francesa? ¿Ve riesgo de contagio en la zona euro?
R. Mi respuesta rápida es no. En Europa hay una obsesión por la deuda pública y nos olvidamos de otro componente de la economía, que es el sector privado. Ambos van de la mano. Si quieres evaluar la sostenibilidad de la deuda en un sistema, no puedes fijarte solo en el sector público. En Francia, el sector público tiene un gran déficit, está un poco desorganizado, pero al sector privado le va muy bien. Los bancos están bien capitalizados, los hogares tienen ahorros y las empresas están generando beneficios. Así que, cuando se suman ambos, la situación de Francia no tiene nada que ver con la situación de Europa en 2011. El vencimiento medio de la deuda francesa es de ocho años, por lo que se necesitarían ocho años con tipos del 5% para que el coste de esa deuda se volviera realmente insostenible.
P. Y el déficit y el nivel de deuda pública de EE UU, ¿le preocupan?
R. El déficit de Estados Unidos no me preocupa porque se invierte con fines de seguridad económica y están sacando beneficios de ello. Eso es interesante. Me gustaría ver un poco más de eso sobre todo en Alemania. Creo que necesita realizar una gran inversión en activos fijos porque van muy atrasados en materia de energía, en tecnología, en infraestructuras y en defensa. Todo esto no es gratis, hay que pagarlo.
P. ¿Qué opina del mercado español? ¿Puede influir de algún modo el resultado de las elecciones del 29 de noviembre en la inversión?
R. Sé que hay una gran tensión política en España debido a las elecciones, y lo mismo va a ocurrir en Francia. Para los mercados, lo importante son los negocios. Creo que la importancia de la política europea es, más que nada, el coste de oportunidad. Las cosas podrían ir mucho mejor en Europa porque tenemos el talento, el dinero a pesar del debate sobre la deuda pública. Hay dinero del sector privado. Si queremos crecimiento en Europa, tenemos que mejorar las condiciones empresariales. Necesitamos más inversión. Y no estoy seguro de que las elecciones vayan a cambiar eso. Ni en España, ni en Francia.
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