Carlos Cuerpo (Badajoz, 45 años), ministro de Economía, Comercio y Empresa, llega apurado a la cita, el viernes por la tarde, en la sede del ministerio. Tiene motivos: el Consejo de Ministros empezó con retraso debido a una tensa negociación entre los socios de la coalición sobre las medidas para hacer frente a la crisis energética derivada de la guerra en Oriente Próximo. De ese Consejo salieron dos decretos ley: el que querían los socialistas, con una rebaja de impuestos para la energía, y el que quería Sumar, con una congelación de los alquileres que deben renovarse ahora. Afrontan distinto destino, porque el primero tiene más fácil ser convalidado en el Congreso que el segundo.

El ministro de Economía explica el plan de ayudas ante la crisis energética, prevé más inflación a corto plazo y promete supervisar los márgenes empresariales
Carlos Cuerpo (Badajoz, 45 años), ministro de Economía, Comercio y Empresa, llega apurado a la cita, el viernes por la tarde, en la sede del ministerio. Tiene motivos: el Consejo de Ministros empezó con retraso debido a una tensa negociación entre los socios de la coalición sobre las medidas para hacer frente a la crisis energética derivada de la guerra en Oriente Próximo. De ese Consejo salieron dos decretos ley: el que querían los socialistas, con una rebaja de impuestos para la energía, y el que quería Sumar, con una congelación de los alquileres que deben renovarse ahora. Afrontan distinto destino, porque el primero tiene más fácil ser convalidado en el Congreso que el segundo.
Cuerpo explica con su habitual tono sereno las medidas aprobadas. Y prefiere no comentar las especulaciones de que pueda acabar como superministro de Economía y Hacienda cuando María Jesús Montero deje, en las próximas semanas, esa segunda cartera para ser candidata del PSOE en Andalucía. Él es un jugador de equipo, se limita a decir.
Pregunta. El presidente Pedro Sánchez ha hablado de una situación grave. ¿Será suficiente con este paquete de 5.000 millones de euros?
Respuesta. Todo va a depender de la duración del conflicto, que es la gran incógnita ahora mismo. Dado que ya estamos observando esos efectos sobre la economía española, hemos querido dar respuesta con este plan de medidas que es un escudo para proteger a nuestros hogares y a nuestras empresas, un paquete completo y ambicioso. Además, guardamos flexibilidad para ir ampliando o respondiendo conforme vayan cambiando las circunstancias.
P. La medida nace con una imagen de desunión entre los dos socios del Gobierno. ¿Debilita eso la posición del Ejecutivo a la hora de recabar apoyos en el Congreso?
R. Las medidas nacen de un Consejo de Ministros, es decir, de un órgano colegiado donde las han aprobado los dos partidos. Todo lleva una negociación, y no es la primera vez. Este último empujón para terminar de definir las medidas ha dado un resultado muy productivo.
P. Una de las principales medidas para el consumidor es la bajada en el IVA de la gasolina, el diésel, la luz y el gas. ¿Por qué se ha adoptado finalmente una medida de este tipo si se descartó la ayuda de 20 céntimos por litro porque, se dijo, no incidía donde más se necesitaba? Algunos de los expertos que les han asesorado estaban en contra.
R. Nosotros hemos ido escuchando a los sectores, a la patronal, por ejemplo, que nos advertía en contra de estos 20 céntimos por el efecto que tuvo en las pequeñas estaciones de servicio. Hemos escuchado a los expertos económicos para ser lo más eficaces posible. Hemos utilizado todo el margen que nos daba el impuesto de hidrocarburos, que tiene un límite inferior impuesto por Bruselas, y hemos ido más allá, utilizando también el IVA para dar mayor alivio. El siguiente paso es garantizar que estos menores impuestos se trasladan efectivamente a un menor precio para los ciudadanos.
Conforme vayan bajando los precios del crudo, se debe trasladar a las estaciones de servicio. Va en interés de todos y de las propias empresas
P. ¿Cómo van a vigilar los precios en las gasolineras? Los ciudadanos tienen la impresión de que corren a aplicar las subidas del petróleo, pero van despacio cuando hay bajadas.
R. Tenemos confianza en que las empresas no hagan ningún comportamiento anómalo. Son ellas las primeras interesadas en trasladar una imagen de transparencia y de buen hacer. Vamos a reforzar a la entidad encargada de esta vigilancia, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), dotándola de mayor capacidad de pedir datos a todos los agentes involucrados, reforzando su capacidad de sancionar y pidiéndole un análisis sobre la evolución de los márgenes. Conforme vayan bajando los precios del crudo, se debe trasladar a las estaciones de servicio. Que veamos que no solo suben, sino que también responden a la baja. Va en interés de todos y en primer lugar de las propias empresas.
P. El presidente dijo que hay que asegurar que las empresas no se enriquezcan a costa de este conflicto. ¿Cómo se mide eso?
R. Lo que queremos es que esta bajada de impuestos se traslade a precio, no a márgenes, de una manera muy rápida. Está en el interés de las propias empresas energéticas. Calculamos que, dependiendo del tipo de carburante, el alivio puede llegar hasta los 25 o 30 céntimos por litro, lo que traducido a un depósito normal de un vehículo utilitario serían unos 20 o 30 euros de ahorro. Garantizo a la ciudadanía que se está mirando al detalle para evitar que haya ningún tipo de enriquecimiento en una situación tan trágica como la que estamos viviendo.

P. Uno de los elementos que ha condicionado todo el paquete es la vivienda. ¿La parte socialista del Gobierno quería dejarla a un lado por falta de fe en la medida o porque no es posible sacarla en el Congreso?
R. Somos conscientes de que ahora mismo no hay una mayoría para aprobar esta medida sobre el mercado de vivienda. Y vamos a aprovechar las semanas que tenemos hasta el intento de convalidación para ver si somos capaces de conseguir este apoyo mayoritario. El mercado de la vivienda es uno de los ámbitos prioritarios, si no el que más, de este Gobierno. Vamos a seguir poniendo toda la carne en el asador.
El impulso a las renovables nos hace menos dependientes de la volatilidad de los precios del gas
P. ¿Cuál cree que puede ser el impacto de la crisis en la inflación y en el crecimiento?
R. Es pronto para saberlo. La volatilidad y la incertidumbre son enormes, sobre todo en cuanto al punto final, y esto va a ser lo que acabe condicionando el impacto. Ahora nos centramos en los precios porque va a ser lo primero que veamos en el dato, por ejemplo, de la inflación de marzo o de abril. Afortunadamente, en España no estamos viendo una traslación de la subida del gas a los precios de la electricidad como en otros países en Europa. Y esto es consecuencia de que estamos más preparados. El impulso a las energías renovables nos garantiza que somos menos dependientes de la volatilidad de los precios del gas a nivel internacional.
P. El servicio de estudios de BBVA calcula que la inflación podría irse hasta el 4% bien pronto, en abril o en mayo. ¿Es así? ¿Presionará la inflación al alza los tipos de interés?
R. Por supuesto que a corto plazo va a haber un impacto en la inflación de esta subida de precios de la energía. Actuamos ya no solo para tener un alivio en materia de inflación sino para contener que la subida de costes en sectores como el transporte o el agroalimentario se traslade a la cesta de la compra. El Banco Central Europeo mantuvo el jueves estables los tipos de interés, pero señaló que estaban muy atentos a que esta evolución a corto plazo de los precios. Va a depender en gran medida de que sea un shock temporal y no permanente.
P. El PP ha dicho que algunas de las medidas que se han aprobado se asemejan a las que ellos propusieron. ¿Ve factible que apoye al menos el primer decreto sobre energía?
R. Yo esperaría que este real decreto ley tenga el mayor apoyo posible, porque va a beneficiar mucho a los hogares y a las empresas en un contexto particularmente difícil. Las medidas que hemos puesto en marcha beben de las aportaciones que han hecho los sectores, los agentes sociales y también los partidos. Que se vean reflejados y que lo apoyen será una buena noticia.
P. Sánchez ha argumentado la urgencia de aprobar este plan como un motivo para retrasar los Presupuestos, que ya vienen muy retrasados. La obligación constitucional es presentarlos en octubre. ¿Se van a presentar de verdad?
R. La base de todo Presupuesto son las previsiones económicas, que nos dan una idea de cómo van a evolucionar los ingresos. Estamos no solo respondiendo ahora a la crisis, sino en un momento de una incertidumbre total con respecto al impacto final. De ahí la precaución a la hora de tomarnos estas semanas para ser capaces de tener una evaluación clara. Es importante para tener unos Presupuestos ajustados a la realidad que tengamos un aterrizaje un poco más claro de cómo van a ir evolucionando las cosas en el resto del año.
Las decisiones sobre el futuro de Indra se tienen que tomar en los órganos de gobierno de la empresa
P. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) se pronunció por primera vez esta semana sobre la fusión de Indra y Escribano, y llamó a resolver el conflicto de intereses que afecta al presidente de Indra, Ángel Escribano. Si lo que se buscaba era su sustitución, al final este ha renunciado a la fusión. ¿Era lo que se quería?
R. Con respecto a una de nuestras grandes cotizadas, en un sector estratégico como es la defensa, permítame la prudencia a la hora de hacer cualquier declaración. Las decisiones sobre el futuro de la empresa se tienen que tomar en el marco de los órganos de gobierno de la misma.

P. Pero el Gobierno ha tardado nueve meses desde que se puso en marcha la fusión entre Indra y Escribano, y la SEPI votó a favor repetidamente en el consejo, en darse cuenta del conflicto de intereses. El discurso era que se iba a crear el campeón español de la defensa. ¿Qué ha cambiado?
R. Estamos haciendo un esfuerzo por reforzar la inversión en seguridad y defensa. Para nosotros es importantísimo que revierta también en un desarrollo de nuestra industria. El 90% del incremento en gasto e inversión en seguridad y defensa va a revertir ahí. La apuesta por el desarrollo de este sector y el apoyo a las empresas españolas es y va a seguir siendo clave.
No hemos perdido en ningún momento el contacto con la administración de EE UU, que sigue siendo fluido
P. Donald Trump amenazó a España con cortar el comercio, pero en las dos semanas transcurridas no ha pasado nada. ¿Puede pagar España un precio por tener al líder europeo que más abiertamente ha criticado la guerra y ha plantado cara a Trump?
R. Las empresas españolas operan en el mismo marco que las francesas, alemanas o italianas, que es el marco comunitario, porque la competencia le corresponde a la Comisión Europea. En ese marco vamos a seguir trabajando. En el ámbito geopolítico, podríamos decir que la posición del Gobierno español ahora mismo es mayoritaria o casi unánime entre los países europeos, y además es una posición alineada con la ciudadanía española, y en gran medida también con la europea.
P. Mantienen alguna vía de contacto, al margen de toda la retórica beligerante de Trump, con la Administración estadounidense?
R. No hemos perdido en ningún momento la vía de contacto, que sigue siendo fluido. Estamos en ayudar a nuestras empresas a ajustarse a este nuevo marco de mayores aranceles en EE UU. Las empresas españolas señalan que el mercado americano es insustituible. Nuestro deber es seguir ayudándolas.
P. España presentó una propuesta en la UE para lanzar eurobonos sin compartir los riesgos. Pero grandes países, particularmente Alemania, se resisten. ¿Hay opciones?
R. Es un momento perfecto para avanzar en la emisión conjunta de deuda a nivel europeo. El mercado de emisiones en euros es demasiado pequeño. Tenemos que hacerlo más grande para que sea más eficiente y que nos podamos aprovechar todos de un ahorro para el contribuyente. Por darles cifras, en los 150.000 millones que emitimos en el marco SAFE para inversiones en defensa, si hubiéramos tenido un marco líquido y profundo de emisión conjunta habríamos ahorrado intereses en torno a 7.000 millones. Desde el punto de vista del contribuyente, ya sea alemán, español o francés, es más eficiencia en la emisión de deuda y que se trasladen menores costes para los países. Lo que, además, se traslada en menos costes para las empresas.
P. ¿Comparte la defensa de la energía nuclear que hizo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien consideró un “error estratégico” los cierres de centrales?
R. La política energética en Europa tiene un carácter muy nacional y cada país ha tomado sus decisiones. La apuesta de España está muy clara: por nuestro sol, por nuestro viento y por el agua. Las energías renovables nos están dando el colchón para soportar mejor que el resto de países europeos el shock que estamos viendo en los combustibles fósiles, y además está suponiendo una ventaja en materia de competitividad. No solo estamos avanzando en la agenda climática, descarbonizando nuestra economía, reduciendo nuestro impacto, sino que nuestras empresas se benefician de menores costes eléctricos o energéticos y además generamos este colchón para protegernos cuando vienen mal dadas. Esto es un seguro de vida del que nos hemos dotado gracias a un enorme esfuerzo inversor.
P. Pero la apuesta por las renovables no es incompatible con que haya una prórroga de las nucleares de tres años, como se está planteando.
R. Nosotros el camino lo tenemos muy claro.

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