La integración de la inteligencia artificial (IA) en las empresas concentra buena parte de la atención de los consejeros delegados, aunque su despliegue real y su impacto económico avanzan de forma desigual. Esta es una de las conclusiones principales del informe CEO Agenda 2026, elaborado por el Oliver Wyman Forum junto con NYSE, presentado este martes en Madrid. El estudio, que refleja las preocupaciones de CEOs de todo el mundo, incluye la opinión de un tercio de los directores generales del Ibex 35. El 60% de ellos considera que todavía es pronto para valorar el retorno de la IA, frente a aproximadamente el 55% de los europeos y el 53% en el ámbito global.
Los directivos en España también son más prudentes respecto al despliegue de esta tecnología, y solamente tres de cada diez la ven como una “clara oportunidad”
La integración de la inteligencia artificial (IA) en las empresas concentra buena parte de la atención de los consejeros delegados, aunque su despliegue real y su impacto económico avanzan de forma desigual. Esta es una de las conclusiones principales del informe CEO Agenda 2026, elaborado por el Oliver Wyman Forum junto con NYSE, presentado este martes en Madrid. El estudio, que refleja las preocupaciones de CEOs de todo el mundo, incluye la opinión de un tercio de los directores generales del Ibex 35. El 60% de ellos considera que todavía es pronto para valorar el retorno de la IA, frente a aproximadamente el 55% de los europeos y el 53% en el ámbito global.
Esta sensación de escepticismo a escala mundial ha incrementado en el último año, ya que en 2025, los consejeros delegados que decían que la IA aún no estaba dando resultados tangibles representaban el 41%. Los consejeros delegados españoles también son más prudentes respecto al despliegue de esta tecnología. Según el estudio, tres de cada diez la ven como una “clara oportunidad”, frente al 45% global. Al mismo tiempo, el informe apunta a una brecha creciente entre las organizaciones que están experimentando con la IA —que representan el 67% del total global— , y aquellas que ya la han escalado. Estas últimas reportan retornos que crecen a mayor ritmo que la inversión.
El informe incluye la opinión de los consejeros delegados de 415 empresas que representan el 10% de la capitalización bursátil mundial. De ellas, 231 corresponden a Norteamérica, 132 a Europa, 36 a Asia y 16 al resto del mundo. En la muestra hay una docena de consejeros delegados españoles, ha asegurado Alberto Mateos, que dirige la plataforma de IA y de servicios financieros para España y Portugal de Oliver Wyman.
Más allá de la IA, la opinión de los consejeros delegados españoles dista de las tendencias mayoritarias observadas a nivel global en otros de los puntos analizados en el informe. Uno de ellos es la incertidumbre sobre el rumbo que puede tomar la economía. En el ámbito global, el 65% de los CEOs percibe la aparición de innovaciones y tecnologías disruptivas como una oportunidad para jugar a la ofensiva e intentar conseguir ventajas respecto a sus competidores.
Los españoles, en cambio, son más conservadores. Según Mateos, “hay menor presión para moverse primero, y prefieren entender primero hacia dónde van las tendencias de la industria, y a partir de ahí ver cuáles son las estrategias con más posibilidades de éxito”. “Esto nos lleva a una sensación de menor urgencia y de más inversión a largo plazo”, ha recalcado.
En este contexto global, el 67% de los encuestados considera que el crecimiento es la prioridad principal. En este sentido, el informe pone el foco en que la manera como se genera este valor está cambiando, ya que un 58% señala la gestión de costes como otro de los objetivos principales. Mateos ha explicado que esto significa que buscan “crecimiento con eficiencia”, y que lo hacen principalmente a través de la autofinanciación, que consiste en reinvertir los ahorros que obtienen de impulsar programas de mejora de la productividad en “la construcción de capacidades para seguir creciendo”.
“Este ciclo empieza a ser casi obsesivo entre algunos directivos, porque permite crecer y reducir costes sin la necesidad de que les aprueben grandes cantidades de inversión en transformación tecnológica”, ha analizado Mateos. En España, en cambio, el informe detalla que el movimiento de la inversión está yendo hacia vías de ingresos con una visión más a medio y largo plazo, a la vez que hay un foco menor en la reducción de costes.
La brecha entre las prioridades de los directivos españoles y el resto de los encuestados también se refleja en las de fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés). Estas operaciones están en la agenda a dos años vista del 94% de los consejeros delegados en el ámbito global, mientras que en España casi la mitad de los encuestados no contempla llevarlas a cabo. En el global, el 42% pretende que estas operaciones sirvan para adquirir talento y capacidades que no pueden desarrollar internamente, mientras que los españoles buscan “escala en la industria actual, antes que nuevas capacidades o talento tecnológico”.
Pese a que el mercado español de M&A refleja una menor actividad en número de operaciones, los datos compartidos por Oliver Wyman detallan que las transacciones son de mayor tamaño. En 2026, el volumen de operaciones registra descensos interanuales de entre el 13% y el 18%, mientras que el capital movilizado aumenta entre el 64% y el 69%. Esta tendencia ya se observó en 2025, cuando el número de operaciones cayó un 6% pese a que su valor agregado creció un 42%.
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