La preocupación generalizada por el absentismo creciente en la mayoría de los sectores económicos está llevando a las organizaciones empresariales a evaluar el impacto de esta situación en su actividad. Este lunes, ha sido la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), la principal patronal del sector, la que ha alertado de que las horas pagadas y no trabajadas representaron el pasado año un 6,2% del total de la jornada pactada (1.812 horas anuales). En concreto, cada trabajador de la construcción dejó de realizar una media de 113 horas anuales, el doble que diez años antes.
La patronal del sector anuncia que planteará a los sindicatos un plan de choque contra estas ausencias
La preocupación generalizada por el absentismo creciente en la mayoría de los sectores económicos está llevando a las organizaciones empresariales a evaluar el impacto de esta situación en su actividad. Este lunes, ha sido la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), la principal patronal del sector, la que ha alertado de que las horas pagadas y no trabajadas representaron el pasado año un 6,2% del total de la jornada pactada (1.812 horas anuales). En concreto, cada trabajador de la construcción dejó de realizar una media de 113 horas anuales, el doble que diez años antes.
Según otras formas de calcularlo, estas faltas supusieron una pérdida media de 14 jornadas laborales (de ocho horas) o prácticamente tres semanas de trabajo por empleado al año. O, también, habrían equivalido a que 70.000 trabajadores de la construcción no trabajaran ni un solo día en 2025.
El peso de este absentismo —que incluye fundamentalmente las ausencias por enfermedad y por permisos laborales, sin contar las vacaciones— es el doble que el 3,2% registrado en 2018. Esta evaluación añade que las faltas al puesto de trabajo han costado alrededor de 3.500 millones de euros a las empresas del sector, casi el triple que hace siete años. La cuantía equivale al 1,7% de las ventas sectoriales y pesan más que el impuesto de sociedades en el resultado de las empresas.
El cálculo del coste por el absentismo en la construcción del año pasado incluye los gastos directos (cotizaciones y salarios entre el cuarto y el decimoquinto día de baja, que es lo que paga la empresa ya que luego la prestación por incapacidad temporal la costea la Seguridad Social) y los indirectos (valor de las horas perdidas). El documento indica que el coste directo para las empresas ascendió el pasado año a 633 millones de euros, mientras que el indirecto fue de 2.932 millones (2.441millones por incapacidad temporal y 491 millones por otras razones). Y dos tercios del impacto fue soportado por las pymes del sector, asegura la patronal.
Ante tal coste, el presidente de la principal patronal de la construcción integrada en la CEOE, Pedro Fernández Alén, ha anunciado que las empresas del sector propondrán a los sindicatos un paquete de medidas de choque para combatir el absentismo en la inminente negociación del convenio colectivo sectorial. Aunque no se han concretado las medidas, el responsable empresarial ha apuntado a la existencia de numerosas palancas que irían desde los pluses que premien la asistencia y la ausencia de bajas hasta reducir los complementos a la prestación por incapacidad temporal que recogen numerosos convenios colectivos. “Que estos complementos no se paguen desde el primer día, por ejemplo”, ha dicho Alén.
La patronal señala como principal causa del creciente fenómeno al aumento de las bajas por incapacidad temporal (enfermedad), que concentran el 72% del crecimiento del absentismo. Desde 2018, las horas perdidas por este motivo se han incrementado un 75%. Esto significa que cada trabajador perdió en 2025, por estar de baja por enfermedad, cinco días más de trabajo que siete años antes.
La patronal constructora identifica cinco razones principales por las que aumenta el absentismo. Son la relación positiva con el ciclo económico (normalmente, cuanto más actividad hay, más faltas al trabajo se registran); la mayor duración de las listas de espera quirúrgicas; la extensión del plazo de espera para citas con especialistas; el progresivo envejecimiento del colectivo de ocupados; y la prolongación de permisos legales y la creación de otros nuevos.
No obstante, y a diferencia de lo detectado por la Airef, que la pasada semana alertó del creciente y principal peso de las bajas de los más jóvenes frente a las de los mayores en el aumento del absentismo, la patronal de la construcción asegura que el mayor número de faltas al trabajo en sus empresas se produce por el envejecimiento de sus plantillas (la edad media en estas actividades es de 46 años). Además, Fernández Alén ha alertado sobre un impacto particular del absentismo en el sector. “Aunque hay menos que en el campo o en los servicios, en la construcción las faltas al trabajo tienen mayor efecto arrastre que en otras actividades, porque la ausencia de un trabajador específico en una obra, la paraliza, ante la posibilidad de que sea sustituido rápidamente”, ha asegurado.
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