Tras el inesperado y sorpresivo acuerdo al que llegó en la noche del jueves el Consejo de Supervisión de Volkswagen, al aprobar el denominado Plan Futuro 2030, las reacciones de los distintos protagonistas en el día después apuntan a que el conflicto está lejos de ser resuelto. Si bien el repentino acuerdo evitó las peores perspectivas que se habían anunciado en recorte de empleos, lo cierto es que las dudas sobre lo que sucederá con las plantas que arrastran una sobreproducción de vehículos todavía se mantienen. Particularmente, las cuatro factorías a las que se ha señalado expresamente en el acuerdo alcanzado ayer: Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm. No se las da por cerradas, como se venía descontando desde hace tiempo. Pero sí están bajo el radar oficialmente.
Sindicatos y representantes políticos matizan el impacto de los ajustes y buscan proteger sus centros de producción y territorios en la decisión final
Tras el inesperado y sorpresivo acuerdo al que llegó en la noche del jueves el Consejo de Supervisión de Volkswagen, al aprobar el denominado Plan Futuro 2030, las reacciones de los distintos protagonistas en el día después apuntan a que el conflicto está lejos de ser resuelto. Si bien el repentino acuerdo evitó las peores perspectivas que se habían anunciado en recorte de empleos, lo cierto es que las dudas sobre lo que sucederá con las plantas que arrastran una sobreproducción de vehículos todavía se mantienen. Particularmente, las cuatro factorías a las que se ha señalado expresamente en el acuerdo alcanzado ayer: Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm. No se las da por cerradas, como se venía descontando desde hace tiempo. Pero sí están bajo el radar oficialmente.
En una declaración conjunta hecha pública tras la emitida por la propia VW, Christiane Benner, primera presidenta de IG Metall, y Daniela Cavallo, presidenta del Comité de Empresa General y del Grupo Volkswagen AG, dejaron claro que no se ha decidido todavía ningún cierre gradual de las cuatro plantas como parte del acuerdo.
“No se ha abandonado ninguna planta y, contrariamente a lo que informan varios medios, no se ha confirmado el cierre de ninguna. Por el contrario, ahora se deben elaborar soluciones concretas para todas las plantas; en este sentido, seguimos considerando que la responsabilidad recae expresamente en la Junta Directiva”, ahondaron las representantes sindicales ya en la mañana del viernes.
También habló de la situación la representante del gobierno federal para Alemania Oriental, Elisabeth Kaiser (SPD), quien hizo referencia concreta al caso de la planta de Zwickau y se mostró contundente al asegurar que Alemania del Este no puede resultar perjudicada por la reestructuración de VW. La funcionaria concedió que, si bien el acuerdo alcanzado en el Consejo de Supervisión evitó una escalada máxima, esto no exime a la Junta Directiva de su responsabilidad y pidió que se presenten soluciones concretas para la planta de Zwickau.
Kaiser recalcó además que VW debe iniciar de inmediato las conversaciones acordadas con los comités de empresa, los sindicatos y los empleados de forma presencial. “No puede haber más estancamiento, donde los empleados, y por ende toda una región, permanezcan en la incertidumbre sobre lo que realmente sucederá”.
Ante la ausencia de una ruta definida de cómo se alcanzarán los puntos del acuerdo firmado ayer, las primeras reacciones apuntan a endurecer el conflicto. El ministro presidente de Baja Sajonia, Olaf Lies, optó por la protección local: “Si tenemos que reducir capacidades, la conclusión no puede ser automáticamente que las reduzcamos en Alemania”. En este estado federado no solo se ubica la sede central del grupo sino de dos de las plantas con amenaza de cierre: Hannover y Emden.
Los analistas económicos, en una jornada donde la Bolsa ha celebrado el acuerdo con fuertes subidas de la acción de VW en Fráncfort, coinciden en que la crisis de la compañía de automoción no sólo tiene que ver con un exceso de producción y de números contables, sino también con una lucha de poder que no ha quedado resuelta en tanto no haya acuerdos que satisfagan a todas las partes.
Por su parte, el poderoso sindicato IG Metall destacó, por su parte, que dentro del acuerdo asumido ayer por el consejo de supervisión la escisión de la marca principal Volkswagen Turismos y de la división de componentes de VW quedó fuera de la mesa. “Con ello se ha repelido con éxito el ataque a las estructuras de participación”, señala el documento.
Hay que recordar que el proyecto inicial propuesto por el CEO de la gigante automotriz, Oliver Blume, consideraba una reorganización societaria que podía cambiar sustancialmente dónde se ejercían los derechos de cogestión. La idea era sacar la marca principal Volkswagen Pkw y partes del negocio de Componentes de la estructura actual de Volkswagen AG y convertirlas en sociedades independientes. IG Metall lo denunció explícitamente en julio como una posible forma de eludir los derechos especiales de cogestión y la posición del Estado de Baja Sajonia.
Finalmente, este mediodía, el portavoz adjunto gobierno federal, Sebastian Hille, expresó su satisfacción de que se haya llegado a un acuerdo para establecer la hoja de ruta para el desarrollo futuro de VW, pese a que ello implique la dolorosa decisión de cortar miles de fuentes de empleo. “La alternativa —no llegar a un acuerdo en este momento— habría sido peor. Y ahora se trata de trazar el camino que tiene por delante el grupo. Y en ese sentido, confiamos en que los interlocutores sociales y todas las demás partes implicadas seguirán elaborando conjuntamente soluciones viables para el futuro”, dijo.
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