El Banco Central Europeo (BCE) corre para avanzar lo más posible con el desarrollo del euro digital, y este viernes ha dado un paso crítico no solo para el despliegue de esta divisa, sino también para la armonización de los sistemas de pagos europeos. La versión digital del efectivo usará, cuando se ponga en marcha en 2029 según la hoja de ruta actual, los mismos protocolos técnicos que varios de los sistemas de pagos utilizados ahora en comercios o cajeros automáticos en Europa, según ha anunciado la autoridad monetaria este viernes.
La autoridad monetaria ha firmado acuerdos con tres organizaciones para establecer los estándares de la nueva divisa y facilitar la adaptación de soluciones privadas como Bizum
El Banco Central Europeo (BCE) corre para avanzar lo más posible con el desarrollo del euro digital, y este viernes ha dado un paso crítico no solo para el despliegue de esta divisa, sino también para la armonización de los sistemas de pagos europeos. La versión digital del efectivo usará, cuando se ponga en marcha en 2029 según la hoja de ruta actual, los mismos protocolos técnicos que varios de los sistemas de pagos utilizados ahora en comercios o cajeros automáticos en Europa, según ha anunciado la autoridad monetaria este viernes.
Tal y como adelantó hace exactamente un mes, el pasado 24 de marzo, Piero Cipollone, miembro del comité ejecutivo de la autoridad monetaria, el BCE ha especificado este viernes las normas, reglas técnicas y protocolos comunes que permiten que los pagos y las transacciones se puedan procesar. La entidad ha firmado un acuerdo con European Card Payment Cooperation (ECPC), Nexo Standards y Berlin Group, para utilizar los estándares ya existentes y abiertos para procesar pagos en euro digitales una vez que vea la luz. Las tecnologías privadas de pagos podrán, además, utilizarlos antes de que se emita la moneda digital del banco central y estar preparadas, o incluso adelantarse, para un despliegue que será obligatorio.
Definir los estándares es un elemento esencial y estratégico: aunque existen protocolos europeos, muchos de los que dominan en Europa son propiedad de firmas extranjeras, como Visa y Mastercard. Algo que no gusta ni al BCE ni a la Comisión Europea, que han acelerado el proyecto de euro digital precisamente para ganar autonomía estratégica en tiempos de fragmentación geopolítica. El BCE se ha apresurado, ya que estos estándares no solo funcionarán para procesar los pagos en euros digitales sino también estarán disponibles para los mecanismos privados, como Bizum, que ya ha anunciado que en mayo se podrá utilizar para pagar en los comercios desde el móvil.
De hecho, la autoridad monetaria ha sugerido en varias ocasiones a estas iniciativas nacionales, que ahora buscan interconectarse para crear una plataforma paneuropea, el aprovechamiento de estos protocolos existentes. Con todo, aún quedan pasos por delante y su adopción no es inmediata: “Una vez que los colegisladores de la UE adopten el reglamento del euro digital, lo que proporcionará certeza de que los estándares se aplicarán en toda la zona euro, los proveedores europeos de soluciones de pago podrán escalar más allá de las fronteras nacionales”, explican desde la autoridad monetaria.
La hoja de ruta para su emisión en 2029 prevé que se apruebe la normativa en 2026. Y el BCE confía en que los legisladores lo logren pese a los retrasos que ya se han producido: de hecho, se esperaba que el Parlamento votara el texto en mayo, pero todo apunta a que lo hará a finales de junio. “Hemos sido pacientes durante tres años; no cuesta mucho esperar un par de meses más. Mientras tengamos la legislación definitiva antes de que termine este año, podremos respetar nuestro calendario”, dijo Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, el pasado miércoles.
En el comunicado emitido este viernes, el BCE detalla que se utilizarán los estándares denominados CPACE, desarrollados por la ECPC (European Card Payment Cooperation), que permiten pagos sin contacto con tecnología NFC: por ejemplo, cuando se paga con el móvil, un reloj inteligente o con una tarjeta sin necesidad de insertarla. Esto permite que cualquier teléfono y tarjeta que alojen euros digitales puedan comunicarse con cualquier terminal en Europa una vez que se adopte la legislación.
Para facilitar la aceptación de pagos y las transacciones en cajeros automáticos, se empleará Nexo Standards, que regula principalmente la conexión del terminal —o cajero— con la infraestructura. Finalmente, los estándares de Berlin Group permiten realizar pagos utilizando un alias (por ejemplo, un número de teléfono móvil) y facilitan que los distintos sistemas y aplicaciones se entiendan entre sí. En algunos países estos estándares ya están ampliamente utilizados: lo sistemas de pago alemán (Girocard) y francés (Carte Bancaire) ya están adoptando los protocolos ECPC.
Los estándares definidos por el BCE son europeos y se han elegido tras conversaciones entre la autoridad monetaria y los participantes del mercado, que han analizado qué infraestructuras y conexiones estaban utilizando actualmente en sus operaciones diarias. Se desarrolló así una lista reducida y se definieron ciertos criterios para elegir los más apropiados: entre estos, la exigencia de la autoridad monetaria era que no pertenecieran ni estuvieran controlados por una empresa privada concreta y que estuvieran abiertos, es decir, que cualquiera pudiera usarlos bajo las mismas condiciones. No obstante, desde la entidad aclaran que se podrán anunciar más estándares en los próximos meses.
Así, el BCE quiere asegurar el amplio despliegue del euro digital una vez que ya esté aprobado el marco regulatorio y desarrollada la tecnología, y adelanta sus esfuerzos para competir con Visa y Mastercard: ya que el euro digital será de obligada aceptación, todos los comercios en la UE deberán adaptarse a estos estándares, favoreciendo que nuevas iniciativas privadas europeas los utilicen. Siendo protocolos abiertos y no propietarios además, el BCE minimiza los costes de adaptación para el mercado. “Los estándares abiertos del euro digital proporcionarán una alternativa europea y gratuita a los estándares propietarios actuales, facilitarán la entrada al mercado de nuevos proveedores europeos y darán a los proveedores de servicios de pago y a los comercios europeos la certidumbre que necesitan para invertir, innovar y competir en toda la zona del euro”, ha afirmado Cipollone.
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