El Banco Central Europeo desempolva el botón de subir tipos. Casi tres años después del último aumento del precio del dinero, Fráncfort vuelve a las andadas de nuevo por una guerra, de nuevo por un encarecimiento de la energía que abre la puerta a una crisis inflacionista. El movimiento, acordado por el Consejo de Gobierno de forma unánime, es sutil, de 0,25 puntos, hasta el 2,25%, pero exhibe cierta inquietud sobre lo que está por venir. Más de 100 días después del inicio de los bombardeos sobre Teherán, no hay visos de un acuerdo de paz inminente. Y el tiempo es oro: cuanto más se alarga el conflicto y más dura el bloqueo del estrecho de Ormuz, mayores son las posibilidades de que el repunte se traslade de los surtidores a la cesta de la compra y los salarios. Aquello de los círculos viciosos.
El incremento de 0,25 puntos sitúa el precio del dinero en el 2,25%. El encarecimiento del barril de petróleo por la guerra en Irán ha sacado al Eurobanco de su letargo, y los mercados no descartan otro incremento este mismo año
El encarecimiento del barril de petróleo por la guerra en Irán ha sacado al Eurobanco de su letargo, y los mercados no descartan otro aumento del precio del dinero este mismo año


El Banco Central Europeo desempolva el botón de subir tipos. Casi tres años después del último aumento del precio del dinero, Fráncfort vuelve a las andadas de nuevo por una guerra, de nuevo por un encarecimiento de la energía que abre la puerta a una crisis inflacionista. El movimiento es sutil, de 0,25 puntos, hasta el 2,25%, pero exhibe cierta inquietud sobre lo que está por venir. Más de 100 días después del inicio de los bombardeos sobre Teherán, no hay visos de un acuerdo de paz inminente. Y el tiempo es oro: cuanto más se alarga el conflicto y más dura el bloqueo del estrecho de Ormuz, mayores son las posibilidades de que el repunte se traslade de los surtidores a la cesta de la compra y los salarios. Aquello de los círculos viciosos.

“La guerra en Oriente Próximo está generando presiones inflacionistas”, ha reconocido en un comunicado. La acción ha ido acompañada de reflexión. El BCE ha publicado este jueves sus previsiones. Y como en marzo, vuelve a elevar sus perspectivas de inflación para 2026, que pasan del 2,6% al 3%. Para 2027, los augurios también empeoran, y se elevan del 2% al 2,3%. Habrá que esperar hasta un año después, en 2028, para que regrese al objetivo del 2%.
En cuanto al crecimiento, las malas noticias continúan, aunque sin un desplome de la economía a la vista: esperan que el PIB de la zona euro repunte un 0,8% este año, y para 2027 calculan un 1,2% de mejora, en ambos casos solo una décima menos. En 2028, la actividad aceleraría hasta el 1,5%. El BCE justifica esa revisión a la baja “debido a un impacto más pronunciado de la guerra en los mercados de materias primas, en las rentas reales y en la confianza”.
La decisión de subir los tipos no supone, de momento, el inicio de un cambio de ciclo en los tipos de interés, sino más bien un ajuste puntual. Aunque los mercados descuentan que habrá al menos otro incremento de las tasas antes de acabar el año, la percepción es que no sucederá nada parecido a la crisis de precios nacida de la guerra en Ucrania, cuando se encadenaron diez subidas de tipos consecutivas. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ofrecerá más detalles en rueda de prensa a partir de las 14h45, en la primera comparecencia conjunta con su nuevo número dos, el croata Boris Vujcic.
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