La intervención coordinada de Estados Unidos y Japón a finales de julio para frenar el desplome del yen ha abierto un conflicto con las autoridades monetarias europeas. El presidente del Bundesbank y miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE), Joachim Nagel, ha reprochado hoy a Washington que, para apoyar a la moneda japonesa, vendiera euros sin consultar previamente con Europa y ha reclamado que cualquier operación futura se coordine de antemano con las autoridades monetarias europeas, es decir, con el BCE.
Joachim Nagel reclama coordinación entre los bancos centrales para operaciones de divisas de gran impacto en los mercados
La intervención coordinada de Estados Unidos y Japón a finales de julio para frenar el desplome del yen ha abierto un conflicto con las autoridades monetarias europeas. El presidente del Bundesbank y miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE), Joachim Nagel, ha reprochado hoy a Washington que, para apoyar a la moneda japonesa, vendiera euros sin consultar previamente con Europa y ha reclamado que cualquier operación futura se coordine de antemano con las autoridades monetarias europeas, es decir, con el BCE.
“Naturalmente, habría sido deseable y esa era también la práctica habitual en el pasado, coordinar y consultar previamente este tipo de intervenciones”, aseguró Nagel este martes durante una rueda de prensa en Asheville (Carolina del Norte), donde participa en la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20.
Estados Unidos salió a finales de julio en ayuda de Japón para contener la rápida depreciación de la moneda nipona. Para comprar la moneda japonesa, la Reserva Federal de Nueva York vendió euros en lugar de utilizar dólares. El problema para Europa no está en que EE UU quisiera ayudar a sostener el yen, sino en que para ello usara euros y lo hiciera sin una consulta previa.
Hasta ahora, la tradición que mantenían los bancos centrales era la cooperación entre ellos para coordinar las grandes operaciones monetarias. Bloomberg recuerda que en marzo de 2011, después del terremoto de Japón, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y el BCE participaron junto a las autoridades japonesas en una intervención concertada por el G7.
“En el Eurosistema no estábamos precisamente entusiasmados con que no hubiera habido coordinación previa”, señaló Nagel, que aseguró que la cuestión de la intervención de EE UU y Japón en el mercado de divisas se ha planteado y discutido abiertamente durante las reuniones del G20. El presidente del Bundesbank ha reclamado además que el episodio no se repita. “Lo que importa ahora, mirando hacia delante, es que si alguna vez vuelven a tomarse medidas de este tipo, espero simplemente que estas cuestiones se coordinen previamente”, afirmó.
El yen se encuentra en un momento delicado. Este martes ha vuelto a superar las 160 unidades por dólar, un nivel que ha devuelto las sospechas al mercado de una nueva intervención de las autoridades japonesas. La moneda ha caído en su valoración frente al dólar después de que el mensaje más duro del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, alimentara las expectativas de nuevas subidas de tipos en EE UU y haya reforzado al dólar.
Aunque la operación de finales de julio sirvió para rebajar la presión sobre el yen, su efecto real ha sido limitado. El Banco de Japón mantiene unos tipos de interés muy inferiores a los estadounidenses y ese diferencial sigue incentivando a los inversores a financiarse en yenes para invertir en activos en monedas con rentabilidades más altas (lo que se conoce como carry trade), lo que aumenta aún más la presión sobre la moneda. De ahí que el mercado preste atención a una nueva intervención.
Estados Unidos también tiene motivos para evitar un desplome del yen. Scott Bessent, el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, ha advertido de que movimientos bruscos en la moneda japonesa podrían obligar a los inversores a vender posiciones y generar inestabilidad en otros mercados. Además, Japón es uno de los mayores tenedores de deuda estadounidense, por lo que una defensa del yen a costa de vender bonos de EE UU podría añadir presión sobre las rentabilidades de la deuda estadounidense. El treasury, el bono a 10 años, está este martes en el 4,78%, nivel de inicios de 2025.
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