El megaproyecto militar estadounidense para revivir los acorazados —que quedaron obsoletos en la guerra moderna por su enorme coste y la facilidad para ser dañados— podría costarle a las arcas del país norteamericano más de 275.000 millones de dólares (más de 238.000 millones de euros al cambio actual) para el periodo 2027-2056, según el último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso estadounidense (CBO, por sus siglas en inglés). En dicho documento se indica que la primera unidad de este programa, denominado Clase Trump, costará en torno a 23.400 millones de dólares (20.277 millones de euros) frente a los 18.000 millones que costará cada una de las restantes 14 unidades.
La primera de las 15 unidades previstas será la más cara, con un precio de más de 20.000 millones de euros. La propulsión nuclear ha encarecido sensiblemente el coste del proyecto
El megaproyecto militar estadounidense para revivir los acorazados —que quedaron obsoletos en la guerra moderna por su enorme coste y la facilidad para ser dañados— podría costarle a las arcas del país norteamericano más de 275.000 millones de dólares (más de 238.000 millones de euros al cambio actual) para el periodo 2027-2056, según el último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso estadounidense (CBO, por sus siglas en inglés). En dicho documento se indica que la primera unidad de este programa, denominado Clase Trump, costará en torno a 23.400 millones de dólares (20.277 millones de euros) frente a los 18.000 millones que costará cada una de las restantes 14 unidades.
Esto supone un incremento considerable de la factura prevista inicialmente: el año pasado, la Marina estadounidense indicó al Congreso que el primer buque costaría 15.100 millones de dólares, mientras que el segundo y el tercero bajarían a los 10.200 millones. El incremento calculado por el CBO se debe a que esas estimaciones de la Marina se hicieron para la construcción de acorazados de propulsión convencional. Sin embargo, los buques contarán con propulsión nuclear, lo que por sí solo encarece en un 13% a los Clase Trump, que serán capaces de desplazar más de 35.000 toneladas de carga, según las previsiones actuales, otro aspecto que abulta la factura del programa.
“Este buque será el más fuertemente armado que la Armada haya construido jamás. Transportará misiles antiaéreos, de ataque terrestre y antibuque, misiles hipersónicos, misiles de crucero nucleares, láseres de gran calibre y un cañón electromagnético, un arma que utiliza energía electromagnética para disparar proyectiles no explosivos a velocidades hipersónicas (…) Si se construyera según esas especificaciones, sería el mayor buque de combate de superficie [es decir, excluyendo a los submarinos] del mundo y mayor que cualquier otro construido para la Armada desde la Segunda Guerra Mundial”, explica el CBO, que compara a los ‘Clase Trump’ con los destructores Arleigh Burke, cuya carga es de 9.700 toneladas. No hace mención, eso sí, a los portaviones USS Gerald R. Ford, que pueden desplazar más de 100.000 toneladas.
Si bien se desconoce el número de misiles crucero con ojivas nucleares que será capaz de llevar a bordo, probablemente se trataría de “una cantidad pequeña”, indica el CBO, según la información divulgada actualmente por la Marina estadounidense. No obstante, contar con este tipo de armamento situaría a estos acorazados como los de mayor potencia de fuego de todos los buques de la flota del país norteamericano, exceptuando a los 14 submarinos de la Clase Ohio, que transportan el 70% de las ojivas nucleares desplegadas por EE UU.
Con estas características, el programa, además de suponer un reto para las finanzas estadounidenses, también lo será para la industria local, que deberá incrementar en un 60% su capacidad de construcción de grandes buques, mientras que la capacidad de producción de barcos militares más pequeños tendría que reducirse un 40%. “Gestionar un aumento tan considerable en la producción de grandes buques de combate podría suponer un reto para la industria naval”, asegura el informe, en el que se detalla que el monto promedio anual de financiación necesaria para la compra de grandes buques de combate pasará de 11.000 a 19.000 millones de dólares.
Esta nueva clase de buques de combate fue anunciada en diciembre de 2025. La Armada indicó que adjudicaría los contratos de la ingeniería de diseño a Leidos Gibbs & Cox, un gigante del sector naval estadounidense, mientras que los astilleros de Bath Iron Works e Ingalls Shipbuilding serían los encargados de su construcción.
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