La semana en los mercados ha sido de infarto. La amenaza de la aniquilación de una civilización entera proferida por Donald Trump el pasado martes ha mutado en unas negociaciones de paz que acercan a las Bolsas a los niveles previos a que comenzara el ataque a Irán. El Ibex ha avanzado un 0,5% en la sesión y un 3,7% en la semana, hasta los 18.204,3 puntos. La subida que necesita para llegar a los 18.360 puntos a los que cerró en vísperas del inicio de la guerra es inferior al 1%.
El selectivo avanza un 3,7% semanal, mientras el petróleo se hunde un 12%. Los inversores están pendientes de los diálogos previstos este fin de semana entre Estados Unidos e Irán en Pakistán
La semana en los mercados ha sido de infarto. La amenaza de la aniquilación de una civilización entera proferida por Donald Trump el pasado martes ha mutado en unas negociaciones de paz que acercan a las Bolsas a los niveles previos a que comenzara el ataque a Irán. El Ibex ha avanzado un 0,5% en la sesión y un 3,7% en la semana, hasta los 18.204,3 puntos. La subida que necesita para llegar a los 18.360 puntos a los que cerró en vísperas del inicio de la guerra es inferior al 1%.
Los inversores son optimistas (aunque con muchos asteriscos) sobre las conversaciones para consolidar el alto el fuego entre Teherán y Washington. Los negociadores, en principio, se sentarán en Pakistán a partir de este sábado. Aunque la situación continúa siendo inestable, ya que hay numerosas dudas sobre la capacidad de alcanzar la paz, los mercados descuentan que habrá un final feliz en un tiempo razonable, y muchos inversores temen perderse una escalada alcista. La primera línea roja que debe despejarse es la de los ataques de Israel a Líbano. Es necesario que cesen para empezar a hablar. Entre los expertos, hay opiniones para todos los gustos. Emilio Ortiz, director de Inversiones de Mutuactivos, señala en su carta trimestral a inversores: “Trump es errático e impredecible, pero cada vez que sus decisiones han tenido un impacto negativo en los mercados, particularmente en el de bonos, ha dado marcha atrás en sus exigencias”.
Entre los índices más optimistas aparece el Ibex, que ha finalizado la semana con un alza del 3,7%, muy cerca del nivel al que cerró el viernes 27 de febrero, antes de que estallara el conflicto en Oriente Próximo. Es la referencia que más confía en la paz, considerando la distancia de las cotizaciones de preguerra de otras Bolsas europeas. Para alcanzar las cotas anteriores al estallido del conflicto, el Dax alemán ha de subir un 6% y el Cac francés, un 4%.
En la semana, se ha producido un rebalanceo de las carteras con entrada de dinero en sectores cíclicos, como los medios de comunicación, los bancos, las compañías industriales, las de recursos básicos, las de construcción y las de semiconductores. En el Ibex, los ganadores han sido ArcelorMittal, Acerinox, Cellnex y ACS, con avances entre el 6% y el 12%. El gran perdedor ha sido Repsol, que se ha hundido un 7%.
De todos los activos, la renta variable es el más intrépido con diferencia. Ni los bonos, ni el petróleo, ni las divisas, ni los metales preciosos están en la misma situación. Los tipos de interés de los bonos soberanos a largo plazo de las economías occidentales se disparan unos 50 puntos básicos desde el día de autos, y más en referencias a plazos menores, como las letras o los bonos a tres años. Los previsibles cambios en la política monetaria mundial, debido a que las expectativas de inflación se han disparado, son los culpables. Antes de que Donald Trump y Benjamín Netanyahu abrieran fuego en Oriente Próximo, la previsión era que Estados Unidos bajaría el precio del dinero hasta tres veces este año; ahora incluso estima que puede producirse una subida. Y en el caso del Banco Central Europeo, el número esperado de alzas llevaría en el escenario más extremo al 2,75%.
El oro negro se paga a 96 dólares el barril de brent, cuando antes de que se pusiera en jaque la estabilidad mundial, el precio se situaba en unos 70 dólares. La buena noticia es que los 120 dólares que se alcanzaron la semana pasada están ahora razonablemente lejos. Los expertos en energía son conscientes de que las perturbaciones en los precios no se solucionarán de la noche a la mañana. Ni siquiera en el más optimista escenario de que se llegue a una paz duradera ya mismo.
Malcolm Melville, gestor de fondos de materias primas en Schroders, advierte de que el volumen de buques que atraviesan el estrecho tendrá que aumentar de forma significativa en las próximas dos semanas para que el mercado petrolero se convenza de que la crisis ha terminado. “Pasarán semanas o incluso meses hasta que los niveles de producción vuelvan a la normalidad, teniendo en cuenta los 10 millones de barriles diarios de producción suspendida y los daños causados a algunas instalaciones”, añade.
Los metales preciosos, por su parte, están lejos de los precios previos al conflicto. Esta vez, no han servido como activos refugio. Al contrario. El oro se desploma un 10% y la plata, casi un 20%. Los expertos señalan como gran culpable al dólar, que se revaloriza un 5% frente al euro, debido esencialmente a que el crudo se abona en la moneda estadounidense.
Pese a que la evolución de los distintos activos no está alineada sobre cuándo se pondrá el punto final a la guerra, Eric Muller, de la gestora estadounidense Muzinich & Co, resume que “los mercados siguen descontando un fin relativamente rápido del conflicto”. Araceli de Frutos, asesora del fondo Alhaja Inversiones, señala que “el rebote de las Bolsas ha sido espectacular, señal del apetito por el riesgo que existe y de la liquidez que existe en el mercado”. Claudio Irigoyen y Antonio Gabriel, economistas de Bank of America, apuntan en una nota que, pese a que una escalada en el conflicto parece ahora menos probable, “es poco probable que volvamos al escenario anterior a la guerra; persistirá cierta perturbación en los mercados energéticos, lo que seguirá frenando el crecimiento y elevando la inflación”. Este escenario es el central a pesar de que el alto el fuego se mantenga.
Los mercados en Estados Unidos, mientras tanto, suben. El Nasdaq, más de un 0,5%, mientras que el S&P 500 y el Dow Jones se encuentran paralizados. Los datos macroeconómicos del día han sembrado las dudas. El incremento en marzo del IPC en el país fue el mayor desde 2024 con un alza del 0,9%. El dato, aunque esperado, alimenta el miedo a que se aplacen las caídas de tipos en la mayor economía del mundo. Esto se traduciría en un brusco recorte de las previsiones de crecimiento. El peor escenario, al que los economistas ya dan pábulo, sería el de una estanflación, con subidas de precios y caída de la actividad económica. En esta línea, el dato de confianza del consumidor preliminar correspondiente a abril en Estados Unidos, publicado este viernes, se hundió hasta niveles históricamente bajos de 47,6 puntos.
Bolsas – Divisas – Deuda – Tipos de interés – Materias primas
Feed MRSS-S Noticias
