La noticia del alto el fuego de dos semanas entre Irán y Estados Unidos está siendo un alivio para los mercados. A las subidas de las Bolsas europeas y las caídas del gas y del petróleo, se suman las revalorizaciones del oro y de bitcoin, dos activos distantes años luz pero, en el contexto actual, con una carácteristica en común: su componente especulativa. El metal precioso, que tradicionalmente ha servido como cobertura para protegerse de las sacudidas en los mercados, en los últimos meses ha vivido movimientos bruscos por la entrada de inversores de corto plazo atraidos por sus fuertes subidas; tras la tregua en el conflicto, ha llegado a repuntar más de un 3%, aunque ahora modera su avance y sube un 1%. La criptomoneda original, el activo especulativo por excelencia, también se recupera: ha llegado a subir hasta casi un 5%, y recupera los niveles de hace tres semanas. El resto del mercado cripto sigue su estela y los tokens registran subidas de más del 5%.
El metal precioso ha llegado a repuntar más de un 3% mientras bitcoin sube más de un 5% tras la tregua entre EE UU e Irán
La noticia del alto el fuego de dos semanas entre Irán y Estados Unidos está siendo un alivio para los mercados. A las subidas de las Bolsas europeas y las caídas del gas y del petróleo, se suman las revalorizaciones del oro y de bitcoin, dos activos distantes años luz pero, en el contexto actual, con una carácteristica en común: su componente especulativa. El metal precioso, que tradicionalmente ha servido como cobertura para protegerse de las sacudidas en los mercados, en los últimos meses ha vivido movimientos bruscos por la entrada de inversores de corto plazo atraidos por sus fuertes subidas; tras la tregua en el conflicto, ha llegado a repuntar más de un 3%, aunque ahora modera su avance y sube un 1%. La criptomoneda original, el activo especulativo por excelencia, también se recupera: ha llegado a subir hasta casi un 5%, y recupera los niveles de hace tres semanas. El resto del mercado cripto sigue su estela y los tokens registran subidas de más del 5%.
La tregua se produce tras semanas convulsas, marcadas por los continuos cambios de postura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que sumieron a los mercados en una profunda incertidumbre. Esta pausa en un momento de extremo caos ha sido acogida con optimismo por los inversores: “Los mercados empiezan a anticipar posibles estímulos para mitigar el impacto de los costes energéticos, y un eventual giro hacia recortes de tipos de interés, lo que refuerza el atractivo” tanto del oro como de las criptomonedas, señalan los analistas de XTB.
El comportamiento parecido de estos activos tan opuestos no es baladí. La subida vertical del oro en el último año (que llegó a dispararse un 70%) atrajo cada vez más inversores a corto plazo que, ante las primeras señales de riesgo, fueron los primeros en salirse, llevando el metal a fuertes caídas y movimientos bruscos, algo inusual por un activo considerado refugio. Desde que comenzó la guerra en Oriente Medio, se acentuó esta tendencia: el oro ha cotizado en gran medida al mismo ritmo que las acciones y ha retrocedido un 12% en marzo (su peor mes desde junio de 2013), con su tradicional atractivo como refugio debilitado por la necesidad de los inversores de cubrir pérdidas en otras partes de sus carteras.
Un informe del World Gold Council destaca que la caída del oro durante las tres primeras semanas de marzo fue pronunciada, contraintuitiva, pero no sin precedentes. “Se produjo en un contexto que normalmente sería favorable para el oro: elevadas tensiones geopolíticas y un renovado temor a la inflación. El episodio recuerda que el oro no es una cobertura contractual. Los precios solo suben cuando los compradores adicionales superan a los vendedores. En marzo, el proceso de desapalancamiento y las necesidades de liquidez inclinaron ese equilibrio a favor de los vendedores”.
La volatilidad ha sido tan intensa que el oro parece haberse bitcoinizado. Javier Molina, analista de eToro, asegura que su naturaleza no es especulativa. “Pero sí que ha habido una entrada de dinero más nervioso, aunque ya está ocurriendo con menos fuerza, se está agotando esa parte más especulativa y vuelve a ser cobertura contra la depreciación de la moneda fiat”, destaca. En la mañana de este miércoles ha recuperado el tono y se paga a poco más de 4.800 dólares la onza, lejos de los máximos históricos cercanos a los 5.500 dólares que marcó en enero.
Bitcoin, en cambio, aspira a funcionar como el metal precioso y a posicionarse como oro digital, algo que la industria defiende a capa y espada, pero que no convence del todo a muchos analistas. En las primeras semanas del conflicto, la criptomoneda original rompió su guion. Mientras las Bolsas se hundían, los activos digitales aguantaban: bitcoin incluso llegó a retomar su senda alcista tras el estallido del conflicto. Pero el recrudecimiento de la ofensiva acabó afectando a estos activos que sucumubieron a la volatilidad cuando Irán atacó a varias instalaciones energéticas.
No obstante, sus movimientos fueron moderados y el mercado parece estar estancado. Molina cree que esto se debe a la transición del mercado, a la salida del retail y a la entrada de un inversor más institucional que redefine cómo se va a mover el precio del activo. “Bitcoin está atravesando su test más importante. Demostrar si actúa como cobertura o como especulación. Está ante la duda de si pasa de ser un activo especulativo a uno monetario”, dice. El analista cree que, por ahora, la criptomoneda no está actuando como oro digital, pero no descarta que esto ocurra. “En el corto plazo sigue correlacionado con el riesgo, con lo que pasa en Teherán. Pero en el medio plazo va a haber desacoplamiento”, incide.
Pese a las subidas de este miércoles, los analistas se mantienen cautos. “La posibilidad de un mercado alcista depende de cómo se recupere el suministro de petróleo y gas en los próximos meses y de su impacto en la inflación”, explica Jeff Mei, director de operaciones de BTSE, a Bloomberg. Si la inflación cae lo suficiente y la Reserva Federal de EE UU decide reanudar los recortes de tipos de interés, podría esperarse un repunte de los precios de las criptomonedas, avisa el experto.
No obstante, la volatilidad seguirá marcando el mercado. Trump ha acostumbrado al mundo a su imprevesibilidad y esta tregua lo demuestra: en 24 horas pasó de amenazar con arrasar una civilización entera si no se abría el Estrecho de Ormuz este martes, a conceder un alto el fuego de dos semanas. Ahmad Assiri, de Pepperstone Group, ha explicado a Bloomberg que el avance del oro refleja una recalibración del riesgo, más que un cambio completo de régimen. “El movimiento al alza sugiere que los mercados están descontando ahora una menor probabilidad de una disrupción prolongada, aunque todavía mantienen un descuento significativo frente al escenario previo a Irán”, dijo. Por ello, en el corto plazo, el oro seguirá siendo muy sensible a los acontecimientos políticos. “El actual alto el fuego ofrece una ventana de alivio, pero es condicional y frágil. Cualquier indicio de ruptura, especialmente en torno al estrecho de Ormuz, probablemente reintroduciría volatilidad” y riesgo a la baja, según el experto.
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