Nueva amenaza para la energía global que se traslada al precio del petróleo. El barril de brent sube hoy un 3%, hasta los 116 dólares, después de que el sábado los hutíes de Yemen lanzaran un misil contra Israel. El conflicto se complica y esto abre la puerta a que los precios de las fuentes de energía, claves para el futuro de la inflación y el crecimiento, alcancen nuevas cotas.
El precio del ‘brent’ sube un 60% en marzo, a 116 dólares el barril, el mayor aumento mensual de la historia, ante las previsibles nuevas restricciones en la llegada del oro negro
Nueva amenaza para la energía global que se traslada al precio del petróleo. El barril de brent sube hoy un 2,5%, hasta los 115 dólares, después de que el sábado los hutíes de Yemen lanzaran un misil contra Israel. El conflicto se complica y esto abre la puerta a que los precios de las fuentes de energía, claves para el futuro de la inflación y el crecimiento, alcancen nuevas cotas.
Marzo será un mes histórico de subidas para el precio del petróleo. El brent cotizaba a 72 dólares el 27 de febrero y ahora se paga a más de 115 dólares. El alza ronda el 60%, el mayor aumento mensual de la historia, y Teherán es el culpable. Desde un principio, Irán forzó el cierre casi total del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo que se consume en todo el mundo. Esto ya restringió el flujo de esta fuente de energía para la economía planetaria.
Lo ocurrido este fin de semana puede tener graves consecuencias. Los hutíes han puesto en peligro el tránsito a través del estrecho de Bab-el-Mandeb, que separa el cuerno de África de la península Arábiga y que es la salida por el sur del mar Rojo hacia el Índico. Que esta milicia se haya sumado al conflicto en apoyo de Irán supone un duro revés para la exportación de petróleo de Arabia Saudí, que había encontrado en el mar Rojo una alternativa con la que paliar en parte la imposibilidad de vender crudo y sus derivados a través del golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.
Las exportaciones de crudo del reino saudí a través del puerto de Yanbu —en el mar Rojo y al que llega el petróleo a través del oleoducto Este-Oeste— se han duplicado en las dos últimas semanas y son una preciada salida de mercancía hacia Europa a través del canal de Suez, y hacia Asia a través de Bab-el-Mandeb. La capacidad máxima del oleoducto es de siete millones de barriles al día, frente a los 15 millones de barriles diarios que Arabia Saudí ha dejado de exportar al mundo por el cierre de Ormuz. Ahora, esta ruta también está amenazada.
Según los analistas de Macquarie, aunque existía una probabilidad aproximada del 60% de que la guerra finalizara para finales de marzo, había un 40% de probabilidades de un conflicto más prolongado, posiblemente hasta junio. Este último escenario cobra fuerza y abre la puerta a que el petróleo escale hasta los 200 dólares por barril, indican en una nota recogida por Bloomberg.
Un precio del oro negro en la mencionada cota haría saltar por los aires todas las previsiones macroeconómicas y acercaría a las economías de todo el planeta a un escenario de estanflación. Es decir, se combinaría decrecimiento del PIB con incremento de los precios. Este cóctel sería fatal.
Desde que se inició el conflicto, el petróleo y las Bolsas se han comportado de manera inversamente proporcional. La explicación radica en que un mayor coste del oro negro se traduce de manera inmediata en mayor inflación, lo que abre la puerta a subidas de los tipos de interés por parte de los bancos centrales y a mayores costes de financiación, que dañarán el crecimiento. Esto, a su vez, amenaza a las Bolsas ante la expectativa de menores beneficios corporativos. En lo que va de marzo, el Ibex 35 ha caído cerca de un 9% y el Standard & Poor’s 500, casi un 8%.
En el caso de la Reserva Federal (Fed), la apuesta por una subida de tipos este año ya empieza a ser mayoritaria. Antes del inicio de la guerra, se descontaban hasta tres bajadas de los tipos de intervención a corto plazo en Estados Unidos. En cuanto al BCE, y tras una pausa de algunos días, las expectativas de tipos han vuelto a repuntar también, y ya anticipan con claridad una subida de 50 puntos básicos en los seis próximos meses.
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