El riesgo de crisis energética asoma de nuevo en su versión más amenazante para Europa con el encarecimiento del gas natural, materia prima clave para la economía de la región. Europa ha encajado hasta ahora el golpe del conflicto en Oriente Próximo, pero la prolongación de la guerra está añadiendo de nuevo presión sobre el precio del petróleo y del gas natural licuado, que hoy supera en Europa los máximos que había marcado en marzo, al inicio de la guerra en Irán. El futuro del TTF en el mercado de Ámsterdam, referencia para el mercado europeo, ronda hoy los 62 euros por megavatio-hora —máximos de enero de 2023— y se dispara el 40% en lo que va de mes. Su encarecimiento apunta a complicar el acopio de reservas de cara al próximo invierno en la UE, ahora a niveles que rondan el 50%, por debajo del 64% del año pasado.
La renovación del conflicto en Ormuz, la fuerte demanda de Asia y las sanciones a Rusia encarecen la materia prima el 40% en el mes
Materias primas
La renovación del conflicto en Ormuz, la fuerte demanda de Asia y las sanciones a Rusia encarecen la materia prima el 40% en el mes


El riesgo de crisis energética asoma de nuevo en su versión más amenazante para Europa con el encarecimiento del gas natural, materia prima clave para la economía de la región. Europa ha encajado hasta ahora el golpe del conflicto en Oriente Próximo, pero la prolongación de la guerra está añadiendo de nuevo presión sobre el precio del petróleo y del gas natural licuado, que hoy supera en Europa los máximos que había marcado en marzo, al inicio de la guerra en Irán. El futuro del TTF en el mercado de Ámsterdam, referencia para el mercado europeo, ronda hoy los 62 euros por megavatio-hora —máximos de enero de 2023— y se dispara el 40% en lo que va de mes. Su encarecimiento apunta a complicar el acopio de reservas de cara al próximo invierno en la UE, ahora a niveles que rondan el 50%, por debajo del 64% del año pasado.
El ascenso del precio del gas natural se ha acelerado con la reanudación del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha dejado en papel mojado el preacuerdo de paz alcanzado en junio y que ha provocado la parálisis del suministro de materias primas energéticas desde el golfo Pérsico. Qatar de hecho exportaba antes de la guerra a través de Ormuz el 20% del gas natural que se consume en el mundo, cubriendo el 10% del consumo en Europa, el 30% en China y el 40% en la India. La UE no es, por tanto, especialmente dependiente del gas natural procedente de Oriente Próximo pero la fuerte demanda de Asia —región muy vulnerable al suministro desde Ormuz y que ha restringido el consumo de energía— está presionando al alza el precio del gas natural de forma generalizada. “Asia está comprando gas natural licuado allí donde puede, ha perdido mucho suministro y esa competencia supone un problema para Europa”, explica Jorge León, experto en materias primas de Rystad Energy.
A la falta de suministro desde Ormuz se añade además la cuenta atrás para eliminar las importaciones de gas natural ruso decidida por la UE y que está previsto entre en vigor el próximo 1 de enero de 2027. La prohibición ya tiene en alerta al sector gasista europeo y Naturgy ha advertido hoy en su presentación de resultados que Europa puede sufrir escasez de gas este invierno tras las nuevas sanciones a Rusia. La compañía ya trabaja con el peor escenario, en el que tendrá que cortar en enero su aprovisionamiento de gas ruso, que supone más del 15% de su cartera.
En un escenario en el que el suministro de gas desde Oriente Próximo sigue siendo limitado, a lo que se añade la previsible restricción total al gas ruso, surge la preocupación sobre la capacidad europea de reponer sus reservas de combustible antes de que llegue el invierno. El nivel de almacenamiento de gas de la UE es ahora inferior al 54%, frente al 64% del año pasado y a una media de cinco años del 69%, según datos de ING. La Agencia Internacional de la Energía advirtió este martes en un comunicado que si bien el aumento de flujos de gas natural licuado desde otros mercados, en especial desde Estados Unidos y Canadá, ha compensado alrededor del 70% de la pérdida de suministro a través de Ormuz, nuevos retrasos en la reanudación del suministro desde la zona amenazan con mantener los precios en tensión durante más tiempo. Y lanza un especial aviso hacia la UE: “Esto lo notarán todos los importadores de gas natural licuado, incluida Europa, mientras busca reabastecer su reserva de gas para el próximo invierno”.
La vulnerabilidad de Europa en materia energética se puso crudamente de manifiesto en 2022 con la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Aquel año el precio del gas natural en Europa superó el nivel sin precedentes de los 300 euros por megavatio-hora y si bien el nivel actual de precios no es ni mucho menos comparable —al tiempo que la UE ha reducido drásticamente su dependencia de Rusia y diversificado sus fuentes de energía—, el encarecimiento del gas natural es motivo de inquietud y un factor claramente inflacionista.
Goldman Sachs apunta en un informe publicado esta semana a la “mayor vulnerabilidad de Europa ante una ola de frío en invierno”. El banco estadounidense acaba de elevar su previsión para el precio del gas natural en Europa, con el riesgo de que el TTF suba hasta los 65 euros por megavatio-hora, un nivel próximo al actual, en un escenario base en el que la normalización de las exportaciones desde el golfo Pérsico se retrasan a octubre, desde el mes de julio previsto anteriormente. Sin embargo, en un escenario en que esa normalización no llegue hasta 2027 y solo de forma gradual, el futuro del TTF de diciembre de este año podría dispararse por encima de los 100 euros por megavatio-hora.
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