La banca privada del Santander evoluciona y se abre más a los rivales. Los clientes con un patrimonio superior a los dos millones de euros podrán elegir a BlackRock, la mayor gestora del planeta con más de 14 billones de dólares en activos, o a las de los gigantes bancarios estadounidenses JPMorgan y Goldman Sachs para que diseñen la arquitectura de sus carteras de gestión discrecional. También podrán optar por la gestora del grupo, Santander Asset Management, que en la práctica competirá con las otras tres. El mantra es evolucionar de una banca de productos a una de servicios en la que el cliente obtenga las mejores rentabilidades, en lugar de exprimir las comisiones de los fondos de inversión propios.
Los clientes con más de dos millones de patrimonio podrán encargar el diseño de sus carteras de gestión discrecional a los tres gigantes estadounidenses. Competirán con la gestora del propio banco
La banca privada del Santander evoluciona y se abre más a los rivales. Los clientes con un patrimonio superior a los dos millones de euros podrán elegir a BlackRock, la mayor gestora del planeta con más de 14 billones de dólares en activos, o a las de los gigantes bancarios estadounidenses JPMorgan y Goldman Sachs para que diseñen la arquitectura de sus carteras de gestión discrecional. También podrán optar por la gestora del grupo, Santander Asset Management, que en la práctica competirá con las otras tres. El mantra es evolucionar de una banca de productos a una de servicios en la que el cliente obtenga las mejores rentabilidades, en lugar de exprimir las comisiones de los fondos de inversión propios.
La metamorfosis continúa en el segmento de altos patrimonios de la entidad que preside Ana Botín. La gran novedad está en que sus clientes podrán seleccionar cuál de las tres gestoras mencionadas, o la del propio Santander, elaborará las líneas maestras de sus estrategias de inversión en gestión discrecional de carteras. De esta forma, la entidad no condicionará al cliente con la visión del mercado del Santander. El inversor podrá seleccionar los servicios de asignación de activos de BlackRock, de JPMorgan, de Goldman Sachs o de la propia gestora del Santander. Cada una de ellas, con su propia filosofía de asignación de activos.
En la gestión discrecional de carteras, el inversor delega la capacidad de decisión en la gestora, que ejecuta las operaciones necesarias para mantener la cartera alineada con la estrategia definida. Es decir, la firma no tiene que pedir autorización cada vez que ajusta una posición. El crecimiento de las carteras gestionadas del Santander fue del 43% el año pasado, con un aumento de cuota de 2,75 puntos porcentuales, debido a la creciente demanda de productos diseñados a medida. Los damnificados, en general, han sido los fondos de inversión mixtos.
El ingrediente adicional que añadirá el Santander será un gestor dedicado, con capacidad de modificar la propuesta a instancias del inversor. La base de la cartera se construirá a través de fondos cotizados [ETF, por sus siglas en inglés] o mediante indexados en función del tipo de inversor. Los clientes tienen además la posibilidad de poner a competir a cada firma, de manera que podrán tener cuatro carteras diferentes, una por cada entidad.
La supervisión de este nuevo ecosistema será múltiple. En primer lugar, las tres firmas estadounidenses ya han superado varias auditorías del Santander, que ha verificado que cumplen con todos los requisitos de calidad necesarios. Además, la evolución de las inversiones se vigilará doblemente, a través del banquero privado y del gestor especializado. La buena noticia para los clientes es que no habrá un aumento de los costes. El Santander seguirá fijando de manera personalizada el porcentaje que cobrará en función del importe de la cartera, sin elevar la factura por esta nueva capacidad de elección.
Uno de los cambios hacia el nuevo entorno basado en servicios en vez de en productos del Santander fue el lanzamiento en 2025 de Beyond Wealth, la consultoría especializada en family office para patrimonios que superan los 50 millones de euros. Su máxima es la independencia absoluta respecto a los productos propios con el objetivo de asesorar en todo tipo de inversiones, ya sean inmobiliarias, empresariales o financieras. Creado a imagen y semejanza de Open Wealth, lanzado tres años antes por CaixaBank, cuenta ya con un patrimonio en España de 2.500 millones de euros, lo que supone casi triplicar la cantidad del pasado noviembre, y que crece hasta los 7.700 millones de dólares (6.700 millones de euros) si se computan también las cifras de los otros países en los que ofrece el servicio: Suiza, Brasil y Estados Unidos.
El Santander ha lanzado un servicio adicional que se ofrecerá a través del family office para blindar al máximo su independencia. La herramienta se denomina Wealth Check y permitirá consolidar las posiciones que el cliente tiene en todos los bancos con los que trabaja. La plataforma supondrá un coste extra que se abonará en un solo pago y que oscilará entre los 10.000 euros del nivel básico, que permitirá visualizar los productos en otros bancos, los 30.000 del servicio intermedio y los 100.000 euros del más completo. De entrada, se ofrecerá solo en España y estará a disposición de clientes y no clientes con más de 20 millones de euros de patrimonio financiero, aunque la misión es exportarlo a los otros países en los que el Santander ya ofrece Beyond Wealth.
La tercera pata de la nueva arquitectura que estrenará el Santander será un servicio de asesoramiento activo de fondos, Active Advisory Funds. El nuevo modelo permitirá la diversificación de las carteras más allá de la deuda y la Bolsa. Una diferencia clave respecto a los otros dos servicios es que este último se ofrecerá a clientes con un menor nivel de patrimonio. Podrán acceder a él a partir de 500.000 euros, frente a los dos millones de euros exigidos para contar con el asesoramiento de carteras por BlackRock o las gestoras de JPMorgan y Goldman Sachs, o los 20 millones que se requieren para Wealth Check.
El objetivo del servicio activo de fondos, que será de asesoramiento, y no de gestión discrecional, será brindar al cliente activos alternativos que se adapten a la situación del mercado en cada momento, como oro, materias primas o determinados sectores, como defensa o energía, que ayuden a construir una protección en momentos de cierto riesgo geopolítico. En este caso, el cliente, en conversación con el gestor, será el que tome la decisión última de inversión.
La plataforma, que combinará la asistencia personalizada con las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, se basará en fondos indexados de las clases que no supongan sobrecostes para el cliente, lo que permite eliminar el conflicto de interés. Este servicio se pondrá en marcha en los próximos meses, a diferencia de los otros dos, que se lanzarán de forma inmediata.
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