Los nervios están a flor de piel en los centros financieros de todo el mundo ante la escalada de la guerra en Oriente Próximo, donde las infraestructuras energéticas se han convertido en objetivo militar. El ataque de EE UU e Israel al mayor yacimiento de gas natural explotado por Irán tuvo respuesta inmediata: Teherán cumplió sus amenazas y el miércoles golpeó la mayor planta de gas del planeta y varias instalaciones petroleras saudíes en el Mar Rojo. El temor a un shock de suministro dispara los precios del crudo y del gas y reactiva los miedos a un repunte de la inflación en plena desaceleración económica.
El Ibex 35 cede un 2,3% y dice adiós a los 17.000 puntos, con fuertes subidas en los tipos de interés de corto plazo
Los nervios se han intensificado desde que ayer se conociera que la guerra en Oriente Próximo ha entrado en una nueva fase en la que las infraestructuras energéticas se han convertido en objetivo militar. El ataque de EE UU e Israel al mayor yacimiento de gas natural explotado por Irán ha sido respondido. Teherán ha cumplido sus amenazas y el miércoles atacó la mayor planta de gas del planeta junto a las instalaciones petroleras saudíes en el Mar Rojo. El temor a un shock de suministro ha disparado de inmediato los precios del crudo y del gas y ha reactivado el miedo a un repunte de la inflación en plena desaceleración económica.
Ese escenario se ha trasladado rápidamente a los mercados, con las Bolsas, la deuda y el oro ampliando las pérdidas. El Ibex 35, que ayer logró cerrar en positivo, no ha conseguido esquivar esta vez el tono bajista y cede un 2,3%, después de haber llegado a perder cerca del 3% a primera hora. Los descensos son generalizados este jueves y solo dos cotizadas evitan las caídas. Aunque el encarecimiento de la energía puede lastrar el consumo y, en consecuencia, la actividad económica, las firmas vinculadas a los precios del gas y del petróleo muestran mayor resistencia: Naturgy avanza un 0,4% y Repsol suma un 1,7%.
El deterioro es generalizado en Europa. Los índices del Viejo Continente registran recortes de entre 2,5% del Dax alemán y el 1,8% del Cac francés. Wall Street, que el miércoles sufrió un severo correctivo, limita las caídas al 0,5%. Las noticias que llegan desde el Golfo Pérsico no ayudan a templar los ánimos. La agencia Reuters avanza que los ataques iraníes han dejado fuera de servicio el 17% de la capacidad de exportación de gas natural licuado de Qatar. Los primeros estudios apuntan a que la vuelta a la plena capacidad de las instalaciones podría retrasarse entre tres y cinco años. Con este telón de fondo, el gas natural que se comercia en Países Bajos y sirve de referencia europea, el llamado TTF, sube un 19%, a cierta distancia del alza del 35% registrada previamente. Por su parte, el brent modera las ganancias de la apertura y hace equilibrios sobre los 110 dólares, frente a los 119 que tocó en los primeros compases.
En este contexto de incertidumbre, los bancos centrales han intentado aportar calma, pero sus mensajes no han despejado las dudas. Horas después de que la Reserva Federal decidiera mantener sin cambios los tipos de interés, el Banco de Japón, el Banco de Inglaterra y el BCE han seguido la misma línea: las tasas permanecerán en los niveles actuales hasta evaluar el impacto del conflicto sobre la inflación y el crecimiento. A diferencia del banco central estadounidense, lo más destacado en el caso británico ha sido la unanimidad. Los nueve miembros del comité votaron a favor de no aplicar modificaciones, un consenso inusual que no se daba desde hace más de cuatro años y medio.
En sintonía con la Fed, la institución que preside Christine Lagarde ha advertido de que la guerra en Irán eleva los riesgos al alza para la inflación y reduce las expectativas de crecimiento. Las nuevas proyecciones comienzan a incorporar el impacto del encarecimiento energético y sitúan la inflación de este año en el 2,6%, frente al 1,9% previsto hace apenas tres meses. La revisión al alza es, por tanto, más intensa en la zona euro que en Estados Unidos. Mientras la Fed anticipa un incremento de algo más de tres décimas, el BCE calcula un aumento de siete. Junto con unas presiones de precios mayores, el organismo europeo anticipa un crecimiento más moderado. Las proyecciones reflejan un avance del PIB del 0,9%, por debajo del 1,2% de hace tres meses.
El ajuste confirma lo que los mercados venían descontando en las últimas sesiones. Aunque Estados Unidos tampoco es inmune al encarecimiento del crudo y el gas, Europa es mucho más vulnerable. Según cálculos de Edmond de Rothschild, cerca del 40% del petróleo que consume la UE procede de Oriente Próximo, mientras que EE UU es exportador neto de crudo desde 2019. Unas previsiones de crecimiento más débiles, combinadas con una inflación más elevada, conforman el escenario que menos gusta a los inversores.
Entre los mayores retrocesos del Ibex 35 destacan las siderúrgicas ArcelorMittal (-7,53%) y Acerinox (-4,5%), empresas intensivas en el uso de energía cuyos costes de producción se ven presionados por el encarecimiento de las materias primas, así como Indra (-6,32%). El campeón bursátil de 2026 afronta ahora problemas de gobernanza. Tras semanas de rumores en los círculos financieros sobre la intención del Gobierno de solicitar el relevo de Ángel Escribano al frente de la compañía, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) pidió anoche a Indra que resuelva el “conflicto de interés” relacionado con la operación que analiza con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) antes de adoptar una decisión.
La reacción de los mercados dibuja un escenario en el que el riesgo geopolítico vuelve a imponerse sobre el ciclo y obliga a los bancos centrales a operar en un terreno especialmente incierto. La combinación de presiones inflacionistas y un crecimiento cada vez más frágil coloca a la economía europea en una posición vulnerable. El reto para los inversores será distinguir cuánto de este movimiento responde a un ajuste puntual por el repunte del riesgo energético y cuánto anticipa un deterioro más persistente de las expectativas económicas. La trayectoria del petróleo y del gas en los próximos días —y la capacidad del BCE para contener el deterioro de la confianza sin comprometer su credibilidad antiinflacionista— marcarán si la sesión de hoy es un episodio más de volatilidad o el inicio de un cambio de narrativa en los mercados europeos.
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