En una decisión controvertida y con una sala dividida, el Tribunal Supremo de Estados Unidos, de mayoría conservadora, ha respaldado la destitución por parte del presidente, Donald Trump, de una consejera de la Comisión Federal de Comercio (FTC) porque su “continuidad era incompatible con las prioridades de la Administración”. El fallo, dictado por una mayoría de 6 a 3, amplía la potestad del presidente para despedir a funcionarios del Gobierno federal y anula un precedente de casi un siglo de antigüedad destinado a proteger a las agencias independientes de la influencia política del poder ejecutivo.
La Corte avala la destitución por parte de Donald Trump de una consejera de la Comisión Federal de Comercio (FTC) y señala que la Reserva Federal es un caso excepcional
En una decisión controvertida y con una sala dividida, el Tribunal Supremo de Estados Unidos, de mayoría conservadora, ha respaldado la destitución por parte del presidente, Donald Trump, de una consejera de la Comisión Federal de Comercio (FTC) porque su “continuidad era incompatible con las prioridades de la Administración”. El fallo, dictado por una mayoría de 6 a 3, amplía la potestad del presidente para despedir a funcionarios del Gobierno federal y anula un precedente de casi un siglo de antigüedad destinado a proteger a las agencias independientes de la influencia política del poder ejecutivo.
La decisión del Supremo tiene una gran trascendencia porque otorga al ocupante del Despacho Oval un amplio control sobre docenas de agencias federales, que hasta ahora habían operado de forma independiente. El fallo provocará el mayor cambio en el funcionamiento del Gobierno federal en décadas.
La mayoría de los magistrados han determinado que Trump puede despedir, sin causa justificada, a Rebecca Slaughter, una de los cinco ejecutivos de la Comisión Federal de Comercio (FTC), de afiliación demócrata. “Lo que el texto [de la Constitución], la historia y la estructura establecen, lo confirma el precedente del Tribunal: el presidente puede destituir a sus subordinados a su discreción”, señala el texto de la sentencia.
Las normas que regulan el FTC impedían al presidente, en teoría, despedir a ejecutivos salvo en casos de “ineficiencia, negligencia en el cumplimiento del deber o mala conducta en el cargo”. Ninguna de estas circunstancias estaba reflejada en la carta de despido que recibió Slaughter: en ella se indicaba que permitirle permanecer en el cargo sería “incompatible con las prioridades de la Administración”.
Slaughter se acogió a un precedente de 1935, conocido como Humphrey’s Executor contra los Estados Unidos, que sentaba las bases legales del funcionamiento de la Administración federal estadounidense, confiriendo cierta independencia a los altos cargos de las agencias federales. Pero este lunes, el fallo del Supremo ha echado por tierra décadas de protección de los organismos federales frente a los abusos presidenciales.
La sentencia, escrita por el presidente del Tribunal, John G. Roberts, señala: “La cláusula de la FTC que permite la destitución sin causa justificada viola la separación de poderes”, al tiempo que añade: “La FTC ejerce indudablemente el poder ejecutivo y, por lo tanto, debe estar bajo el control del Jefe del Ejecutivo, en quien reside dicho poder. En consecuencia, Slaughter era subordinada del presidente en la FTC, y el presidente tenía derecho a acortar su mandato”.
Los magistrados especificaron que el fallo no se aplicaría a la Reserva Federal, manteniendo así una excepción para proteger la independencia del banco central. Precisamente, el alto tribunal estadounidense ha fallado, también este lunes, en contra de la destitución por parte de Trump de la gobernadora de la Fed Lisa Cook.
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