La Agencia Internacional de la Energía va poco a poco endureciendo su discurso sobre el impacto del cierre del estrecho de Ormuz en la economía europea. Su director ejecutivo Fatih Birol ha advertido este jueves de que Europa cuenta con unas reservas de combustible para aviones para “quizás seis semanas aproximadamente”. Una limitación que provocará cancelaciones de vuelos “pronto” si el suministro de Oriente Próximo no se recupera. La aerolínea holandesa KLM ha anunciado este jueves que eliminará 80 vuelos el próximo mes en sus rutas europeas por el aumento del coste del combustible.
KLM elimina 80 vuelos de sus rutas en el continente pero descarta una “escasez de queroseno”
La Agencia Internacional de la Energía va poco a poco endureciendo su discurso sobre el impacto del cierre del estrecho de Ormuz en la economía europea. Su director ejecutivo Fatih Birol ha advertido este jueves de que Europa cuenta con unas reservas de combustible para aviones para “quizás seis semanas aproximadamente”. Una limitación que provocará cancelaciones de vuelos “pronto” si el suministro de Oriente Próximo no se recupera. La aerolínea holandesa KLM ha anunciado este jueves que eliminará 80 vuelos el próximo mes en sus rutas europeas por el aumento del coste del combustible.
Birol ha insistido en una entrevista a Associated Press en que “estamos en una situación crítica, y esto tendrá graves consecuencias para la economía mundial. Cuanto más se prolongue, peor será para el crecimiento económico y la inflación en todo el mundo”. Una situación que afectará más a los países en desarrollo de Asia, África y América Latina pero que impactará en todos. “Algunos países pueden ser más ricos que otros. Algunos países pueden tener más energía que otros, pero ningún país, absolutamente ningún país, es inmune a esta crisis”, ha señalado.
En el caso de Europa, el director ejecutivo de la AIE ha avanzado que “nos quedan quizás seis semanas de combustible para aviones” y ha añadido que “si no podemos abrir el estrecho de Ormuz… pronto oiremos la noticia de que algunos vuelos entre ciudades podrían cancelarse por falta de combustible”. Una posibilidad que ya se ha materializado con la decisión de KLM de suspender el próximo mes 80 vuelos desde el aeropuerto de Schiphol, en Ámsterdam, el 1% de sus vuelos europeos en dicho periodo. La aerolínea ha reconocido en un comunicado que “debido al aumento del precio del queroseno, ya no son rentables”, pero ha querido recalcar que “no hay escasez de queroseno”. Ryanair apuntó en las semanas previas que podría implementar cancelaciones a partir de mayo.
Europa consume cada día 1,6 millones de barriles de queroseno, el principal combustible de los aviones, de los que un 20% proviene del golfo Pérsico. El cierre en Ormuz está provocando que las aerolíneas expriman su capacidad de almacenamiento, lo que según cifras de la AIE permitirá a Europa llegar al verano con las reservas de queroseno más bajas desde 2020: unos 30 días.
Un panorama que podría empeorar. La AIE calcula que las reservas caerán por debajo de los 23 días en junio en su escenario más severo, si los países europeos no logran reemplazar la mitad del queroseno con origen en el golfo Pérsico. Un umbral que pondría en situación de escasez a algunos aeropuertos y provocaría cancelaciones. El Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI, por sus siglas en inglés) envió la pasada semana una carta a la Comisión Europea en la que advirtió de que “si el tránsito por el estrecho de Ormuz no se reanuda de forma significativa y estable en las próximas tres semanas, la escasez generalizada de combustible para aviones se convertirá en una realidad para la UE”.
Más allá del impacto en el transporte aéreo, Birol ha añadido que “muchos líderes gubernamentales me dicen que si el estrecho de Ormuz no se abre hasta finales de mayo, muchos países, empezando por las economías más débiles, se enfrentarán a enormes desafíos, que irán desde cifras de inflación elevadas hasta un crecimiento cercano a la desaceleración o incluso a la recesión en algunos casos”.
El dirigente de la AIE ha recordado que desde que se inició el conflicto en Oriente Próximo “más de 80 activos [campos de petróleo y gas, refinerías y otras infraestructuras clave] en la región han resultado dañados. Y de estos 80, más de un tercio están gravemente o muy gravemente dañados”. Un problema que no tendrá una rápida solución. “Nos llevará poco a poco, hasta dos años, volver a la situación anterior a la guerra”, ha asegurado.
Birol reconoció la pasada semana en una entrevista a EL PAÍS que al principio del conflicto los gobiernos subestimaron la magnitud de la crisis energética y que los responsables políticos no estaban comprendiendo bien la magnitud del problema. El economista turco ha reconocido hoy que la actual crisis “reconfigurará el mapa energético mundial en los próximos años”. Más allá, ha lamentado que “la energía y la geopolítica siempre han estado entrelazadas pero […] jamás había visto una sombra tan oscura y prolongada de la geopolítica”.
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