La incertidumbre que rodea a la guerra en Oriente Próximo y sus efectos en el mercado energético siguen haciendo mella en las previsiones que se manejan para la economía española. Este miércoles, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha revisado sus proyecciones para 2026 en un contexto marcado por la fuerte volatilidad, en el que los riesgos geopolíticos empiezan a proyectar su sombra sobre los principales indicadores y amenazan con menos crecimiento y más inflación y déficit público.
La Autoridad Fiscal eleva el IPC hasta el 3,2% y prevé un desequilibrio fiscal del 2,6% este año, amplificado por las medidas anticrisis del Gobierno
La incertidumbre que rodea a la guerra en Oriente Próximo y sus efectos en el mercado energético siguen haciendo mella en las previsiones que se manejan para la economía española. Este miércoles, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha revisado sus proyecciones para 2026 en un contexto marcado por la fuerte volatilidad, en el que los riesgos geopolíticos empiezan a proyectar su sombra sobre los principales indicadores y amenazan con menos crecimiento y más inflación y déficit público.
El organismo ha ajustado ligeramente a la baja su estimación de crecimiento para la economía española, situando el avance del producto interior bruto (PIB) en el 2,3%, una décima menos de lo vaticinado anteriormente, al tiempo que ha elevado de forma significativa la inflación, que registraría un avance del 3,2% en el conjunto del año. El déficit, por su parte, escalaría hasta el 2,6%, la primera subida desde la recuperación pospandémica.
Todos los números se incluyen en el Informe sobre los presupuestos iniciales de las Administraciones Públicas de 2026, presentado este miércoles por el organismo que desde hace unas semanas preside Inés Olóndriz, secretaria general de Financiación Autonómica y Local en el Ministerio de Hacienda hasta antes de su nombramiento. La Autoridad Fiscal alerta de que España incumplirá el compromiso de gasto recogido en el plan fiscal y disparará su déficit público en alrededor de seis décimas de PIB respecto a lo proyectado anteriormente, debido principalmente al plan de respuesta a la crisis desplegado por el Gobierno. El agujero será, según la proyección, del 2,6% del PIB, una cifra a vigilar porque “el margen fiscal en España no es muy elevado”, ha recordado Olóndriz.
El ajuste en las previsiones refleja un entorno más complejo de lo anticipado hace apenas unos meses. Aunque la economía española mantiene cierta capacidad de resistencia ante la situación geopolítica, apoyada en factores internos como el dinamismo del mercado laboral, la llegada de población migrante o el despliegue de los fondos europeos, la evolución de los precios energéticos, principalmente del petróleo y el gas, vuelve a situarse en el centro del análisis e implica riesgos a la baja.
El organismo estima que el aumento de los precios de la energía podría recortar en torno a dos décimas el crecimiento previsto para 2026. Este impacto, sin embargo, se vería parcialmente protegido por las medidas públicas desplegadas para contener el efecto de la crisis energética, que tendrían un efecto amortiguador de algo más de una décima. En paralelo, la revisión al alza de la inflación supone uno de los cambios más relevantes del nuevo cuadro macroeconómico. La subida de 1,2 puntos respecto a las previsiones de comienzos de año sitúa el índice de precios de consumo en el 3,2% para 2026.
“Son dos décimas más que en el año 2025, cuando se cerró con un déficit del 2,4%. Ese mayor déficit viene explicado mayoritariamente por las medidas temporales que el Gobierno ha puesto en marcha para hacer frente no únicamente a la situación derivada del contexto geopolítico sino también a los últimos fenómenos climáticos en España que han afectado principalmente a Andalucía y Extremadura. El coste de todas esas médidas es de seis décimas de PIB y se concentra fundamentalmente en la Administración central”, ha explicado Olóndriz.
La Airef también lanza una advertencia por el incumplimiento de los compromisos europeos. Según sus previsiones, el crecimiento del gasto primario neto de medidas de ingresos, que es la nueva variable clave del marco fiscal comunitario, excederá en 2026 el compromiso asumido y los límites de la cuenta de control, tanto a nivel anual como acumulado. Esta cuenta permite desvíos anuales de hasta tres décimas de PIB y, en el caso del cómputo acumulado, de hasta seis décimas. Para este año, la Autoridad Fiscal estima un crecimiento del gasto neto del 5,9% en 2026 frente al 3,5% comprometido en el Plan Fiscal Estructural de Medio Plazo (PFEMP), lo que supone una desviación que supera el límite anual permitido.
Para ver el efecto acumulado, hay que tener en cuenta los datos cerrados de los dos años anteriores. En 2024, el gasto neto de medidas de ingresos quedó por debajo del compromiso (4,2% frente al 5,3%), generando un margen positivo en la cuenta de control de más de un punto. En 2025, a la espera de la publicación de la cifra final, la Airef estima que el gasto neto se situó en el 4,8%, por encima del compromiso (3,7%). Teniendo en cuenta ambos ejercicios y 2026, en términos acumulados, el crecimiento del gasto neto en el periodo sería del 15,9% frente al 13% comprometido en el plan. Esto implicaría un desvío de un punto de PIB.
En cuanto a la regla de gasto nacional, la Autoridad Fiscal aprecia riesgo de incumplimiento en 2026 en la Administración central, en la mayoría de las comunidades autónomas y en algunas corporaciones locales. Para cumplir con esa regla, España tendría que adoptar medidas de ahorro por un importe de seis décimas, unos 10.000 millones de euros. Estas medidas, en términos de la regla de gasto europea, implicarían una reducción del crecimiento del gasto neto hasta el 4,4% en 2026 y hasta el 14,2% en términos acumulados, todavía por encima de lo comprometido.
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