
Las petroleras y otras empresas energéticas de Europa han subido un 7% en Bolsa desde el inicio de la guerra en Irán, que ha encarecido el petróleo y el gas con el cierre iraní del estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del consumo de esos combustibles en el mundo. Pese a las caídas del precio del crudo esta semana, con un desplome del 10% el lunes, después de que Donald Trump declaró “conversaciones productivas” con Teherán en un indicio de un posible final del conflicto, los analistas todavía ven margen para las petroleras europeas prolongar su racha.
Morgan Stanley han elevado su recomendación sobre el sector a “atractivo” desde “neutral”, impulsado por Repsol
Las petroleras y otras empresas energéticas de Europa han subido un 7% en Bolsa desde el inicio de la guerra en Irán, que ha encarecido el petróleo y el gas con el cierre iraníe del estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del consumo de esos combustibles en el mundo. Pese a las caídas del precio del crudo esta semana, con un desplome del 10% el lunes, después de que Donald Trump declaró “conversaciones productivas” con Teherán en un indicio de un posible final del conflicto, los analistas todavía ven margen para las petroleras europeas prolongar su racha.
Así lo han apuntado este miércoles dos de los mayores bancos del mundo, Morgan Stanley y Bank of America, en sus últimos informes del sector energético europeo. Los estrategas del primero han elevado su recomendación sobre el sector a “atractivo” desde “neutral”, impulsado por la revisión al alza de Repsol y de BP desde “mantener” a “sobreponderar”.
La petrolera española es la segunda energética que más crece en Bolsa en Europa desde el inicio de la guerra, con una subida del 23%, por detrás tan solo de la refinería finlandesa Neste. De cualquier manera, los de Morgan Stanley argumentan que tanto Repsol como BP tienen una mayor exposición a un entorno de petróleo y gas más elevados durante más tiempo y un mayor potencial de remuneración al accionista a medida que aumentan los flujos de caja.
“El reciente rally relativo aún tiene recorrido”, estiman los analistas del banco de inversión estadounidense. “El mercado apenas empieza a descontar un cambio duradero en la seguridad energética, la capacidad ociosa efectiva y el valor del suministro seguro”, añaden.
Por otra parte, mostraron mayor prudencia respecto a compañías como Shell, que rebajaron su recomendación a “neutral”, al considerar que su margen de revalorización es más acotado en un escenario de precios crecientes.
Bank of America va en la misma línea. Mantiene que el encarecimiento del barril, por encima del 35% desde el inicio de la guerra, hasta los 100 dólares, compensará cualquier pérdida derivada de los retrasos en las entregas desde Oriente Próximo, que afectan en mayor medida a Shell, BP, Eni y, especialmente, TotalEnergies, con alrededor del 15% de su producción procedente de la región.
“Calculamos que esto [la revalorización del crudo y del gas] genera un flujo de caja libre adicional en 2026 superior a 25.000 millones de dólares para el conjunto de las grandes petroleras europeas”, señalan los del segundo mayor banco de EE UU. Entre sus principales recomendaciones, está Equinor con una expectativa de captar más del 20% de caja libre adicional.
Entre las empresas de servicios petroleros, es decir las que suministran a las petroleras equipamientos o servicios a lo largo de la cadena de extracción y refino del crudo, las principales recomendaciones de Bank of America son la empresa italiana de ingeniería Saipem, que debe completar en el segundo semestre su fusión con la noruega Subsea7.
“Vemos expansión de márgenes incluso antes de asumir los efectos de la fusión, impulsada por la solidez del mercado offshore y por la finalización progresiva de contratos heredados de menor margen”, afirman los analistas de Bank of America.
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