Las Bolsas cierran la semana con alivio después de que el petróleo frenara su escalada y remitiera la presión sobre la deuda soberana. El brent, que el jueves llegó a superar los 100 dólares por barril, se ha alejado de esos máximos y ha favorecido un rebote de la renta variable y de los bonos. Con el retroceso de la tensión energética, los inversores han rebajado parte de las expectativas de inflación que amenazaban con lastrar el crecimiento económico. El Ibex ha recuperado el viernes un 1,6%, hasta los 19.585 puntos, con un avance semanal del 1,9%.
El barril de ‘brent’ baja hasta los 95 dólares y diluye el temor a un repunte de la inflación. El Ibex ha liderado el viernes las ganancias en Europa con una subida del 1,6%
Las Bolsas cierran la semana con alivio después de que el petróleo frenara su escalada y remitiera la presión sobre la deuda soberana. El brent, que el jueves llegó a superar los 100 dólares por barril, se ha alejado de esos máximos y ha favorecido un rebote de la renta variable y de los bonos. Con el retroceso de la tensión energética, los inversores han rebajado parte de las expectativas de inflación que amenazaban con lastrar el crecimiento económico.
El crudo de referencia en Europa ha corregido este viernes más del 3% y vuelve a situarse en los 97 dólares por barril, pese a los ataques por parte de la milicia hutí, aliada de Irán, a barcos que transportaban petróleo de Arabia Saudí por el mar Rojo. Un recrudecimiento de las tensiones en la región que hace temer por el destino de la que ha sido en los últimos meses la principal vía de salida de la producción de combustibles del reino saudí tras el cierre del estrecho de Ormuz y que complica aún más el transporte de petróleo, gas natural y sus derivados. Por el momento, las amenazas de represalia del presidente estadounidense, Donald Trump, que ha asegurado estar “considerando un ataque masivo”, no se han traducido en un nuevo repunte de los precios de la energía. Los inversores optan por la cautela y aguardan a conocer la respuesta de Washington durante el fin de semana. Desde el inicio del conflicto, el mercado se ha acostumbrado a una secuencia en la que la Casa Blanca eleva el tono al cierre de la semana para moderarlo al comienzo de la siguiente, una pauta que ha llevado a muchos operadores a evitar reaccionar de forma precipitada a cada declaración.
El baño de realidad que ha supuesto el repunte del crudo —el brent en lo que va de mes sube casi un 40%—, supone una clara advertencia para unos inversores que habían desplazado el foco de atención a la evolución de los resultados trimestrales y que habían dejado en un segundo plano la inestabilidad geopolítica. “Los mercados están evaluando si el brent debería mantenerse en el nivel de 100 dólares por barril, ya que están aumentando las preocupaciones sobre la demanda”, ha reconocido a Bloomberg June Goh, analista sénior del mercado petrolero en Sparta Commodities. En su opinión, “desde la perspectiva de la oferta, estamos claramente en una situación de déficit, con el estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb prácticamente bloqueados y la producción del oleoducto del Caspio [en Kazajistán] limitada”.
Un contexto que, según los analistas de RBC BlueBay, puede desencadenar nuevos episodios de elevada volatilidad, dado que ni Washington ni Teherán parecen dispuestos a dar su brazo a torcer. Un escenario que recuerda al denominado “juego de la gallina”, en el que el riesgo de un error de cálculo aumenta a medida que ambas partes elevan la presión.
La moderación del petróleo ha tenido además efecto calmante en el mercado de bonos, penalizado por la perspectiva de que un precio del petróleo más elevado provoque un alza de la inflación. Aun así, el rendimiento del índice de Bloomberg que recoge los bonos soberanos de países con calificación de grado de inversión se ha disparado hasta el 3,68%, su nivel más alto en tres años, solo superado por el alcanzado durante la crisis financiera de 2008. El temor a que el shock energético derive en un repunte sostenido de la inflación, algo que por ahora se ha evitado, se ha dejado sentir como una losa en la deuda soberana esta semana. La rentabilidad del bono de Estados Unidos a diez años ha llegado a dispararse hasta el 4,7%, máximos desde 2024. Un castigo que también se ha visualizado con virulencia en Europa, donde el rendimiento de la deuda alemana a una década ha llegado a alcanzar el 3,2%, algo que no sucedía desde 2011. En el caso del bono español, ha llegado a tocar el 3,7%, su máximo en los dos últimos años.
El repunte del petróleo vuelve a poner a prueba a los bancos centrales en su lucha contra la inflación. El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo optó esta semana por mantener sin cambios los tipos de interés y dejó abierta la puerta a una subida en septiembre. No obstante, la institución evitó comprometerse con un movimiento concreto y supeditó cualquier decisión a la evolución de la inflación y del crecimiento económico durante las próximas semanas. La atención de los inversores se dirigirá ahora a las reuniones de la Reserva Federal, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra, en un momento en el que el encarecimiento de la energía amenaza con complicar sus planes de relajación monetaria.
Christine Lagarde, la presidenta del BCE, recalcó el jueves que aún no se han visto efectos de segunda ronda por la subida del petróleo. Un comentario que, según James Smith, economista de mercados desarrollados en ING, “no debe tomarse a la ligera. Es una señal sutil pero importante de que la justificación para subir los tipos de interés más allá de septiembre aún no está clara. Y a menos que esta crisis empeore considerablemente, nuestra opinión es que es probable que los bancos centrales no cumplan con las expectativas actuales del mercado”.
En el mercado, el castigo a los bonos es visto con preocupación por las empresas, a medida que pueden ver elevados sus costes de financiación, mientras que los inversores podrían optar por rotar parte de sus carteras de renta variable hacia unos bonos soberanos con rendimientos más atractivos. “Muchas de las mismas fuerzas están actuando simultáneamente”, ha asegurado Torsten Slok, economista jefe de Apollo Global Management a Bloomberg sobre el castigo a los bonos. “Los precios del petróleo están subiendo. Eso crea problemas [para los bancos centrales]”, ha añadido.
La Bolsa europea ha logrado recuperarse parcialmente de las caídas del jueves. El Euro Stoxx suma un 0,7% mientras que el Ibex 35 lidera los avances al subir un 1,3%, lo que le lleva de nuevo sobre los 19.500 puntos en una jornada marcada de nuevo por los resultados trimestrales. Acerinox, que deja atrás las pérdidas de hace un año, se dispara hasta un 9%. Sabadell, que presentó resultados, sube un 3,8%. Entre las caídas destaca Mapfre, que cede un 4%, tras anunciar la compra de la aseguradora de EE UU Safety Insurance por 1.542 millones de dólares.
“Los inversores ya se muestran cada vez más nerviosos respecto a la sostenibilidad del repunte de la IA”, afirmó a Bloomberg Gerald Gan, director de inversiones de Reed Capital en Singapur. “Dicho esto, es probable que cualquier corrección a corto plazo vuelva a atraer a los compradores que aprovechan las caídas. Por ahora, la música no se ha detenido”, añadió.
De puntillas ha pasado el mercado por la nueva oleada de aranceles anunciada por Donald Trump. El mandatario ha establecido nuevas tasas de entre el 10% y el 12,5% contra 60 socios comerciales clave de Estados Unidos, entre ellos el Reino Unido, China, Japón e India, alegando que estos países no han tomado medidas suficientes para combatir el trabajo forzado.
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