La presión sobre los activos estadounidenses parece que está lejos de remitir. Tras las turbulencias de enero, cuando los ataques reiterados a la independencia de la Reserva Federal y la apertura de una investigación penal contra su presidente Jerome Powell aceleraron las ventas de dólares y bonos del Tesoro estadounidense, ahora es China la que introduce un nuevo foco de inquietud. En línea con la estrategia de gestoras como Pimco o Amundi, que ya han deslizado la posibilidad de reducir su exposición a EE UU ante la imprevisibilidad de la política de Donald Trump, los reguladores chinos han aconsejado a las instituciones financieras del país recortar sus tenencias de deuda estadounidense, según lo adelantado por Bloomberg.
Los reguladores chinos piden a la banca del país limitar su exposición a bonos de EE UU
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Los reguladores chinos piden a la banca del país limitar su exposición a bonos de EE UU


La presión sobre los activos estadounidenses parece que está lejos de remitir. Tras las turbulencias de enero, cuando los ataques reiterados a la independencia de la Reserva Federal y la apertura de una investigación penal contra su presidente Jerome Powell aceleraron las ventas de dólares y bonos del Tesoro estadounidense, ahora es China la que introduce un nuevo foco de inquietud. En línea con la estrategia de gestoras como Pimco o Amundi, que ya han deslizado la posibilidad de reducir su exposición a EE UU ante la imprevisibilidad de la política de Donald Trump, los reguladores chinos han aconsejado a las instituciones financieras del país recortar sus tenencias de deuda estadounidense, según lo adelantado por Bloomberg.
Estas advertencias no deben interpretarse como una amenaza a la Casa Blanca —que mantiene al gigante asiático en el centro de sus ataques—, sino como una estrategia de diversificación y protección frente a la volatilidad que atraviesa el mercado estadounidense. Una de las lecciones que han extraído muchos inversores con el regreso de Trump es que el dólar y la deuda estadounidense han perdido parte de su condición de activos refugio frente a episodios de tensión financiera.
Coincidiendo con las advertencias de los reguladores chinos, la deuda y el dólar retoman los descensos que habían logrado frenar después de conocerse la designación de Kevin Warsh como sustituto de Powell. Aunque el nombramiento debe pasar por el Senado, el mercado había recibido con alivio la designación de un perfil cercano a Wall Street. Mientras los rendimientos de la deuda a largo plazo experimentan repuntes en el entorno de los tres y cuatro puntos básicos, el dólar baja un 0,7% en su cruce frente al euro y vuelve a cambiarse a 1,19 unidades. Los analistas de ING señalan que estos mensajes añaden presión sobre el billete verde y, en este contexto, Europa gana atractivo relativo para parte de los flujos internacionales.
La imprevisibilidad de la Casa Blanca y el cuestionamiento del estatus del dólar y de la deuda estadounidense como activos refugio han devuelto a primer plano la importancia de la diversificación de las carteras de los inversores. Un movimiento que China había iniciado años atrás, de ahí que las tenencias de bonos del Tesoro estadounidense en manos del Estado chino se hayan reducido de forma sostenida en la última década. Tras ser superado por Japón en 2019 como principal acreedor extranjero de EE UU, el año pasado fue el Reino Unido el que adelantó al gigante asiático.
Según datos recopilados por Bloomberg, en noviembre de 2025 las posiciones de China en deuda estadounidense rondaban los 682.600 millones de dólares (unos 578.770 millones de euros), el nivel más bajo desde 2008. El Reino Unido mantenía tenencias por valor de 888.500 millones de dólares (753.350 millones de euros), mientras Japón seguía a la cabeza con 1,25 billones de dólares (cerca de un billón de euros).
De momento, las advertencias de China se presentan como una medida preventiva ante el aumento de la volatilidad, pero los expertos ven en ello la posibilidad de una reasignación progresiva de flujos hacia otros mercados con valoraciones más atractivas y mayor visibilidad. En este contexto, la zona euro gana atractivo relativo. La mayor estabilidad política, unas perspectivas de tipos más predecibles y las expectativas de mejora del crecimiento son vistas como un foco de atracción para la inversión.
Una venta significativa de bonos por parte de grandes tenedores como China podría complicar aún más la situación de la economía estadounidense, al presionar al alza las rentabilidades de la deuda. No obstante, los analistas llaman a la calma y no anticipan un escenario de ventas aceleradas. El mercado seguirá de cerca los próximos movimientos, con la vista puesta en la reunión prevista entre Donald Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, el próximo abril.
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