Donald Trump tiene un umbral de dolor que no se mide en las encuestas, sino en los mercados de valores; en las cotizaciones de la Bolsa, la deuda y las materias primas. Así, en una mañana que amanecía negra en los parqués internacionales, el presidente ha anulado su propio ultimátum, que vencía esta madrugada, para anunciar ahora un parón de cinco días en los ataques sobre instalaciones energéticas de Irán y conversaciones “productivas” para terminar la guerra. El viraje de discurso ha sido de una magnitud proporcional al giro de los mercados. El precio del petróleo se ha desplomado por debajo de los 100 dólares por barril brent, con un recorte que llegó a ser del 15%, mientras el Ibex ha cambiado una caída del 2,5% por ganancias de casi el 3% y, al cierre, un avance del 1%.
La pausa de EE UU en los ataques a instalaciones energéticas iraníes termina con una mañana negra en los mercados, que frenan su euforia a la espera de noticias de Teherán
Donald Trump tiene un umbral de dolor, que no se mide en las encuestas, sino en los mercados de valores; en las cotizaciones de la Bolsa, la deuda y las materias primas. Así, en una mañana negra en los parqués internacionales, Donald Trump ha anulado su propio ultimátum, que vencía esta madrugada, para anunciar un parón de cinco días en los ataques sobre instalaciones energéticas de Irán. El viraje de Trump ha sido proporcional al de los mercados; de 180 grados. El precio del petróleo se ha desplomado por debajo de los 100 dólares por barril, mientras el Ibex ha escalado subida un 4%, pasando de fuertes pérdidas a notables ganancias.
La jornada ha estado marcada por el caos habitual que rodea a Trump. Los mercados han frenado su euforia ante las primeras respuestas de Teherán, ya que dos agencias de noticias distintas han desdeñado las palabras de la Casa Blanca, asegurando que no había contactos “ni directos ni indirectos”. Poco después el presidente de Estados Unidos aseguraba a la cadena Fox Business (especializada en información financiera) que un acuerdo podría llegar en pocos días. En todo caso, el balance es indudablemente positivo: los futuros sobre la Bolsa de Estados Unidos anticipaban una caída del 0,8% para, de repente, apuntar a subidas de casi el 3%. Además de la caída del precio del brent, un 9% a primera hora de la tarde aunque llegó al 15%, se ha moderado la presión también sobre el precio del gas. El Ibex avanza algo más del 2%.
La perspectiva de una escalada militar había atemorizado a los inversores en este inicio de semana, la cuarta de conflicto. Durante el fin de semana, el presidente había dado 48 horas a Teherán para permitir el tráfico por el estrecho de Ormuz, amenazando con atacar las infraestructuras eléctricas iraníes en represalia. En respuesta, Teherán amenazó con atacar plantas eléctricas y de gas en el Golfo. “De cumplirse las amenazas de Irán, país que a estas alturas tiene ya poco que perder, el escenario económico global se complicaría aún mucho más, lo que se reflejaría en nuevas caídas en los mercados de bonos y acciones mundiales”, explica Juan José Fernández-Figares, director de análisis de Link Gestión. La Bolsa de Japón bajó el 3,5%, el barril de petróleo llegó a 114 dólares y la caída del Ibex le dejó en los niveles más bajos desde noviembre, con un pérdida del 11% desde máximos. La presión vendedora llegó, también, a los bonos, el oro y la plata, en una sesión de ventas masivas que solo benefició al dólar.

Ahora, por el contrario, el presidente estadounidense ha anunciado que Estados Unidos y la República Islámica de Irán “han mantenido durante los últimos dos días conversaciones muy positivas y productivas sobre una resolución completa y total de nuestras hostilidades en Oriente Próximo”, según su publicación en Truth. No han trascendido, de momento, respuestas desde Teherán. “He ordenado al Departamento de Guerra que aplace cualquier ataque militar contra centrales eléctricas y las infraestructuras energéticas iraníes durante cinco días”.
No es la primera vez que el mercado tiene que cotizar un cambio de opinión de Donald Trump, comunicado como siempre en su propia red social, Truth. Hasta el punto de que hay acuñada una palabra, TACO (Trump always chickens out, Trump siempre se acobarda), para los momentos en los que el presidente de Estados Unidos olvida bravatas y amenazas y da marcha atrás en decisiones que estaban haciendo daño en los mercados (y, en este caso, también al bolsillo de consumidores y votantes). Ocurrió con los aranceles, con el despido de Jerome Powell de la Reserva Federal, con la propuesta de anexión de Groenlandia y está ocurriendo con el ataque a Irán. El día que anunció otra tregua, en aquel caso 90 días en los aranceles, el S&P 500 marcó una subida durante la sesión (de mínimo a máximo) del 10%.
En la sesión de hoy, el petróleo brent, según los datos de la agencia Bloomberg, cotizaba en 113 dólares a las 12:05 hora española. A las 12:08 cotizaba en 96, un desplome del 15% en tres minutos para uno de los activos financieros con más volumen de negociación del planeta. La misma senda ha seguido el Ibex 35, que pasó de los 16.313 puntos a las 12:05 a los 16.995 a las 12:11, un 4,2% más arriba. La oscilación ha tenido, también, sus perdedores. Repsol se desploma un 7% después de pasar buena parte de la sesión entre las ganancias y las pérdidas. Y, en el lado contrario de la balanza, IAG sube el 4%, con una subida intradiaria del 8%.
En Wall Street, los índices cotizan también con fuertes alzas: el Dow Jones sube un 1,9%, el S&P 500 suma un 1,5% y el Nasdaq avanza un 2% poco después de la apertura.

Los expertos interpretan la jornada de hoy como el principal punto de inflexión en un conflicto que entra en su cuarta semana. Es el plazo que los analistas apuntaban, al principio de los ataques, para que concluyeran las hostilidades y se recuperara la normalidad en el mercado. Pero a medida que se iban disipando los mejores escenarios, los mercados se han visto presionados. Así, desde el inicio de las hostilidades, el petróleo se dispara el 42%, porcentaje que esta mañana era del 60%, en una crisis por capítulos. “Las crisis petroleras anteriores se desarrollaron a lo largo de muchos meses en términos del aumento de los precios del petróleo a medida que el impacto total se hacía más claro: fue durante unos cuatro meses en 1973 y un año en 1979″, recuerda Fernández-Figares
Mientras se cruzan las declaraciones, la situación sobre el terreno es la misma: el estrecho de Ormuz está cerrado, privando al mundo no solo del 20% del petróleo y el gas que se consume, sino también de fertilizantes, combustibles refinados y plásticos. Aun en el escenario de un final del conflicto, es una incógnita el tiempo que puede llevar la recuperación del suministro marítimo, teniendo en cuenta tanto los efectos de tres semanas de colapso como los daños sobre infraestructuras energéticas.
La Agencia Internacional de la Energía ha calificado la situación energética actual como la más grave de la historia, y su director ejecutivo, Fatih Birol, ha asegurado que 40 instalaciones ligadas a los hidrocarburos, en nueve países diferentes, han sido “severamente o muy severamente” dañadas. “Los daños implican que llevará algún tiempo que los yacimientos petrolíferos, las refinerías y los oleoductos vuelvan a estar operativos”, afirmó Birol. Son plazos, en todo caso, demasiado largos para el foco del mercado, más preocupado hoy de cotizar una marcha atrás de Trump que, para ser eficaz, necesita también de la luz verde de la contraparte iraní. De lo contrario, las exportaciones de petróleo seguirán comprometidas.
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