La Comisión Europea ha comenzado a abrir la mano para que los Estados puedan ayudar a los sectores más afectados por la crisis de precios provocada por el conflicto en Oriente Próximo. Los primeros beneficiarios de la flexibilización de las ayudas de Estado permitida por Bruselas serán los sectores de la agricultura, pesca, transporte terrestre y el marítimo de corta distancia dentro de la UE. También todas las industrias con un alto consumo energético, que entre otros podrán recibir compensaciones por hasta el 70% de los costes adicionales que está provocando sobre todo el cierre del estrecho de Ormuz. Así lo ha adoptado este miércoles el Ejecutivo comunitario.
La medida, en vigor hasta final de año, flexibiliza las reglas de ayudas para la agricultura, pesca y el transporte terrestre, entre otros ámbitos
La Comisión Europea ha comenzado a abrir la mano para que los Estados puedan ayudar a los sectores más afectados por la crisis de precios provocada por el conflicto en Oriente Próximo. Los primeros beneficiarios de la flexibilización de las ayudas de Estado permitida por Bruselas serán los sectores de la agricultura, pesca, transporte terrestre y el marítimo de corta distancia dentro de la UE. También todas las industrias con un alto consumo energético, que entre otros podrán recibir compensaciones por hasta el 70% de los costes adicionales que está provocando sobre todo el cierre del estrecho de Ormuz. Así lo ha adoptado este miércoles el Ejecutivo comunitario.
Pero fiel al principio establecido por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, de que estas medidas deben ser “específicas y temporales”, el marco de ayudas estatales (METSAF, por sus siglas en inglés), que así se llama oficialmente el instrumento aprobado, tiene una fecha de caducidad clara: las medidas podrán estar en vigor solo hasta el 31 de diciembre de este año.
El mecanismo “permite aplicar fácilmente soluciones que sostendrán el desarrollo continuo de sectores clave de la UE como la agricultura, la pesca y el transporte, al amortiguar los efectos de la crisis”, ha confiado la vicepresidenta para una Transición Justa, Limpia y Competitiva, Teresa Ribera, en la presentación de las medidas en Bruselas.
La Comisión ha previsto dos medidas de alivio para la agricultura, pesca, transporte terrestre (carretera, ferrocarril y vías navegables interiores) y el transporte marítimo de corta distancia dentro de la UE. Por un lado, para estos sectores, los Estados podrán compensar hasta el 70% de los costes adicionales en que incurran “debido al aumento del precio del combustible y los fertilizantes provocado por la crisis”, señala el Ejecutivo europeo. Según su propuesta, ese incremento del precio será determinado por cada país “analizando la diferencia entre el precio de mercado pertinente y un precio de referencia histórico aplicable”. Una vez establecido, “se calcularán los costes adicionales totales basándose en el consumo actual del beneficiario o en su consumo más reciente antes de la crisis”.
Además, estos sectores podrán beneficiarse de una simplificación —mantra de la Comisión en este mandato— de la “carga administrativa” para acceder a las ayudas: en vez de tener que aportar “pruebas detalladas de su consumo real”, es decir, en vez de tener que presentar facturas y recibos de cada consumo de combustible fósil, los Estados podrán ajustar los importes individuales de las ayudas basándose en una “estimación general del consumo de combustible en el sector u otros indicadores pertinentes”. El límite para ello serán ayudas de hasta 50.000 euros.
Para las industrias con un elevado consumo energético que puedan acogerse a los programas temporales de reducción de los precios de la electricidad, la Comisión prevé ahora que, hasta finales de año, se pueda “aumentar la intensidad de la ayuda del 50% hasta un máximo del 70% del coste de la electricidad correspondiente al consumo subvencionable”. Esto puede cubrir hasta el 50% del consumo total del beneficiario, precisa el mecanismo.
Los países que quieran usar estas medidas deberán notificarlas a la Comisión que, asegura, trabajará para que se permita un “proceso de aprobación rápido” de las solicitudes.
Aunque el mejor “escudo” para futuros shocks energéticos como el que Europa vive apenas cuatro años después de la crisis provocada por el inicio de la ofensiva rusa en Ucrania sigue siendo trabajar por una “transición energética” que permita llegar a una “economía limpia” y por tanto más inmune a los bandazos de las energías fósiles, “las recientes subidas de los precios de la energía exigen una respuesta inmediata”, ha reconocido Ribera poco después de que Von der Leyen advirtiera ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo de que las consecuencias del nuevo conflicto bélico podrían prolongarse “durante meses o incluso años”.
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