Los eurobonos se están convirtiendo, poco a poco, en un activo refugio, referencia para muchos inversores. También la deuda emitida por algunos organismos supranacionales, como el Banco Europeo de Inversiones (BEI) o el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD). Estas entidades tienen la máxima calificación crediticia y permiten diversificar el origen del emisor de la deuda.
Permiten acceder a renta fija de máxima calidad y mejorar la diversificación de riesgos
Los eurobonos se están convirtiendo, poco a poco, en un activo refugio, referencia para muchos inversores. También la deuda emitida por algunos organismos supranacionales, como el Banco Europeo de Inversiones (BEI) o el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD). Estas entidades tienen la máxima calificación crediticia y permiten diversificar el origen del emisor de la deuda.
André Figueira de Sousa, gestor de fondos de renta fija de la gestora DPAM (propiedad del grupo francés Crédit Agricole), explica que “en los últimos meses hemos ido aumentando el peso de los bonos emitidos por supranacionales, nos parece una opción segura y que se ha convertido incluso en alternativa a la deuda del Tesoro de Estados Unidos”.
Los llamados eurobonos son emisiones de deuda realizadas por la Unión Europea, y vinculadas a proyectos concretos, como los fondos Next Generation —que tanto han beneficiado a España—, los fondos SURE, o los de apoyo a Ucrania. En total, se han emitido en torno a 600.000 millones de euros en eurobonos desde 2020. La deuda viva en circulación es de medio billón de euros.
Aunque el tamaño de este mercado aún está muy por debajo de las emisiones de las grandes economías europeas, muchos inversores profesionales aprecian su valor, al estar menos sometido a posibles volatilidades por circunstancias de política interna o geopolítica. No hay más que ver el deterioro de la deuda soberana de Francia en los tres últimos años.
A diferencia de la deuda emitida directamente por la Unión Europea, el núcleo histórico del mercado supranacional europeo lo forman instituciones creadas para financiar inversión, estabilizar crisis o apoyar la cohesión económica. El Banco Europeo de Inversiones (BEI) es, con mucha diferencia, el mayor emisor: su deuda viva ronda los 600.000 millones de euros.
A él se suma el Mecanismo Europeo de Estabilidad, que articuló el rescate financiero a España en 2011, con un stock en circulación de unos 230.000–260.000 millones, centrado en su función de cortafuegos financiero del euro.
Ambos emisores cuentan con la máxima calificación crediticia —un rating triple A—, colocan deuda de forma regular y muy líquida y actúan como referencia casi soberana para los inversores en euros.
En un segundo escalafón aparecen otros supranacionales relevantes pero de menor tamaño. El Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) mantiene una deuda viva de aproximadamente 70.000–80.000 millones de euros, enfocada sobre todo a Europa del Este y países en transición, mientras que el Banco de Desarrollo del Consejo de Europa (CEB) ronda los 25.000–30.000 millones, con un perfil más especializado en vivienda social y cohesión.
En el mercado actual, los eurobonos emitidos por la Unión Europea se han consolidado como un activo de referencia casi soberano: en abril de 2026, su deuda a 10 años cotiza apenas entre cinco y quince puntos básicos por encima del bund alemán, un diferencial muy estrecho que refleja la fuerte demanda de inversores institucionales por activos seguros con algo más de rentabilidad.
Este comportamiento sitúa a la UE prácticamente en línea con Alemania como emisor de calidad, mientras que otros organismos supranacionales europeos se mueven en unos niveles similares. E BEI, con más historial y gran liquidez, suele negociar incluso algo más ajustado, y el Mecanismo Europeo de Estabilidad paga un pequeño sobreprecio adicional. En conjunto, los spreads confirman que la deuda supranacional europea se ha convertido en uno de los pilares defensivos del mercado de renta fija en euros.
España y otros socios europeos están haciendo presión desde hace meses para que la Unión Europea emita más deuda común. Incluso el economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Oli Rehn, defiende esta vía. El gestor Figueira de Sousa (DPAM) recuerda que “Berlín se ha mostrado contrario a estas emisiones más regulares de eurobonos, así que es muy improbable que estas ideas salgan adelante”
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