
Ya no es solo una vistosa presentación o una hoja de cálculo bien trabajada. Los bancos que pilotan la salida a Bolsa de Digi se han reunido dos veces con potenciales inversores, y estos han respondido con optimismo a la propuesta de la teleco, que gana cuota trimestre tras trimestre en España y que tiene capacidad de sacar partido a una eventual consolidación del sector en el país. Las impresiones tras las convocatorias arrojan unos 2.000 millones de valoración al margen de la deuda. El escenario más probable es que la colocación, de hasta el 25%, compagine una venta de acciones ya existentes con una ampliación de capital, según las fuentes financieras consultadas.
Los bancos reciben impresiones positivas de los fondos mientras la teleco acelera para estrenarse antes de junio
Ya no es solo una vistosa presentación o una hoja de cálculo bien trabajada. Los bancos que pilotan la salida a Bolsa de Digi se han reunido dos veces con potenciales inversores, y estos han respondido con optimismo a la propuesta de la teleco, que gana cuota trimestre tras trimestre en España y que tiene capacidad de sacar partido a una eventual consolidación del sector en el país. Las impresiones tras las convocatorias arrojan unos 2.000 millones de valoración al margen de la deuda. El escenario más probable es que la colocación, de hasta el 25%, compagine una venta de acciones ya existentes con una ampliación de capital, según las fuentes financieras consultadas.
El consejo de sabios de la Oferta Pública de Suscripción (OPS) y, previsiblemente, de Venta (OPV) de Digi ha dado su veredicto. Sí, existe demanda inversora para esta rara avis de las telecomunicaciones, que se abre paso en el mercado con agresivas políticas de precio respecto a Orange, Telefónica y Vodafone, y que es líder indiscutible en robo de clientes mediante la portabilidad. El sondeo inicial de la demanda —premarketing o investor education, en el argot— realizado por los bancos colocadores así lo indica.
Rothschild es el asesor de cabecera de Digi, mientras que el Santander, Barclays y UBS son los coordinadores globales, que serán escoltados por BNP Paribas y Citi en un segundo nivel. Linklaters y Uría Menéndez, por su parte, se encargan de los temas legales. Y habrá, además, un tercer escalón de entidades financieras que todavía están en proceso de selección. Este ejército de consejeros, junto con la cúpula de la compañía, aún está debatiendo la conveniencia de que la operación cuente con un tramo minorista, como publicó Cinco Días el pasado 21 de noviembre, en una fórmula que, desde la salida a Bolsa de Bankia allá por 2011, ha sido denostada. Las últimas debutantes que reservaron acciones a los pequeños inversores fueron Opdenergy en 2022 (un 4%) y Aena en 2015 (5,7%).
Los equipos de las firmas mencionadas están dedicando todos sus esfuerzos para que el estreno en Bolsa sea posible desde inicios de abril, una vez estén auditadas las cuentas del pasado ejercicio. El tope temporal es mediados de mayo, debido a la regla de los 135 días. Esta norma impide que los inversores estadounidenses inviertan en debuts en Bolsa si han pasado más allá de esos cuatro meses y medio desde que la empresa cierra sus últimas cuentas auditadas.
La misión de la operación es financiar el crecimiento de la filial española de la compañía rumana fundada por Zoltán Teszári, que necesita invertir entre 350 y 400 millones al año para consolidar su ritmo de penetración en el país. Marius Vărzaru, CEO de la filial en España, ha desvinculado el plan de inversiones de la salida a Bolsa, aunque ha reconocido que el dinero extra será muy bienvenido: “Si dispusiéramos de fondos adicionales, podríamos acelerar ciertos proyectos”, admitió ante los analistas en la presentación de resultados del pasado 14 de noviembre.
España es ya el segundo mercado de la compañía que dirige como CEO a nivel global Serghei Bulgac con unos ingresos entre enero y septiembre de 681,1 millones de euros, y un crecimiento superior al 19%, solo por detrás de Rumanía (881 millones), aunque el crecimiento en su país de origen es notablemente inferior con un alza del 8%. De hecho, la valoración de la filial española sería tan solo un 30% menor a la de su matriz, que capitaliza unos 2.900 millones de euros en la Bolsa rumana.
Los analistas calculan que el beneficio bruto de explotación (ebitda) de Digi en 2025 fue de unos 250 millones de euros, lo que supondría un múltiplo de 10 veces para una valoración del 100% de la compañía para unos 2.500 millones incluyendo la deuda. Esta valoración superaría los 2.169 millones asignados por Citi en un informe del pasado 28 de enero. Queda por convocarse, en todo caso, la reunión con los departamentos de análisis de las entidades que participan en la operación. Los últimos datos permitirán afinar las valoraciones.
Las expectativas de operaciones corporativas en España son un aliciente para el apetito de los inversores, puesto que Digi, como cuarta operadora del ranking, tendría mucho que decir en las posibles desinversiones obligadas por las autoridades de competencia en una eventual compra de Vodafone España por parte de Telefónica. La firma de telecomunicaciones de origen rumano suma 10,2 millones de productos contratados a cierre del tercer trimestre.
No es la primera vez que Digi obtiene efectivo para apuntalar su crecimiento. En 2024 acordó la venta por un importe de hasta 750 millones de euros por seis millones de accesos de fibra óptica, de los que 4,25 millones ya estaban desplegados y los restantes 1,75 millones de accesos serán desplegados hasta el próximo ejercicio. El acuerdo abarcó sus accesos ubicados en 12 provincias en España: Madrid, Segovia, Ávila, Murcia y las que componen Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana.
Con todo, el endeudamiento de Digi, que ha ido creciendo y ganando cuota con fuerza en España, es uno de los puntos de atención de la comunidad financiera. Su deuda neta pasó de 1.361 millones de euros a cierre de 2024 (unas 2,3 veces el ebitda) a 1.714 millones de euros a cierre del pasado septiembre (casi tres veces el ebitda).
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