La decisión de optar o no por el código abierto podría convertirse pronto en el dilema más espinoso al que se enfrentan las principales empresas de inteligencia artificial de China. Alibaba, valorada en 300.000 millones de dólares, y otras empresas del sector han puesto la mayoría de sus modelos a disposición de cualquiera de forma gratuita, lo que a su vez ha acelerado la innovación y la adopción de esta tecnología en todo el país. Incluso las empresas estadounidenses se han beneficiado de ello. Pero la creciente presión de los inversores para generar beneficios, así como las presiones geopolíticas, podrían llevar a replantearse la situación y dar prioridad a los avances propios.
Alibaba y otras empresas tienen la mayoría de sus modelos a disposición de cualquiera de forma gratuita
La decisión de optar o no por el código abierto podría convertirse pronto en el dilema más espinoso al que se enfrentan las principales empresas de inteligencia artificial de China. Alibaba, valorada en 300.000 millones de dólares, y otras empresas del sector han puesto la mayoría de sus modelos a disposición de cualquiera de forma gratuita, lo que a su vez ha acelerado la innovación y la adopción de esta tecnología en todo el país. Incluso las empresas estadounidenses se han beneficiado de ello. Pero la creciente presión de los inversores para generar beneficios, así como las presiones geopolíticas, podrían llevar a replantearse la situación y dar prioridad a los avances propios.
El día 21, la popular start-up de programación con sede en San Francisco Cursor AI reconoció que su último modelo “de vanguardia”, Composer 2, se basaba en uno de código abierto propiedad del prometedor laboratorio chino de IA Moonshot, Kimi 2.5. Moonshot va a recaudar fondos con una valoración objetivo de 10.000 millones de dólares, informó Bloomberg en febrero, citando fuentes cercanas. Entre sus actuales inversores se encuentran Tencent y Alibaba.
Es una situación incómoda: Cursor, respaldada por pesos pesados como Andreessen Horowitz y Google, está en conversaciones para recaudar fondos con una valoración de 50.000 millones de dólares, informó Bloomberg el día 12, citando fuentes cercanas. En noviembre de 2025, Cursor anunció que había recaudado 2.300 millones con una valoración total de 29.300 millones. Entre sus inversores se encuentran también Accel, Thrive, Nvidia y Coatue.
Esto también pone de relieve una nueva realidad en Silicon Valley y más allá: tanto las start-ups como las empresas más consolidadas están rechazando cada vez más los costosos modelos patentados de OpenAI y otras empresas en favor de versiones chinas gratuitas o de bajo coste que están reduciendo rápidamente la brecha de rendimiento a pesar de las restricciones a la exportación y las sanciones de Washington.
Las clasificaciones de OpenRouter, una plataforma que permite a los desarrolladores acceder y utilizar diferentes modelos, muestran que 7 de las 10 ofertas más populares son chinas; empresas que van desde Airbnb hasta el gigante industrial alemán Siemens no han ocultado que utilizan modelos de la República Popular.
Sin embargo, las herramientas chinas tienen ahora una diana en la espalda. El lunes, la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad entre Estados Unidos y China publicó un informe en el que advierte de que los éxitos del país asiático en materia de código abierto “reflejan un desafío más profundo para la supremacía estadounidense en IA”. Y, el mes pasado, OpenAI y Anthropic acusaron por separado a laboratorios chinos de IA como DeepSeek de utilizar indebidamente modelos estadounidenses para mejorar los suyos propios; ambas han pedido restricciones más severas en torno a la tecnología estadounidense.
Hay una razón sencilla por la que las empresas chinas se están alejando del código abierto: Alibaba, Tencent y sus rivales se ven sometidos a una presión cada vez mayor para demostrar que pueden monetizar sus modelos y aplicaciones de IA. El grupo de comercio electrónico llegó incluso a establecer la semana pasada el objetivo de superar los 100.000 millones de dólares en ingresos anuales procedentes de clientes de computación en la nube e IA durante los próximos cinco años. Alibaba ha reafirmado su compromiso con el código abierto, pero alcanzar ese ambicioso objetivo requerirá dedicar más recursos a sus ofertas propias de gama alta, posiblemente a expensas de sus modelos Qwen de código abierto.
Mantener más innovaciones chinas a puerta cerrada podría incluso convenir a las autoridades de Pekín, cada vez más preocupadas por que el país esté perdiendo a sus mejores y más brillantes emprendedores. Es posible que el mundo vea pronto menos modelos chinos gratuitos.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías
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