Los inversores han acogido con alivio el alto al fuego sellado entre Estados Unidos, Israel e Irán, aunque impera un estado de calma tensa a la espera de una resolución definitiva del conflicto. La tregua de dos semanas no elimina la incertidumbre pero despeja, al menos por ahora, los peores presagios de una crisis energética global capaz de hacer desbocar la inflación, provocar un colpaso del suministro y un desplome de los activos financieros. “Los activos de riesgo están repuntando a medida que los combatientes en Irán se alejan del borde del abismo”, apunta Chris Turner, director Global de Mercados y responsable regional para Reino Unido y Europa Central y del Este (CEE) de ING.
El alto al fuego mitiga el ‘shock’ en el suministro internacional de combustibles pero no elimina las cautelas de los gestores sobre los activos de riesgo
Los inversores han acogido con alivio el alto al fuego sellado entre Estados Unidos, Israel e Irán, aunque impera un estado de calma tensa a la espera de una resolución definitiva del conflicto. La tregua de dos semanas no elimina la incertidumbre pero despeja, al menos por ahora, los peores presagios de una crisis energética global capaz de hacer desbocar la inflación, provocar un colpaso del suministro y un desplome de los activos financieros. “Los activos de riesgo están repuntando a medida que los combatientes en Irán se alejan del borde del abismo”, apunta Chris Turner, director Global de Mercados y responsable regional para Reino Unido y Europa Central y del Este (CEE) de ING.
El mismo punto crítico: Ormuz
Todas las miradas están ahora fijadas en el flujo del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, una vez que Irán se ha comprometido a permitir el paso de las embarcaciones durante dos semanas. Serán necesarias no obstante, semanas o meses para recuperar la normalidad. “Un aumento significativo del volumen presionaría aún más los precios del petróleo y revertiría las tendencias de inversión estanflacionarias observadas en los mercados durante el último mes”, reconoce el estratega de ING.
Así, entre los estrategas impera la cautela y reclaman prudencia a los inversores: “El conflicto sigue un patrón de reality show, caracterizado por rápidas escaladas, pausas tácticas y renovadas tensiones”, detalla Christian Gattiker, director de análisis, Julius Baer. Un nuevo capítulo en el nuevo orden geopolítico que va diseñando cada día el presidente estadounidense Donald Trump a golpe de redes sociales y al que tratan de acostumbrarse los inversores.
Una ventana de dos semanas
La tregua alcanzada entre Washington, Jerusalén y Teherán es el soplo de aire fresco que necesitaba el mercado pero tiene muchos flecos por resolver, de ahí que las incertidumbres sigan siendo elevadas. Los analistas de Berenberg apuntan que “el alto el fuego ofrece una ventana crítica de dos semanas para que los mercados evalúen si puede alcanzarse una resolución permanente. Sin embargo, ambas partes han proclamado la victoria, y la afirmación de Irán de que mantiene ‘las manos sobre el gatillo’ sugiere que persiste una incertidumbre significativa”.
Este parón de dos semanas no elimina el riesgo de próximos capítulos de volatilidad en los mercados financieros. De ahí que, apuntan los expertos, puede ser arriesgado tratar de adelantarse a los acontecimientos. La respuesta inicial se ha traducido en una fuerte corrección del precio del barril de petróleo y un repunte de las Bolsas y del oro, aunque aún está por ver que sea el esperado rally de la paz que algunos analistas habían llegado a vaticinar. El barril de brent, de referencia en Europa, cotiza sobre los 94 dólares, aún por encima de la horquilla entre 60 y 70 dólares previos al inicio de los ataques. Y el Ibex está aún un 2% por debajo de los niveles a los que cerró el pasado 27 de febrero.
Mark Haefele, director de inversiones de UBS Global Wealth Management, incide en que “los mercados permanecerán atentos a cualquier indicio de que un final duradero de los ataques militares pueda estar a la vista, o de que el conflicto vuelva a una senda de escalada”. Una incertidumbre que lleva a la gestora del banco suizo a recomendar a sus clientes reducir el riesgo de las carteras mientras el precio del petróleo siga elevado. “Nos hemos vuelto más cautos con los mercados bursátiles altamente sensibles a las interrupciones del suministro energético, entre ellos Europa, la zona euro y La India. Dado el entorno de vientos en contra y riesgos, también hemos rebajado nuestro objetivo para el S&P 500 a final de año de 7.700 a 7.500 puntos”.
Alivio para el suministro energético
La tregua supondrá un alivio para las economías más dependientes del petróleo, el gas natural y sus derivados producidos en los países del Golfo Pérsico y que había llevado ya a algunas economías a tomar medidas para reducir el consumo de carburantes como el teletrabajo, la limitación del empleo del aire acondicionado o restricciones para el repostaje en las gasolineras. Entre los países emergentes del sudeste asiático los problemas de abastecimiento ya habían disparado las alarmas, mientras que en Europa algunos aeropuertos de Italia y aerolíneas como Ryanair y Volotea habían advertido de problemas de abastecimiento o eliminación de rutas por el encarecimiento del combustible. “La reapertura del estrecho de Ormuz debería, por ahora, aliviar las graves disrupciones de suministro que habían tensionado los mercados físicos de petróleo y amenazaban con provocar un shock inflacionario impulsado por las materias primas en la economía global”, apuntan los estrategas de Berenberg.
En la misma línea, Christian Gattiker, de Julius Baer, comenta que “es probable que los mercados energéticos hayan dejado atrás el pico del shock de suministro, dado que los precios ya habían subido hasta niveles económicamente dañinos, lo que normalmente actúa como desencadenante de dinámicas de desescalada”. En su opinión, el alto al fuego anunciado encaja con el patrón habitual de las crisis geopolíticas y respalda el escenario central de la firma de un shock rápido e intenso con daños limitados y no persistentes para el suministro energético mundial. “Aunque la geopolítica en Oriente Medio seguirá siendo un foco de tensión, esperamos que los mercados energéticos se desacoplen gradualmente del ruido político, reduciendo el riesgo de un shock macroeconómico sostenido impulsado por el petróleo”, añade.
Inflación y tipos de interés
El armisticio no borra de un plumazo el impacto de la escalada de los precios del petróleo y el gas natural en la inflación global ni en las perspectivas de crecimiento dado que pasarán semanas y meses hasta que el flujo de combustibles y fertilizantes por el enclave estratégico de Ormuz recupere la normalidad, dado que el 20% de los carburantes consumidos a nivel mundial antes del 27 de febrero pasaban por el Estrecho.
A corto plazo la inflación seguirá al alza y pondrá a prueba a los próximos movimientos de los bancos centrales. Aun así, el mercado ha rebajado la tensión y la probabilidad que da a que el Banco Central Europeo se vea obligado a subir los tipos de interés en junio ha bajado del 90% del martes al 67%. En el caso de la Reserva Federal de EE UU, la tregua ha ampliado, ligeramente, la probabilidad de recorte de tipos en la reunión de diciembre.
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