Con todos los temores que despiertan los ataques informáticos potenciados por la inteligencia artificial, cualquiera pensaría que el negocio del seguro contra el ciberriesgo es hoy como vender picos y palas en plena fiebre del oro. Pues no. De hecho, las primas llevan tiempo cayendo justo cuando los riesgos subyacentes aumentan. Una forma de interpretar la operación de 490 millones de euros con la que Munich Re se ha hecho con At-Bay, una start-up estadounidense, es que el mercado está a punto de girar a favor de las aseguradoras. Sea cierto o no, quedarse con unas buenas capacidades de datos y con un nuevo punto de apoyo en Estados Unidos no puede hacer daño.
Los precios de las pólizas contra ataques informáticos están cayendo mientras el coste de las brechas de seguridad sube sin parar
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
Los precios de las pólizas contra ataques informáticos están cayendo mientras el coste de las brechas de seguridad sube sin parar

Con todos los temores que despiertan los ataques informáticos potenciados por la inteligencia artificial, cualquiera pensaría que el negocio del seguro contra el ciberriesgo es hoy como vender picos y palas en plena fiebre del oro. Pues no. De hecho, las primas llevan tiempo cayendo justo cuando los riesgos subyacentes aumentan. Una forma de interpretar la operación de 490 millones de euros con la que Munich Re se ha hecho con At-Bay, una start-up estadounidense, es que el mercado está a punto de girar a favor de las aseguradoras. Sea cierto o no, quedarse con unas buenas capacidades de datos y con un nuevo punto de apoyo en Estados Unidos no puede hacer daño.
En cierto sentido, el momento elegido para la compra resulta extraño para el grupo bávaro, que capitaliza 66.000 millones de euros. Las primas de las pólizas de ciberseguro, que suelen cubrir a las empresas frente al coste de los ataques informáticos, están bajo presión. En el segundo trimestre de 2026, las tarifas cayeron un 4% interanual, según el corredor de seguros Marsh, en el que fue el duodécimo trimestre consecutivo de descenso anual. Esas “tarifas” se refieren a las primas que pagan los clientes en relación con el nivel de cobertura que ofrece la póliza. Así que unas caídas tan persistentes significan que el negocio de suscribir ciberseguros es cada vez menos rentable.
El problema principal es la competencia, ya que el exceso de capacidad en el sector hunde los precios, según Aon. Mientras tanto, el coste de los ataques no ha dejado de subir. Según IBM, el coste global de una brecha de seguridad ha aumentado un 12%, hasta cerca de 4,3 millones de euros. Todo ello compone un cóctel peligroso para las aseguradoras. La mayor competencia empuja las tarifas a la baja y da a los suscriptores un incentivo para relajar sus condiciones y firmar pólizas más laxas con las que conservar cuota de mercado. Y, al mismo tiempo, los riesgos que cubren son cada vez más frecuentes y más graves.
Esto quizá explique por qué la valoración de At-Bay se ha desplomado tanto desde 2021, cuando levantó dinero de fondos de capital riesgo y de la propia Munich Re con una valoración superior a los 850 millones de euros. Esa rebaja coincidió con una brusca desaceleración del crecimiento de su cartera. Dirigida por su cofundador, Rotem Iram, exconsultor de McKinsey y antiguo capitán de la Inteligencia Militar israelí, la startup, de diez años de vida, tiene un 5% del mercado estadounidense. Se centra en clientes pequeños y medianos, y ofrece pólizas de seguro junto con herramientas que efectivamente vigilan y defienden frente a las amenazas informáticas. En teoría, eso le da a At-Bay —y, por tanto, ahora a Munich Re— una buena ventaja de datos para fijar precios más afinados y más seguros.
La compradora alemana confía en usar esa información para impulsar el crecimiento. Y buena falta le hace toda la ayuda posible: las primas brutas emitidas por Munich Re en el ramo de ciberriesgos cayeron casi un 8% en 2025. Su consejero delegado, Christoph Jurecka, tampoco parece estar pagando de más en exceso. Es verdad que el valor de empresa de la operación equivale a dos veces las primas brutas emitidas por At-Bay el año pasado, una cifra que no grita ganga al lado del múltiplo equivalente de apenas uno de Munich Re. Pero se puede argumentar que At-Bay tiene un potencial de crecimiento mucho mayor. Y si Jurecka ha acertado al identificar el suelo del mercado, ese precio puede acabar pareciendo un chollo.
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