
El consejo de administración de Tubos Reunidos (TR) ha acordado este lunes la liquidación de la sociedad holding, Tubos Reunidos S. A. (TRSA), que es la que cotiza en Bolsa. Un paso histórico para una siderúrgica con una trayectoria industrial de más de un siglo.
El concurso sigue adelante con la venta de los activos
El concurso sigue adelante con la venta de los activos

El consejo de administración de Tubos Reunidos (TR) ha acordado este lunes la liquidación de la sociedad holding, Tubos Reunidos S. A. (TRSA), que es la que cotiza en Bolsa. Un paso histórico para una siderúrgica con una trayectoria industrial de más de un siglo.
La medida no afecta a las negociaciones para la venta de los activos del grupo, que presentó concurso de acreedores el pasado 4 de mayo con un pasivo de unos 300 millones. Las cinco corporaciones que han presentado propuestas de compra por las fábricas de TR no se han interesado por la sociedad matriz del grupo, así que la medida pondrá punto final a su presencia en el parqué, donde estaba presente desde el siglo pasado.
La liquidación de TRSA aprobada por el consejo de administración del fabricante de tubos sin soldadura se ha realizado de acuerdo con el administrador del concurso, la consultora PKF Attest.
Salvo esta novedad, el proceso sigue su curso y afronta el último paso: decidir cuál de las cinco ofertas es la mejor tanto para los trabajadores como para los acreedores, con los que PKF Attest está negociando quitas de la deuda. Desde TR aclaran que la decisión sobre TRSA “no supone el cierre de plantas” y no altera “el proceso de venta” de las instalaciones.
Solo una oferta alcanza a las dos fábricas, las de Amurrio (Álava) y Trapagaran (Bizkaia). Las otras se centran en la planta vizcaína, que no cuenta con una acería, como la de Amurrio. Todas coinciden en que habrá que realizar ajustes en una plantilla de 1.300 trabajadores, así como renegociar las actuales condiciones laborales.
La intención de los gestores del concurso, que recayó en el Juzgado de lo Mercantil de Vitoria, con la magistrada María Teresa Trinidad al frente, es la de mantener la actividad de la siderúrgica y preservar el mayor número posible de puestos de trabajo.
La liquidación de TRSA ya ha sido comunicada a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Una medida, para las suspensiones de pagos, que está recogida en el artículo 406 del Real Decreto 1/2020. Este paso deberá ser aprobado por la jueza María Teresa Trinidad, que probablemente se pronunciará en los próximos días. Desde la siderúrgica especifican que “es un proceso que lleva tiempo y no implica el cierre inmediato” de la sociedad holding.
TRSA tiene una plantilla de ocho personas y unas oficinas, en régimen de alquiler, en Madrid. Esos trabajadores mantendrán sus contratos y se centrarán ahora en participar en el proceso de venta de las instalaciones. Tubos Reunidos sí cerrará la oficina de Madrid.
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