La subida de la inflación en la zona euro, que cerró abril en el 3%, ha dado argumentos al sector más ortodoxo del Banco Central Europeo para volver a la carga reclamando un aumento en los tipos de interés. El más contundente ha sido el gobernador del banco central eslovaco, Peter Kazimir, que en un artículo de opinión publicado este lunes ha dado como “prácticamente inevitable” un repunte del precio del dinero en la reunión de junio.
Una encuesta del banco a expertos concluye que el repunte de la inflación será un fenómeno temporal
La subida de la inflación en la zona euro, que cerró abril en el 3%, ha dado argumentos al sector más ortodoxo del Banco Central Europeo para volver a la carga reclamando un aumento en los tipos de interés. El más contundente ha sido el gobernador del banco central eslovaco, Peter Kazimir, que en un artículo de opinión publicado este lunes ha dado como “prácticamente inevitable” un repunte del precio del dinero en la reunión de junio.
El dirigente está considerado uno de los representantes más duros del llamado sector halcón, partidario de mantener a raya la inflación a toda costa, aunque ello implique dañar el crecimiento. De hecho, en la lista elaborada por Econostream aparece en segundo lugar en la clasificación de más a menos halcón, solo por detrás de la alemana Isabel Schnabel. El que le sigue en ese ranking, Madis Muller, gobernador del banco central estonio, también advirtió el viernes de que podría ser necesario subir los tipos. “Ya hay indicios de que el aumento de los precios de la energía se está trasladando a otros productos y servicios”, afirmó en un artículo publicado en un blog.
Esa tesis choca con lo que dijo la presidenta de la entidad, Christine Lagarde, el pasado jueves, cuando insistió en que no se aprecian efectos de segunda ronda. Pero los mensajes de los gobernadores tienden a ser mucho más tajantes que los de Lagarde, más ambigua para lograr consensos amplios en el Consejo de Gobierno.
Busca así evitar que haya un enfrentamiento directo entre las dos grandes líneas de pensamiento presentes en Fráncfort, halcones y palomas —más sensibles frente a las consecuencias de una financiación más cara sobre el crecimiento—, que hasta ahora han convivido en armonía, con decisiones tomadas por unanimidad en casi todas las reuniones de los últimos años. La marcha del austriaco Robert Holzmann, el único que alguna vez ha roto ese entendimiento en el pasado reciente votando en contra, ha pacificado el Eurobanco.
Eso no significa que las divergencias se hayan esfumado. En el bando de Muller y Kazimir se alinea también el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, quien ha afirmado que el Consejo de Gobierno deberá subir los tipos en junio “si las perspectivas no mejoran notablemente”. Pero enfrente también hay reacciones. En el sector paloma, que teme los efectos sobre el crecimiento de una subida de tipos, es el francés François Villeroy de Galhau el que lleva la voz cantante. “La política monetaria también debe ser prudente”, contrapuso. Francia está entre los que más tienen que perder ante una subida de tipos: por su elevada deuda es especialmente vulnerable ante un aumento de los costes de financiación, y ya fue objetivo de los mercados el verano pasado por su inestabilidad política.
Solo una pronta resolución del conflicto en Irán podría aupar a quienes todavía ven resquicios para evitar la subida de tipos de junio, a la que el mercado de futuros concede más de un 90% de posibilidades. No solo eso, según los inversores, habrá dos subidas de tipos en las próximas tres reuniones del BCE. Ese sentimiento alcista se ha trasladado con fuerza al euríbor, el indicador hipotecario, que ya está encareciendo los préstamos y se acerca a la barrera del 3%.
Como sucediera en 2021 y 2022, el debate de fondo es si las turbulencias en Oriente Próximo van a generar un shock inflacionista duradero o simplemente se trata de un repunte pasajero. Sobre esa controversia, el BCE ha publicado este lunes la encuesta a expertos en previsiones económicas que ve la luz cada trimestre, y su diagnóstico es claro: tras el aumento de la inflación de este año, los precios volverán a su cauce en 2027, y seguirán estables en 2028.
56 profesionales respondieron a la encuesta del BCE entre el 31 de marzo y el 8 de abril. Y su visión es que la inflación media crecerá este año al 2,7% (muy por encima del 1,8% previsto en la anterior edición). Pero que luego se irá moderando, y a largo plazo convergerá con el objetivo del Eurobanco, del 2%.
Pese a que en el primer trimestre la zona euro registró un crecimiento de solo una décima, el impacto que estos expertos prevén sobre el crecimiento económico es mucho menos visible. El PIB crecería este año en la zona euro un 1% en lugar del 1,2% previo, en 2027 solo se perdería una décima, hasta el 1,3%, y para 2028 no cambian las perspectivas, del 1,3%.
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