La guerra en Irán ha golpeado con fuerza al precio del oro y ha puesto en entredicho la condición del metal amarillo como un activo refugio, ese valor que suele resistir mejor los episodios de incertidumbre política y económica gracias a que su suministro es, por naturaleza, escaso. En medio de un conflicto marcado por bombardeos y treguas que apenas duraban unas horas, ni siquiera la distensión que comenzó a principios de abril con el alto el fuego ha logrado frenar la caída del oro. El metal precioso cierra los últimos tres meses con una caída del 14%, su peor retroceso trimestral desde precisamente junio de 2013, cuando en plena resaca de la crisis financiera se desplomó un 22%.
La guerra en Irán y el temor a nuevas subidas de tipos en EE UU ponen a prueba al metal precioso, cada vez más vinculado a las Bolsas
La guerra en Irán ha golpeado con fuerza al precio del oro y ha puesto en entredicho la condición del metal amarillo como un activo refugio, ese valor que suele resistir mejor los episodios de incertidumbre política y económica gracias a que su suministro es, por naturaleza, escaso. En medio de un conflicto marcado por bombardeos y treguas que apenas duraban unas horas, ni siquiera la distensión que comenzó a principios de abril con el alto el fuego ha logrado frenar la caída del oro. El metal precioso cierra los últimos tres meses con una caída del 14%, su peor retroceso trimestral desde precisamente junio de 2013, cuando en plena resaca de la crisis financiera se desplomó un 22%.
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