Los economistas no se ponen de acuerdo sobre si la subida de tipos de interés del jueves por parte del BCE será la primera de un ciclo de alzas o no. Algo razonable, dado que la tensión en los precios es la principal consecuencia (previsible como tal, no tanto en su duración) del ataque de Israel y EE UU contra Irán hace medio año. En todo caso, el precio del dinero es ahora medio punto más caro en la zona euro. Y la diferencia es mayor en otros indicadores: el euríbor a 12 meses ha subido del 2,2% al 3,1% y el bono español a 10 años, casi un punto porcentual, hasta rozar el récord desde 2013.
Las empresas endeudadas parten con desventaja cuando los activos seguros vuelven a remunerarse mejor
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
Las empresas endeudadas parten con desventaja cuando los activos seguros vuelven a remunerarse mejor


Los economistas no se ponen de acuerdo sobre si la subida de tipos de interés del jueves por parte del BCE será la primera de un ciclo de alzas o no. Algo razonable, dado que la tensión en los precios es la principal consecuencia (previsible como tal, no tanto en su duración) del ataque de Israel y EE UU contra Irán hace medio año. En todo caso, el precio del dinero es ahora medio punto más caro en la zona euro. Y la diferencia es mayor en otros indicadores: el euríbor a 12 meses ha subido del 2,2% al 3,1% y el bono español a 10 años, casi un punto porcentual, hasta rozar el récord desde 2013.
Estos repuntes se trasladan con sordina a la oferta comercial de las entidades financieras, que de media pagan por los depósitos a un año un punto porcentual menos que el tipo interbancario (2% frente a 3%). El ahorrador inquieto, en todo caso, sí puede mover su dinero y obtener rendimientos en ocasiones por encima del 3%. Mucho más arriba de ese nivel, no obstante, las exigencias de la letra pequeña de los bancos pueden resultar un tanto excesivas. Sobre todo porque existen otras opciones conservadoras. Las letras del Tesoro a 12 meses pagan ya el 2,85%, y con toda probabilidad pagarán todavía más en la próxima subasta.
Pero, más allá de ofertas concretas, la marea alcista en el precio del dinero, lenta pero aparentemente irreversible, supone una reconfiguración del mundo de la inversión, cuyo alcance es profundo. La deuda española a 10 años ya ofrece el 4%, y la estadounidense el 5%. Ahora bien, estas operaciones no están exentas de riesgos: si el mercado insiste en su presión sobre la deuda soberana, un escenario perfectamente verosímil, el inversor que la compre hoy sufrirá pérdidas (y si el dólar baja, el que invierta en deuda estadounidense, también). Esta perspectiva es uno de los principales focos de preocupación en las capitales financieras. El ahorrador de a pie lo tiene un poco más sencillo: la deuda a dos años paga menos, pero es más sólida. La dicotomía habitual entre comer bien o dormir bien.
Quien sea un poco más intrépido también puede tomar nota de las fuerzas del mercado. Porque el alza de los tipos de interés no tiene por qué desatar una catástrofe inmediata, pero sí obliga a replantear las posiciones. Las empresas con elevada deuda y que fían demasiada parte de su valoración a las perspectivas futuras parten con desventaja. Aunque resulte obvio, siempre que la seguridad se retribuye mejor, la percepción del riesgo se hace más palpable.
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