Donald Trump tiene una piedra en el zapato con la Reserva Federal. Sus dirigentes se empeñan en ser independientes. El consejo de gobierno de la Fed decidió en septiembre subir los tipos de interés por primera vez en tres años en contra de su opinión. La decisión se produjo por unanimidad bajo el liderazgo de Kevin Warsh, el hombre elegido por el presidente estadounidense para gobernar el organismo.
El presidente estadounidense vuelve a entrometerse en la independencia de la Reserva Federal
Donald Trump tiene una piedra en el zapato con la Reserva Federal. Sus dirigentes se empeñan en ser independientes. El consejo de gobierno de la Fed decidió en septiembre subir los tipos de interés por primera vez en tres años en contra de su opinión. La decisión se produjo por unanimidad bajo el liderazgo de Kevin Warsh, el hombre elegido por el presidente estadounidense para gobernar el organismo.
“Probablemente yo habría votado en contra de la junta si estuviera en su lugar”, manifestó Trump en una larga entrevista a la revista Time. “No culpo a Kevin Warsh. Pero tenemos una junta muy hostil, que dice: ‘Queremos perjudicar a Trump’. Lo hacen porque tienen un síndrome de odio a Trump. Es un problema porque tenemos una junta de la Reserva Federal muy hostil”, apostilló el presidente republicano.
Trump lleva meses arremetiendo contra la Reserva Federal por no seguir sus dictados y convertir a Estados Unidos en el país con los tipos más reducidos pese a una inflación creciente. Tras su regreso a la Casa Blanca, lanzó una despiadada campaña de acoso contra Jerome Powell, el anterior gobernador de la Fed, al que insultó, amenazó y llegó a abrirle una investigación criminal.
Finalmente, consiguió colocar al frente de la Fed a un hombre que parecía que cumpliría sus designios. Pero Kevin Warsh, un prestigioso economista millonario de 54 años, que ya fue miembro de la Fed entre 2006 y 2011, prefiere plantar cara a la inflación a costa de decepcionar a Trump.
“Está controlado hasta cierto punto por la junta”, dijo el mandatario estadounidense durante la entrevista con Time, tratando de exculparle. “Ahí están los elegidos por Obama y Biden. Llegamos demasiado tarde para [controlar la junta]”, agregó.
Cuando el periodista le preguntó sobre la posibilidad de que la Reserva Federal vuelva a subir los tipos de interés antes de final de año, el ocupante de la Casa Blanca manifestó: “No creo que deban hacerlo”.
Las palabras de Trump sonaron como un leve tirón de orejas hacia Warsh, nada que ver con las gruesas palabras lanzadas contra su predecesor, que también lo nombró él durante su primer mandato. Durante meses mantuvo una relación cordial con Powell, pero pronto se empezó a torcer cuando desoyó las presiones del presidente para que bajara los tipos.
“Hay mucha gente ahí a la que le encantaría que a nuestro país le fuera mal. Se ha politizado mucho. No te culpo, Kevin. Creo que es una lástima. No es justo. Mira, nuestra nación está experimentando un crecimiento explosivo como nunca antes se había visto”, señaló durante la entrevista. “Estamos disparando los tipos de interés. Pero si no lo hicieran, sería estupendo”, sentenció.
Las opiniones de Trump sobre la Reserva Federal se producen un día después de que el inspector general del organismo publicase las conclusiones sobre la investigación abierta a Jerome Powell por los sobrecostes de la reforma de la sede de la institución. El supervisor aseguró que no encontró motivos para abrir una investigación penal contra el expresidente de la Fed hasta el pasado mayo y actual miembro de la junta de gobernadores.
Los sobrecostes por las obras de renovación de la sede principal, situada a unas pocas manzanas de la Casa Blanca, fueron la excusa para una embestida judicial de la Casa Blanca contra Powell, para intentar destituirlo antes de que acabase su mandato.
“En ningún momento durante nuestra evaluación encontramos motivos razonables para creer que se hubiera producido una violación de la ley penal federal que requiriera una remisión al fiscal general de los Estados Unidos”, señaló el inspector general.
El ocupante del Despacho Oval no pareció satisfecho con las conclusiones del funcionario.
“Le he pedido al fiscal general, Todd Blanche, que estudie el informe y determine qué hacer con un complejo de edificios relativamente pequeño que tiene un sobrecoste de cientos de millones de dólares y que ahora costará, según el informe, al menos 2.500 millones de dólares, sin que se vislumbre el final”, escribió Trump a través de su red social, Truth. Con la publicación dejó abierta la posibilidad de reabrir el expediente penal, que ya cerró un juez federal hace meses.
En paralelo, Trump también está intentando destituir a la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, que se ha mostrado en contra de que la Fed rebaje los tipos en estos tiempos en que los precios suben por encima del objetivo del 2%. El mandatario republicano alegó supuestas irregularidades en la firma de una hipoteca para montar un caso contra ella para justificar su despido.
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