
Los accionistas minoritarios de Telefónica Deutschland lanzaron duras críticas contra la dirección y el consejo de supervisión de la compañía durante la junta general de accionistas celebrada el pasado 1 de julio. El encuentro, que se desarrolló de forma virtual y a puerta cerrada sin acceso a los medios de comunicación, evidenció el malestar de los inversores externos tras la exclusión de bolsa (delisting) de la filial alemana, ejecutada por Telefónica en 2024 tras elevar su participación al 97% del capital de la firma.
Los inversores externos cuestionan la centralización de tesorería hacia la matriz española y la falta de transparencia tras la exclusión de bolsa de la filial germana
Los accionistas minoritarios de Telefónica Deutschland lanzaron duras críticas contra la dirección y el consejo de supervisión de la compañía durante la junta general de accionistas celebrada el pasado 1 de julio. El encuentro, que se desarrolló de forma virtual y a puerta cerrada sin acceso a los medios de comunicación, evidenció el malestar de los inversores externos tras la exclusión de bolsa (delisting) de la filial alemana, ejecutada por Telefónica en 2024 tras elevar su participación al 97% del capital de la firma.
Los socios minoritarios, liderados en sus intervenciones por la asociación alemana de inversores SdK, cuestionaron los estándares de gobierno corporativo de la filial y acusaron a la matriz española de reducir la influencia y la protección de los inversores independientes. Las quejas se centraron en la política de remuneraciones, la falta de transparencia financiera derivada de la pérdida de la condición de sociedad cotizada y, de manera prioritaria, la gestión de la tesorería de la compañía. El encuentro virtual se extendió durante más de ocho horas y registró un volumen de 250 preguntas por parte de los inversores independientes, según informaron la agencia Bloomberg y fuentes conocedoras del desarrollo de la reunión.
La filial alemana, que opera bajo la marca O2, impidió el acceso de los medios de comunicación al encuentro, una práctica inusual en las juntas de las principales corporaciones germanas. El principal punto de fricción operativa se localizó en el flujo de capitales hacia Madrid a través de las operaciones intragrupo. De acuerdo con los estados financieros de la firma, Telefónica Deutschland mantenía depositados 221 millones de euros en el fondo centralizado de tesorería al cierre del ejercicio, lo que equivale al 95% de su saldo de caja. Asimismo, las aportaciones mensuales de la filial a dicha caja compartida pasaron de una media de 243 millones al mes durante 2024 a un promedio de 320 millones mensuales en los primeros cinco meses de 2025. Los accionistas calificaron de insuficientes las respuestas del consejo de administración sobre los motivos de estas transferencias líquidas.
A este respecto, fuentes de Telefónica señalaron que “todas las operaciones entre empresas del grupo Telefónica se realizan en condiciones de mercado, incluidos los acuerdos de cash pooling [gestión centralizada de tesorería], que se remuneran con tipos de interés de mercado. Además, todas esas operaciones, tanto las realizadas entre sociedades del mismo país como las transfronterizas (cross-border), están debidamente documentadas y respaldadas por un informe de un tercero independiente, EY.»
La reestructuración organizativa impulsada por la dirección española también fue objeto de críticas en materia de gobierno corporativo. El pasado 1 de enero, Santiago Argelich Hesse asumió el cargo de consejero delegado de la filial alemana tras el cese de Markus Haas a finales de año. Posteriormente, a finales de marzo, la corporación redujo de siete a seis el número de miembros de su consejo de administración. Adicionalmente, los inversores cuestionaron la independencia de Peter Löscher, quien preside el Consejo de Supervisión de la filial alemana de forma independiente mientras simultáneamente ocupa un asiento en el consejo de administración de la matriz en Madrid.
Fuentes financieras señalan que, aunque los minoritarios expusieron sus quejas en la junta en defensa de sus legítimos derechos como accionistas, también pueden buscar presionar a la dirección de Telefónica para que eleve su oferta para la compra de su participación.
El mercado alemán representa aproximadamente el 23% de los ingresos totales del grupo Telefónica. No obstante, el balance de la filial acusa el impacto de la rescisión de su contrato mayorista con el operador virtual 1&1, que inició la migración de sus clientes a otras redes. Esta ruptura motivó especulaciones en la prensa financiera alemana respecto a una eventual contraofensiva de adquisición por parte de Telefónica sobre 1&1, una operación valorada en el mercado en una horquilla de entre 4.000 y 5.000 millones de euros mediante negociaciones con United Internet.
A nivel financiero, la evolución operativa de Telefónica Deutschland muestra dos tramos diferenciados. La compañía cerró el ejercicio 2025 con ingresos de 8.172 millones de euros y un ebitda ajustado de 2.480 millones de euros. Sin embargo, en el primer trimestre de 2026, los ingresos se situaron en 1.880 millones de euros, lo que representa un descenso interanual del 8,6%, arrastrados por la caída de los ingresos mayoristas de 1&1 y la contracción en la venta de terminales. En el ámbito puramente comercial, la operadora sumó 48.000 clientes móviles de contrato en el trimestre y mantuvo una tasa de abandono (churn) del 1,1%.
El consejero delegado de la matriz, Emilio Gayo, afirmó en la última presentación de resultados trimestrales de la corporación que el impacto de la migración de clientes de 1&1 tocó techo en el primer trimestre de 2026. Gayo anticipó una estabilización de las cifras en la segunda mitad del año y fijó el regreso al crecimiento de la división alemana para el ejercicio 2027. Pese a la oposición de los bloques minoritarios en las votaciones sobre las remuneraciones y la gestión del fondo de tesorería, todas las propuestas de la dirección fueron aprobadas gracias a la mayoría accionarial que ostenta Telefónica.
El mercado de las telecomunicaciones en Alemania está dominado por una fuerte competencia en la que Telefónica (O2), con cerca del 30% de cuota en el sector móvil, compite directamente con el líder histórico Deutsche Telekom, que encabeza los segmentos fijo y móvil apostando por infraestructura premium, y con Vodafone, el segundo gran operador generalista que destaca por su extensa red de cable fijo y un peso similar en telefonía móvil. A este escenario se suma 1&1, un antiguo operador virtual que actualmente se encuentra desplegando su infraestructura para consolidarse como la cuarta red móvil propia del país tras romper su alianza mayorista tradicional con O2.
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