Seis países que aportan conjuntamente un 40% del Presupuesto de la Unión Europea han advertido este jueves en Berlín de que no aceptarán las cuentas expansivas que propone la Comisión Europea para el periodo 2028-2034. Liderados por el canciller alemán, Friedrich Merz, los líderes de Países Bajos, Suecia, Finlandia, Austria y Dinamarca han emitido este jueves un comunicado en el que exigen una reducción en “varios miles de millones de euros” en la propuesta de Bruselas.
El canciller alemán y los líderes de Suecia, Dinamarca, Países Bajos, Finlandia y Austria buscan rebajar notablemente la propuesta de la Comisión Europea
Seis países que aportan conjuntamente un 40% del Presupuesto de la Unión Europea han advertido este jueves en Berlín de que no aceptarán las cuentas expansivas que propone la Comisión Europea para el periodo 2028-2034. Liderados por el canciller alemán, Friedrich Merz, los líderes de Países Bajos, Suecia, Finlandia, Austria y Dinamarca han emitido este jueves un comunicado en el que exigen una reducción en “varios miles de millones de euros” en la propuesta de Bruselas.
El diario Bild, próximo al partido del canciller, la CDU,ha avanzado que la idea alemana es rebajar el presupuesto en 400.000 millones de euros, es decir un 20% menos de lo que plantea Bruselas. La cifra ya apareció en junio, en un documento interno del Gobierno alemán filtrado por la agencia Reuters.
“En un momento en el que prácticamente todos los Estados miembros están llevando a cabo una difícil consolidación fiscal, el presupuesto de la UE no puede ser una excepción. La Unión Europea debe tomar decisiones claras y redefinir sus prioridades en el Presupuesto, tal como lo hacemos en nuestros países”, dicen en el comunicado los líderes del conocido como grupo de los frugales, los mayores partidarios de la austeridad en la UE, y también algunos de sus mayores contribuyentes netos.
Frente a ellos está el grupo de los que se denominan “amigos de la cohesión”, 16 Estados miembros, entre ellos España, que defienden el incremento del Presupuesto base comunitario, de los 1,2 billones de euros vigentes a los dos billones. En realidad, las actuales cuentas, que expiran en 2027, ya han alcanzado los dos billones tras aprobarse el paquete de ayudas Next Generation cuando la pandemia del covid paralizó la economía europea. De ahí que esas capitales no quieran rebajar ahora la ambición de las políticas de los Veintisiete.
El comunicado conjunto difundido este jueves está firmado por los Gobiernos de los seis países, aunque el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, y el de los Países Bajos, Rob Jetten, no han participado en el almuerzo de trabajo que se ha celebrado en la cancillería alemana.El documento unitario exige una reforma de la distribución del Presupuesto en el que se prioricen los gastos en seguridad y defensa, la competitividad empresarial y las políticas “de migración y soberanía”. Países como Alemania están aplicando una estrategia de reducción drástica de la llegada de migración.
Merz ya advirtió en una cumbre europea de junio que el incremento presupuestario era para Berlín “inasumible y desequilibrado”, evaluando entre 15.000 y 20.000 millones la aportación extra que supondría para su Gobierno. El canciller alemán afronta una difícil situación en la política nacional. En septiembre se celebran tres elecciones regionales en las que las encuestas prevén que la CDU pierda el Gobierno en el Estado de Sajonia-Anhalt y en el de Berlín. La extrema derecha de AfD, disparada en las encuestas, tiene como uno de sus principales caballos de batalla en las campañas electorales la crítica al dinero que el Ejecutivo federal destina al exterior. En cada acto electoral repite que con ellos en el poder, AfD suprimirá drásticamente las partidas económicas que no se invierten en Alemania.
Tour de Costa
La reunión de los frugales organizada por Merz coincide con el arranque, esta misma semana, del “tour de capitales” que, como cada inicio de curso político desde el comienzo de su mandato, realiza el presidente del Consejo Europeo, António Costa. Esto le sirve para sondear las preocupaciones y prioridades de los Estados miembros. Una gira que este año se centra sobre todo en el ambicioso objetivo de lograr cerrar, antes de que acabe el año, las complicadas negociaciones presupuestarias.
El portugués tiene prisa no solo por el calendario presupuestario común, sino sobre todo por la dificultad extra que supondría prolongar estas difíciles discusiones en un año electoralmente cargado como es 2027. Especialmente sensibles son los comicios presidenciales franceses, en los que la extrema derecha euroescéptica amenaza con hacerse con el poder. No obstante, los países críticos con la propuesta de Bruselas, liderados por Alemania, coinciden en ese objetivo: en el comunicado de este jueves aseguran que pretenden que la negociación del Presupuesto no vaya más allá de 2026.
En vísperas de la gira que Costa inició el martes en Bratislava (Eslovaquia) y Tallin (Estonia), un alto funcionario del Consejo reconoció un “trilema” de riesgos que amenazan el calendario: el volumen total del Presupuesto, las contribuciones nacionales y el acuerdo sobre nuevas fuentes de ingresos. Esto último son los eufemísticamente denominados “recursos propios”, que vienen a ser algún tipo de impuesto europeo que evite recortes en partidas presupuestarias muy queridas por los países, como son los fondos de cohesión en el caso de España.
“Una cosa es segura: debemos llegar a un acuerdo antes de que termine el año”, subrayó Costa al comienzo de su viaje y ha repetido este jueves en Praga (República Checa), la última etapa de su primera semana de gira europea, que seguirá la que viene. Algo que, ha recalcado el político socialista portugués, “no solo es realista, sino necesario”. “No podemos permitir que se produzca ninguna interrupción en la financiación europea destinada a proyectos y políticas esenciales en 2028”, ha argumentado Costa, “para alcanzar este objetivo, debemos trabajar juntos con un espíritu de unidad europea”. “Estoy convencido de que, entre todos, estaremos a la altura del reto”, ha concluido el ex primer ministro de Portugal, quien tras casi dos años al frente del complicado Consejo Europeo sigue afirmando que es un optimista nato.
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