La convocatoria de elecciones generales ha desatado la volatilidad en Berkeley Energía. La compañía australiana, que lleva años intentando poner en marcha una mina de uranio en Salamanca, pero que no ha conseguido las autorizaciones necesarias, se ha revalorizado más de un 70% desde el 2 de octubre, la sesión anterior al anuncio de convocatoria de elecciones. Las últimas jornadas han sido de alta volatilidad. Este martes llegó a dispararse un 15% pero finalmente cerró con una caída del 3,9%. Los movimientos son llamativos más allá de las cifras porque la empresa no puede explotar la mina, carece de ingresos por la venta de minerales y cerró su último ejercicio con pérdidas de 8,7 millones de dólares australianos.
La compañía sigue sin obtener los permisos necesarios de las distintas administraciones para explotar su yacimiento de Salamanca
La convocatoria de elecciones generales ha desatado la volatilidad en Berkeley Energía. La compañía australiana, que lleva años intentando poner en marcha una mina de uranio en Salamanca, pero que no ha conseguido las autorizaciones necesarias, se ha revalorizado más de un 70% desde el 2 de octubre, la sesión anterior al anuncio de convocatoria de elecciones. Las últimas jornadas han sido de alta volatilidad. Este martes llegó a dispararse un 15% pero finalmente cerró con una caída del 3,9%. Los movimientos son llamativos más allá de las cifras porque la empresa no puede explotar la mina, carece de ingresos por la venta de minerales y cerró su último ejercicio con pérdidas de 8,7 millones de dólares australianos.
Detrás de la última escalada están las expectativas de que un posible cambio de Gobierno desbloquee las barreras para desarrollar su principal activo, el proyecto de una mina de uranio en Salamanca. De hecho, no es la primera vez que Berkeley registra movimientos bruscos ante un cambio en el calendario político español. La minera también subió con fuerza en 2023, cuando Sánchez adelantó las elecciones generales. Entonces, como ahora, los inversores especularon con la posibilidad de que un nuevo Ejecutivo facilitara la puesta en marcha de la mina. Pero tres años después, la compañía sigue sin poder comenzar la explotación de uranio.
El Gobierno de Pedro Sánchez se ha mostrado reacio a su desarrollo. El principal revés administrativo llegó en noviembre de 2021, cuando el Ministerio para la Transición Ecológica denegó la autorización de construcción de la planta de concentrado de uranio en el municipio salmantino de Retortillo. La decisión se apoyó en un informe desfavorable y vinculante del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), en el que señalaba que había encontrado “numerosas deficiencias” y una “escasa fiabilidad” en los análisis de seguridad de la instalación radiactiva.
Desde entonces, Berkeley mantiene una disputa con las autoridades españolas que ha terminado en un arbitraje internacional. En mayo de 2024, la compañía inició un proceso contra España ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), un organismo vinculado al Banco Mundial. La compañía reclama unos 1.250 millones de dólares al considerar que las actuaciones del Estado vulneraron varias disposiciones del Tratado sobre la Carta de la Energía.
Pero el Gobierno central no es el único obstáculo. Berkeley necesita obtener o recuperar otros permisos que dependen de distintas administraciones, entre ellas la Junta de Castilla y León (gobernada por PP y Vox) y el ayuntamiento de Retortillo. De hecho, dos autorizaciones que había conseguido previamente fueron anuladas judicialmente en 2023. Un cambio en el Gobierno estatal no garantizaría la puesta en marcha de la explotación.
Berkeley ha defendido que la mina podría producir más de cuatro millones de libras anuales de uranio y convertirse en un productor importante para el mercado europeo, en un contexto de renovado interés por las centrales nucleares. Según una estimación publicada en 2016, el conjunto del proyecto contiene unos recursos minerales de 89,3 millones de libras de uranio. Pero esas cifras siguen sobre el papel porque de momento la compañía no tiene ninguna explotación activa ni mineral que comercializar.
En las últimas cuentas de Berkeley, correspondientes al ejercicio finalizado el 30 de junio de 2026, la compañía registró unas pérdidas de 8,7 millones de dólares australianos, frente a los 5,4 millones del ejercicio anterior. Como no puede extraer, tratar ni comercializar el uranio, sus principales ingresos son financieros. Durante el ejercicio contabilizó unos 2,1 millones de dólares australianos por intereses de su tesorería. La empresa cerró junio con 62,4 millones de dólares australianos en caja, frente a los 73,6 millones del año anterior. Ese dinero en caja es lo que le permite sostener su actividad mientras intenta desbloquear sus inversiones.
De todas formas, la compañía no está inactiva. Además de defender el proyecto de Retortillo, continúa explorando otros yacimientos de minerales críticos. Entre ellos destaca el proyecto Conchas, también en la provincia de Salamanca, donde en julio comunicó una primera estimación de litio y rubidio. Se trata de trabajos en fases iniciales.
Las fuertes subidas han llevado a la Bolsa australiana a pedir explicaciones a Berkeley por su cotización y el aumento del volumen negociado. En una comunicación remitida al mercado este martes, la empresa responde que “no tiene conocimiento de ninguna información que no haya sido comunicada al mercado y que, de conocerse, pudiera explicar la reciente actividad bursátil de sus acciones”. Sin embargo, al preguntársele por otras posibles explicaciones, Berkeley señala que el 5 de octubre Pedro Sánchez anunció el adelanto de las elecciones generales al próximo 29 de noviembre.
Por hacer una comparativa, Atalaya Mining Copper, una compañía que sí cuenta con actividad minera productiva, acaba de anunciar que su proyecto de cobre de Touro, en Galicia, ha recibido la designación de proyecto estratégico por parte de la Comisión Europea, para reforzar el suministro de materias primas fundamentales y reducir la dependencia de terceros países. Pese a la noticia, su reacción bursátil es mucho más moderada. Este martes avanza un 0,74% y acumula una subida de alrededor del 5% en las últimas cinco sesiones.
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