CC OO amenaza con un otoño caliente en la banca española. El sindicato ha puesto de largo este jueves sus reivindicaciones de cara a la renovación del convenio del sector, que expira en diciembre de este año y se abordará en 2027. Aspira, entre otras medidas, a una reducción de jornada, que abra la puerta a fines de semana de tres días una vez al mes por trabjador, así como una sustancial mejora salarial, de entre el 7% y el 4% para los próximos cuatro años.
El sindicato plantea subidas salariales de entre el 7% y el 4% para los próximos cuatro años
CC OO amenaza con un otoño caliente en la banca española. El sindicato ha puesto de largo este jueves sus reivindicaciones de cara a la renovación del convenio del sector, que expira en diciembre de este año y se abordará en 2027. Aspira, entre otras medidas, a una reducción de jornada, que abra la puerta a fines de semana de tres días una vez al mes por trabjador, así como una sustancial mejora salarial, de entre el 7% y el 4% para los próximos cuatro años.
El sindicato ha acompañado estas reclamaciones con la presentación de un informe sobre la situación del sector financiero. Y ha hecho especial hincapié en los récords de beneficios que acumulan los grandes bancos españoles, que cifra en 36.000 millones el año pasado y más de 20.000 millones en el primer semestre de este ejercicio. Plantea, por tanto, que estas ganancias se repartan también entre los empleados y no solo a los accionistas, a través de pagos de dividendos y recompras de acciones. También han puesto de manifiesto las reducciones de plantilla que han acometido las entidades desde la crisis, que calculan en 180.000 empleados desde los máximos del boom financiero.
Por tanto, el primer punto de cinco que llevará CC OO a las mesas de negociación son subidas salariales. Las cifra, en los próximos cuatro años, en un 7% en 2027 y un 4% anual entre 2028 y 2030, y que se revalorice con el IPC. También plantean pagas de participación de beneficios y salarios de entrada más altos. Otro punto en sus reclamaciones es reducir el componente variable de los salarios, así como más control en la presión comercial y la creación de un código ético.
La otra gran reivindicación es una reducción de la jornada laboral, sin recorte de salario. Así, plantean pasar de los entre 1.700 y 1.650 horas anuales a unas 1.600 horas. Esto supondría abrir la puerta a fines de semana de tres días, con un reparto de en torno a uno al mes por trabajador. Aspiran igualmente a teletrabajo con desconexión digital y reducciones de jornada para mayores de 50 años.
Las otras reivindicaciones incluyen incrementar la dotación de las plantillas y favorecer el relevo generacional. También velar por la salud mental de los trabajadores, bolsas públicas de vacantes, una regulación laboral de la inteligencia artificial y planes de igualdad que reduzcan la brecha de género del 25% al 5%.
El sindicato vaticina “un otoño caliente”, que anticipará las negociaciones del próximo convenio. Espera sentarse con las patronales —fundamentalmente la Asociación Española de Banca (AEB), la Ceca, que agrupa a las antiguas cajas de ahorros, y las cooperativas de crédito— a partir de febrero del año que viene, cuando se celebren las próximas elecciones sindicales. En ellas, CC OO aspira a mantenerse como el sindicato mayoritario en el sector financiero.
Como principal amenaza a los bancos esgrime la encuesta de clima laboral realizada recientemente. En ella, más del 90% de los empleados declaran que están dispuestos a ir a una huelga. Esta alternativa —según han explicado representantes de los tres principales bancos españoles, CaixaBank, el Santander y el BBVA— está sobre la mesa, según la disposición de los bancos a negociar. Sí han convocado movilizaciones para los meses de octubre, noviembre y diciembre, así como paros parciales en diciembre. El ejemplo es la huelga que convocó CaixaBank en marzo, coincidiendo con su junta general de accionistas, que afirman que supuso el cierre del 90% de las sucursales. “El momento es ahora”, han coincidido los representantes de los tres bancos, que dejan la puerta abierta a consensuar sus propuestas con el resto de fuerzas sindicales para llevar una posición conjunta a la mesa de negociación.
En el trasfondo de todo ello está la posibilidad de que los bancos acometan nuevas reducciones de empleo, como el plan de prejubilaciones que pactó el Santander en julio. Desde el sindicato se han felicitado por lograrlo y plantean que se pueda replicar en otras entidades. También temen una drástica reducción del número de empleados por la aplicación de la inteligencia artificial, que calculan se puede llevar por delante entre el 15 y el 25% de las plantillas.
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