Los precios de los carburantes mantendrán los estímulos fiscales en la época del año con mayor tráfico en las carreteras españolas. El nuevo plan contra la crisis energética provocada por la guerra de Irán, que el Gobierno hizo público este lunes tras la reunión del Consejo de Ministros, apuesta por una retirada gradual de las ayudas a la gasolina y al diésel pese a que instituciones como la Comisión Europea han manifestado reparos con medidas de este tipo.
España busca no enfadar a los consumidores de combustible y a la vez congraciarse con la Comisión Europea
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
España busca no enfadar a los consumidores de combustible y a la vez congraciarse con la Comisión Europea


Los precios de los carburantes mantendrán los estímulos fiscales en la época del año con mayor tráfico en las carreteras españolas. El nuevo plan contra la crisis energética provocada por la guerra de Irán, que el Gobierno hizo público este lunes tras la reunión del Consejo de Ministros, apuesta por una retirada gradual de las ayudas a la gasolina y al diésel pese a que instituciones como la Comisión Europea han manifestado reparos con medidas de este tipo.
La fórmula escogida por el Ejecutivo hará que, según sus propios cálculos, la actual rebaja de unos 20 céntimos por litro pase a ser de 15 céntimos a partir de julio. Después será de 10 céntimos en agosto, y de 5 en septiembre, para desaparecer cuando llegue octubre. Todo ello usando exclusivamente la figura del impuesto especial sobre hidrocarburos (el primer plan, que expira hoy, también incidía sobre el IVA). Y con una cláusula automática de reactivación que permitirá recuperar los descuentos si la inflación energética se dispara.
España busca así no enfadar a los conductores, que se arriesgaban a ver cómo llenar el depósito subía coincidiendo con la operación salida de verano (una época ya de por sí inflacionaria), y a la vez congraciarse con Bruselas. Aunque paulatinamente, retira la ayuda. Y al devolver el IVA a su tipo habitual, evita otra de las tradicionales críticas europeas a España: que aplica demasiadas excepciones sobre el principal impuesto al consumo, muchas veces sin causa que lo justifique.
Pero ni una cosa ni otra eliminan el hecho de que la rebaja a los carburantes, por acotada que esté en el tiempo o por gradual que sea su retirada, es una medida regresiva. Favorece más a quien hace un mayor consumo de transporte privado, y no es capaz de focalizarse en los hogares que más necesitan de las ayudas públicas. Con el nuevo plan de ayudas, el Ejecutivo ha perdido una oportunidad más (y ya van unas cuantas desde que se plantearon medidas de apoyo a los hogares con la pandemia y la crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania) para profundizar en ese camino.
En el haber, el Gobierno sí puede alegar que el plan, hasta ahora, ha dado notables resultados. Lo demuestra el dato de la inflación de junio, conocido también este lunes, que la sitúa por tercer mes consecutivo en el 3,2%. El dato demuestra que el plan anticrisis es bueno para ese objetivo. La duda que queda es si podría ser mejor y si el coste para las arcas públicas será excesivo.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
Archivado En
Feed MRSS-S Noticias
