
Ebro Foods, el fabricante alimentario español dueño de marcas como Arroz SOS o la pasta Garofalo, reconoce afectaciones en su actividad ligadas a la guerra que se desarrolla en Irán desde finales de febrero. Así lo pone de manifiesto en su informe de resultados del primer trimestre del ejercicio, que ha remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
La compañía alimentaria cerró el primer trimestre del ejercicio con unas ventas de 755 millones, un 4,6% menos, pero con beneficios al alza
Ebro Foods, el fabricante alimentario español dueño de marcas como Arroz SOS o la pasta Garofalo, reconoce afectaciones en su actividad ligadas a la guerra que se desarrolla en Irán desde finales de febrero. Así lo pone de manifiesto en su informe de resultados del primer trimestre del ejercicio, que ha remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
En él, la compañía explica que, durante la segunda parte del trimestre, s eha visto afectada “por el impacto de la guerra en Irán, no tanto por la dificultad de las exportaciones a Oriente Medio”, aclara, “como por la subida de la energía”, que dice tener muy amortiguada por las coberturas ya contratadas. Pero el principal factor, señala, es “el incremento del coste del transporte, tanto marítimo como por carretera, y las primeras afecciones en materias auxiliares”.
Al analizar la evolución de su negocio arrocero, Ebro Foods también señala que la guerra en Irán “ha provocado disrupciones logísticas, colapso en puertos en India y crecimiento global de los costes logísticos”, y entre las conclusiones del trimestre, reconoce que este conflicto, al igual que la debilidad del dólar o la coyuntura de algunas materias primas, ha afectado a su rentabilidad trimestral. “Estamos trabajando con ahínco para minimizar los impactos provocados por la situación en Oriente Medio, las disrupciones logísticas y el encarecimiento de transporte, la energía, las materias auxiliares y, potencialmente, de las materias primas”, resume la empresa que preside Antonio Hernández Callejas.
Esta también está expectante respecto al recorrido judicial de la política arancelaria de la administración Trump, tras la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos de tumbar buena parte de ellos. Algo que “abre la puerta a devoluciones futuras de aranceles pagados”, que la compañía española cifra en 18 millones de dólares.
Esta finalizó el primer trimestre con un beneficio neto de 52,9 millones, un 5,3% mejor que el de 2025 “por la mejora de los financieros y la toma de control del 100% de Bertagni”; y con unas ventas de 755,5 millones de euros, un 4,6% menos que un año antes, debido, dice, a los efectos del tipo de cambio y en concreto, a la debilidad del dólar. También lo achaca a la reducción del precio del arroz, que al mismo tiempo ha castigado los márgenes de la categoría. En este ámbito, Ebro Foods dice apoyar las demandas de los agricultores españoles y europeos para que se apliquen aranceles a la importación de arroz procedente de países EBA. Dichas siglas significan Everething but arms, Todo menos armas en castellano. Una iniciativa con la que la Unión Europea quiso impulsar las importaciones desde esos países, excepto de armas, para impulsar su desarrollo económico.
El negocio arrocero de Ebro Foods, el principal del grupo, cerró el trimestre con un retroceso de casi el 6%, hasta 576 millones de euros, y una contracción del ebitda del 9,2%, hasta 79,2 millones. El negocio de pasta también contrajo su facturación, un 0,4% hasta 180,6 millones, y su ebitda, un 15,4% hasta 25 millones, reseñando en este apartado “un entorno exigente, especialmente en la negociación con la distribución”.
Ebro Foods concluyó el trimestre con una deuda neta de 460 millones, reduciéndola en un 23,3% frente al año anterior.
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